LXXXI —Papá, ¿podemos hablar un momento? —No me digas, más buenas noticias —ironizó Jasper antes de poner la tostada en su boca. La conversación se dio muy temprano ese día, mucho antes que Julian llamara a Jasper. Miki desayunaba con Irina y su padre. La bonita madre sonrió y supo que esa era una charla que debían tener en privado porque de seguro se trataba de sus descubrimientos durante su viaje a Italia. Ella se levantó para ir a su empresa, vestida de diminutas flores blancas en el fondo n***o de un ajustado traje que resaltaba ese perfecto cuerpo que aún poseía. Por Irina no parecían pasar lo años, su cabello caía sobre sus hombros ahora algo más lacio, sus piernas era hermosas y torneadas, aún Jasper casi podía juntar sus manos cuando la tomaba de la cintura. Dio un beso a ambos

