LXXXVI Julieta entendía apenas por partes, lo que estaba pasando. Pero una cosa sí le había quedado muy en claro, su papi de cabellos como el sol, y ojos de azul índigo, había muerto. Lloró entonces mucho abrazada a su madre. Charlie, tampoco comprendía nada de lo que estaba sucediendo, pero pensaba que Carl tenía mucha suerte en que una persona en el mundo lo llorara con tal intensidad, con tan profunda tristeza. A diferencia de lo que él siempre creyó, esa damita lo amaba, como a nadie en el mundo. El velorio del abogado solo fue un desfile de tiburones y empresarios, que terminó convertido en un coctel. Victoria veía con mucha molestia cómo es que veían a Carl nada más como un filtro para llenar sus billeteras, y no como un amigo o un colega. Odió eso, como fuese, el trabajó mucho par
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