—Así me pones—Logró articular casi en un gemido—Solo tú, nadie más. Lo moví un poco dentro de ella, pero sentí que las prendas comenzaban a molestarme y me deshice de ellas, volaron a alguna parte de habitación, mis labios recorrieron sus pechos y abdomen y al llegar a su vientre deposité un beso en el haciéndola sonreír. —Te hare mía tantas veces que tu cuerpo mantendrá para siempre la mi huella marcada en ti, no importa donde este—Subí sobre ella distrayéndola con mis palabras, sus ojos me miraron con deseo, pero con algo mas profundo que eso, anhelo y…amor. Entonces, aprovechado aquello tome mi m*****o en mis manos y lo coloque en su entrada, llenándola poco a poco—Fuiste mía la primera vez y lo serás hasta que uno de los muera. Su pelvis se levantó recibiéndome por completo mientras

