4. Un viernes distinto.

982 Words
Después de la noche que tuve el jueves, amanecí muy temprano y de muy buen humor. Me duché, me cambié, desayuné algo rápido y partí al trabajo. Los viernes pueden desarrollarse de 2 formas: muy relajados o caóticos. Por suerte el día transcurrió tranquilo. Terminé mis pendientes y me dispuse a salir temprano. En el camino de salida, me despedí hasta el lunes de varias compañeras y compañeros. Tenía que ir a la universidad, pero decidí no hacerlo. Aproveché que era temprano y me fui a pasear al centro comercial. Recorrí algunas vidrierías, compré una cartera, y tomé un café. Ya estaba de salida para ir a casa a descansar. Sin embargo, un local llamó mi atención. Era nuevo, o al menos no recordaba haberlo visto antes. Me acerqué a la vidriera. Vendían artículos sexuales de todo tipo. Había juguetes para hombres y mujeres. Esa vidriera automáticamente despertó mi imaginación. Decidí entrar y husmear un poquito. Apenas ingresé al local, un chico se acercó: - buenas tardes señorita, la puedo ayudar ? - buenas tardes, no busco nada en especial, puedo recorrer ? - por supuesto. Cualquier consulta que tenga, con gusto la ayudaré. Después de esa breve conversación con el vendedor, comencé a recorrer las estanterías y vitrinas del local. Realmente había de todo. Juguetes para utilizar en pareja, para hombres, mujeres, lo que se puedan imaginar. En cierto momento, y no puedo explicar el motivo, me detuve en los dildos. Había de todas las formas, tamaños y con distintos agregados. El chico de la tienda, enseguida notó mis gestos, ante algunos artículos que me costaba ciertamente, imaginar su uso. - si tenés alguna duda, puedo brindarte una demostración. Mi corazón dio un salto. Pero mi cuerpo no reaccionó de la misma forma. Mi mente entendió su frase de una forma, y mi cuerpo de otra muy distinta. - ah si? Y de que forma me lo podrías demostrar? Eso suena muy asqueroso. - no te preocupes, decime que llamó tu atención y te lo demostraré. Señalo un dildo en particular. Tiene un grosor mediano, pero es algo corto, y en su base, según la explicación de la vitrina, funciona un sistema de vibración distinto al del propio dildo. Incluso lleva un control remoto para su manejo. - muy bien, llevémoslo al mostrador. Una vez allí, el muchacho comienza a mostrarme el artefacto, indicando los distintos niveles de vibración que posee y su manejo. Me pone un poco nerviosa, o quizás caliente, debo reconocerlo, el manejo que hace del dildo. Decido comprarlo. Y allí, en ese preciso instante, es donde todo sucede: - lo voy a llevar, pero me gustaría probarlo. - eso no puede hacerse aquí señorita. Puede quedarse tranquila de que cumplirá sus expectativas. - soy un poco torpe con la tecnología, podrías ayudarme? No me dirás que aquí no tienen siquiera un baño. El chico se ruboriza, pero no se lo nota nervioso. Lo que si se nota, al otro lado del mostrador, es la incipiente erección que se nota en sus pantalones. - señorita, me coloca en un compromiso. - lo siento, esperaba quizás tu ayuda a una nueva cliente. Lo miro descaradamente en dirección a sus pantalones. No puede esconderse. Me mira seriamente, con unos ojos encendidos de lujuria, y en una fracción de segundo, me tira del brazo, llevándome hacia la parte trasera de la tienda. Entramos en una oficina, no se detiene, y luego llegamos al baño del lugar. Una vez dentro, toma la iniciativa y me besa. Nuestras lenguas se mezclan rápidamente. Los cuerpos se juntan, ambos estamos necesitados de sexo. Se nota. Con la ropa en el piso, rodeo sus caderas con mis piernas, y en tan sólo unos segundos, lo siento dentro mío. Me penetra profundamente, pero lento. Quiere que sienta su erección, y yo me siento muy feliz de hacerlo. Cada movimiento hace que me moje un poco más. De repente, siento su mano en mi trasero, y una vibración. Es el dildo, me enseñará a usarlo? O solo jugará? Mientras me coge lento y profundo, comienzo a sentir el dildo entrando en mi ano. Ahora comprendo su tamaño y grosor. Es perfecto, no lastima, pero genera un placer jodidamente increíble. Estoy siendo doblemente penetrada, y lo estoy disfrutando demasiado. - oh! Que placer. - te gusta? - ay dios, me encanta! - pediste probar el dildo, ahora tienes que aguantar. Continúa sus movimientos tanto en mi v…a con su pene, como en mi ano con el dildo. Se que está aguantando el final, igual que yo. Y de repente, una vibración distinta al movimiento de penetración, sale de la base del dildo, y genera un placer que nunca había sentido. No tiene explicación. - ay por dios.. - te gusta? - me encanta, es lo mejor que he probado. Quiero más, no pares. Me cumple los deseos, y continúa los movimientos en ambos lados. Mi cuerpo se retuerce de placer, nunca había sentido algo así, siento que voy a explotar. Su pene se siente hinchadísimo, sus movimientos comienzan a hacerse más feroces, señal de que acabará. Y yo también. - no aguanto más, me voy a venir. - oh si, damela toda, acabame por favor. Pero no pares. - ahhhh.. toda? - toda, si. Ayyyy En unos segundos, comienzo a sentir su leche tibia dentro mío. Y automáticamente, comienzo un orgasmo brutal, no logro continuar abrazando sus caderas con mis piernas, y él debe sostenerme por completo. El dildo aún continúa dentro mío. Lo retira con mucho cuidado. Le agradezco con un beso. Nos aseamos todo lo posible, nos vestimos y salimos hacia la tienda. Compré el dildo y me llevé el teléfono del chico. Debemos continuar experimentando las distintas funciones de mi nueva adquisición. Llego a casa, me doy una ducha, pido algo para comer, y me dispongo a colocar una serie, pero un mensaje interrumpe mis planes..
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