Instalada

2195 Words
Estoy emocionada y expectante de cómo va a ser mi nueva vida en Milán, esta oportunidad de empleo la tomé para ampliar mi experiencia. Este trabajo y la paga solo me ayudarán a ampliar mi negocio en Panamá y en Colombia, México y Venezuela, además que estoy pensando en hacerlo aquí también, casi nadie sabe que además de mi profesión, la cual la he enfocado en ser asesora y asistente, también tengo un negocio de complejos de apartamentos turísticos en diferentes ciudades de los países ya mencionados. He llegado a esos países por trabajo, pero siempre termino comprando lotes que quedan cerca de la playa a buen precio, soy cazadora de subastas, por ello mi negocio va viento en popa. En este país estoy interesada, no en lotes, sino en casas para remodelar, antes de aterrizar ya he negociado dos que quedan en Cerdeña y me parecen que están muy lindas y grandes, son justo para lo que las necesito, cuando las termine, a los turistas les encanta. Me bajo del avión y busco mis cuatro maletas que están en la banda y las subo al carrito para salir por llegada internacional, a la distancia veo a María, mi mejor amiga, esperando con Marco, su esposo. Empujo el carrito para acercarme a ella lo más rápido posible y lo primero que noto es una gran panza de embarazada, se ve hermosa, la abrazo y le digo su palabra favorita. Luego del aeropuerto, Marco conduce a lo que va a ser mi apartamento por un año hasta que logre acoplarme, ellos lo pagaron, pero yo soy la que firmaré el contrato, así que vamos directo al edificio, entramos a administración donde está el contrato que debo firmar y de ahí subimos al ascensor. Veo que presionan el botón del piso 22, que es el último piso. Digo en mi mente que pensé haberles dicho que podía ser un apto modesto, pero creo que no saben qué es la modestia. Llegamos a mi piso y solo hay dos apartamentos, uno enfrente del otro, y ellos me indican que el mío es el 043, pasamos la tarjeta que abre la puerta y lo que veo no lo puedo creer. La decoración es exquisita, en grande, tiene un baño social, dos habitaciones con sus baños, una sala de estar hermosa, sala comedor, cocina estilo americano abierta, estudio y una oficina, un cuarto de servicio, ventanales hermosos desde el pie hasta el techo. Solo me sale de la boca gracias, esto es más de lo que soñaba al venir aquí y por ello les agradezco. Todo está como a mí me gusta, Marco y María conocían mis gustos porque ellos se hospedaron en una de mis casas para turismo en Quintana Roo, allá tengo siete casas donde cuatro de ellas son mansiones en la playa y las otras tres solo son cabañas, estas son así porque les rento a celebridades, millonarios y gente del común que buscan comodidad en sus vacaciones. Todas las casas están diseñadas y decoradas a mi gusto, algunas son construcciones nuevas y otras son casas que compré en remates. María me dice que mañana temprano llegará una persona para que me ayude con la limpieza, le dije que solo eso necesitaría y que solo por medio tiempo porque no me gusta estar acompañada, me gusta mucho estar sola en casa, yo me encargo de mi propia comida, ya que soy excelente cocinera, en mis tiempos de estudiante trabajé en mi propio negocio de comidas y soy dueña de dos restaurantes en la playa. Ellos se quedan conmigo hasta pasadas las 7 pm y luego se van a su casa dejándome sola. Yo aprovecho para llenar el closet con las cosas que traje, separando mi ropa de trabajar, que es muy diferente a la de salir, traje mucha ropa porque soy una loba solitaria, pero me encanta salir a rumbear, me encanta bailar, pero siempre trato de ir a lugares donde probablemente no vaya gente que me conoce... ...por ejemplo, las tumbas latinas, nadie en el mundo de los negocios se mete en un bar o discoteca latina para compartir después de una junta. No sé si se entiende lo que digo. Saco el conjunto de 3 piezas n***o que usaré mañana, este es un poco ancho, la chaqueta siempre me queda grande y no muestra mucho mi figura. Me gusta vestirme así para trabajar, no quiero que nadie se distraiga y piense que no soy capaz por mostrarme de más. Tomo un baño y hago mi rutina de skin care de noche para ir a la cama, pero antes me pasó por la cocina porque ya tengo hambre. Reviso la nevera y está todo lo que le pedí a María en la lista de mercado que me pidió, saco una cola de langosta del refri, lo pongo a escaldar en mantequilla con un poco de ajo y un tris de orégano, saco mis pan bollos de papa, hago una alioli, un poco de arugula, corto unos palitos y los pongo adentro del pan y la langosta la saco, la corto, la