NARRA MAXIMILIAN Mire con indecisión la puerta, había pensado una y otra vez que era lo que debía hacer: ¿Debía aceptar autoexiliarme en Hispania? No, no, Gia no estaría conforme en esas tierras tan hostiles y Cartago Nova no me parecía una buena opción para ser nuestro hogar, además, a pesar de sabia en lo difícil que seria para mi enfrentar la muerte de mi padre tanto moral como políticamente aun me mantenía reacio a ceder. El imperio era enorme y los enemigos mucho mayores. No le tenia miedo a la muerte, pero si le tenia miedo a perderla a ella—Ella seria la primera persona que seria expuesta llegado el momento por ser mi esposa, así eran los juegos de poder, si aceptaba la propuesta de mi padre la pondría en peligro y si me negaba nada me garantizaba que esa decisión nos mantuviera

