XXIV La semana estaba por terminar, y Julian quería llevar de paseo a su novia, a un lugar que ella pudiera disfrutar. No obstante, tenían que ser sitios tranquilos, ella no podía subir a los juegos mecánicos de un parque de diversiones, ni podía tampoco estar muy encerrada en un cine. Las opciones se reducían a un picnic, cosa que no le llamaba la atención porque no tenía idea de cómo montar uno, o una caminata en el centro comercial, y comprarle algo. Había recibido su paga, dio su parte a su mamá y se sentía poderoso con la cartera llena. Hanna salía de ese comité, de nuevo, feliz, hablando con las chicas sencillas que empezaba a tener como amigas. A Julian eso le parecía fabuloso, siempre había estado rodeada de chicos, y tal vez por eso su trato era algo rudo, a pesar de verse como

