XXIII Jasper detestaba los almuerzos de negocios, él estaba siempre muy ocupado, sin embargo, su relacionista le decía que debía asistir cuando de trataba de peces gordos. Ninguno lo era más que Castle, pero él solo no podía sobrevivir con sus industrias si no contaba con proveedores, compradores, inversionistas e infinidad de personas que le permitían ser lo que era. Aquello no le dejaba de fastidiar, además de las incesantes juntas que había que atender a diario. Siempre se había comportado así, desde que ocupó el lugar de su padre, que muy diferente a él que sí le gustaba la vida social. Por supuesto no le habían obligado a casarse a penas con 18 años, ni le habían impuesto un hijo que no era suyo, junto a una mujer que no había amado, separándolo de la que sí adoraba con su alma. Tod

