Roy Lehner. Los nervios me estaban consumiendo, realmente tenía el Jesucristo en la garganta, y estuve a punto de salir disparado del lugar. Pero en cuanto la vi entrar junto a su padre, con aquel sencillo, pero tan hermoso vestido de novia, de inmediato mi garganta se tornó seca, mis manos se pusieron frías y mi corazón iba y venía con un latir preciso y algo doloroso. Para ser sincero detesto esa manera que tiene Isabella de hacerme sentir una jodida, pero maravillosa sensación. La mejor parte de toda fue sentir sus labios, me dio satisfacción el momento donde intente separarme, pero ella lo evito. Me gusto el mirar sus ojos brillosos y sus mejillas que se ruborizaron. Sé que quizás causo algún efecto en ella, pero intentare que eso no ocurra, yo no soy lo suficientemente bueno para

