XLV Irina lo vio sonreír mientras hablaba con Dios sabría quién. Debía tratarse de la misma que casi le arranca la piel, aun así, podía ver los ojos de su hijo iluminarse. Jasper llegó a su lado, ambos lo veían a la distancia, esperanzados. Él no le había dicho a Irina sobre esa mujer que era idéntica a su difunta hija, no había por qué obsesionarse con el tema. —La última vez que lo vi sonreír así, fue cuando se despidió de mí esa noche y me dijo que volvería pronto. Estaba ansioso, aun así, muy seguro de lo que hacía. Jasper la tomó de la mano, y se la besó. Él tristemente no recordaba haberlo visto feliz en su presencia antes de esa desgracia. Trajo a su memoria entonces esa noche, esa que casi lo logran, mientras observaba como su hijo miraba el balcón de Hanna. *** —Hanna, niña,

