XXV Un par de semanas después del incidente con Hanna, era la hora de cumplir la cita del café con Irina. Jasper estaba muy nervioso, la verdad con ella, desde que ella regresó a la ciudad, las conversaciones habían quedado reducidas a gemidos y jadeos, a excepción de ese fin de semana donde él pudo por fin expiar culpas. Había comprado un ramo de flores hermoso, quería de verdad que su salida con su dama fuera muy especial. Como buen matemático, tenía una lista de temas en específico, basándose en los hijos y sus travesuras. No imaginaba Jasper que de eso precisamente iba a hablar Irina. Ya no podía cargar con ese dolor en su corazón, solo esperaba que Castle lo pudiera tomar de la manera más racional posible, pero de seguro no sería así. —Te ves muy bien, papito —dijo Hanna feliz, entr

