—Parecías muy entretenida con el hombre—Casi doy un salto cuando mientras guardaba entre los cajones mi primer regalo del año una voz para nada contenta me recriminaba lo que había ocurrido haya afuera. —¿Entretenida? No, no, creo que te equivocas—Respondí recuperándome y recordando que no estaba nada feliz con el—Aelius ha venido a dejar una invitación de parte de tu padre, desea que asistamos al banquete de saturnales el día de hoy por la noche. —No parecía haber venido solo a eso—Arremetió de inmediato sin dejar de mirarme de manera enfadada, sus brazos cruzados y esos ojos entrecerrados no le hacían ver nada contento—¿Qué le has dado? —Ahora me vigilas. —No vigilo a nadie, solo me doy cuenta de cosas. —Son los saturnales, eso es lo que hace la gente, regala cosas a las personas