pongo adentro y listo, ese es mi delicioso sándwich de langosta, en mi sala de estar tengo una caba con más de 20 botellas, tomo un Cabernet blanco para acompañar mi comida y listo, después de esto para la cama. Prendo la tv, me siento en el piso colocando la comida en la mesita y como mientras llamo a mi mamá para informarle que llegué bien, veo tv mientras hablo con mi mamá y le muestro qué es mi cena, ella se preocupa un tanto siempre que estoy fuera del país. No sé acostumbrarme después de tres años a que soy una mujer de ir y venir, ya que me he empeñado en tener una fortuna en el campo turístico, el que me ve no se imagina que muy pronto seré una magnate del turismo nativo. Termino de hablar con mi mamá, lavo los platos y me voy a mi cuarto a caer en los brazos de Morfeo, mañana será el día de conocer al CEO que voy a asesorar y asistir, la verdad por esto me están pagando una suma muy grande y no pienso desaprovechar, ya que me ayudará a conseguir unas casas más aquí en Italia, María me está ayudando, no le ha dicho a Marco que está trabajando conmigo, ella no lo necesita, pero dice que se siente útil ayudándome y la entiendo, yo no podría quedarme quieta, aunque me case con un multimillonario. Son las seis de la mañana, pensé que se me sería difícil acomodarme al cambio de horario, pero no fue así, siento que dormí bien, estoy preparando la tina, quiero un baño de espumas y sales antes de ir a la empresa a ver qué es lo que toca. Termino de preparar el baño cuando escucho el timbre y supongo que es la empleada de servicio, corro a la puerta, la abro y veo a una mujer de unos 45 años y me dice que viene de parte de la señora María. Le pido que entre y ella acata, cuando está, le pregunto si ya desayunó, me dice que no, me preocupo por eso, pero aún así insisto en que lo haga, sé que es temprano y a veces la necesidad tiene cara de hambre. Le doy una taza de café con unos bolillos que traje de Panamá y ella sonríe agradecida. Sé que su nombre es Ana, así que me dirijo a ella, bueno señora Ana, mucho gusto en conocerla, me presento, mi nombre es Diandra y espero que podamos trabajar, lo que básicamente necesito de usted es que trabaje de 7 am a 1 pm de lunes a viernes y los sábados, si puede venir tipo 9 am, son los días que quiero que lave la ropa. Solo quiero ayuda con la limpieza, como verá, no habrá mucho que hacer porque soy muy ordenada, pero sí sacudir y la limpieza normal, porque soy alérgica, sufro de rinitis por el polvo y polen. Ella asiente a todo lo que le digo, le explico que le pagaré el día completo. por si la necesito más tiempo algún día, pero que no será necesario que se quede, le digo que puede tomar de la nevera jugo y agua sin problema y que yo le dejaré la comida servida de la que yo prepare, ya que yo misma me encargo de la comida, me gusta cocinar y llevar al trabajo. Un placer, señorita Diandra, y no se preocupe, todo lo que me ha dicho me queda claro y muchas gracias por contestarme, no la voy a defraudar. Al terminar de hablar, me voy al baño, tomo un baño de media hora en la tina y hago mi skin care, me pongo un poco de bloqueador y así estoy lista para ir a trabajar. Salgo a la cocina y preparo mi desayuno, que son huevos revueltos con tomate y cebolla, pan tostado con un poco de guacamole, un café n***o y un vaso de jugo de naranja, mis vitaminas y listo para empezar el día. Hago unas pastas rápidas con atún, dejo lo de la señora Ana y el resto lo pongo en mis Topper para llevar con un pan francés y un termo donde llevo mi té caliente de yerba limón. Pido un Uber, me despido de la señora Ana diciéndole que su comida está en el microondas y salgo. Llego a la empresa a las 8:40 am, sé que dijeron que llegara a las 9:00 am, pero quiero hacer algo que llamo mapeo para reconocer el área y los empleados. La empresa queda a 15 minutos en carro, así que está relativamente cerca, es un edificio de 41 pisos y dos años, la ala A donde está el administrativo y la ala B donde mantienen la producción. Me paseé por toda la planta A y luego subí al penúltimo piso, donde está la oficina del CEO, ahí solo estaba su oficina, un área de archivo, la recepción con una secretaria y otras oficinas de tamaño bueno, lo que supongo sería la mía. Me presenté con la secretaria, que de por sí era monita y joven, estaba vestida con una falda demasiado corta para mi gusto en un lugar de trabajo y el escote de su blusa también muestra de más, para ser una empresa dirigida a la moda me pareció que no estaba acorde. En fin, ella me quedó viendo rara de una manera un tanto despectiva y con ínfulas. La volví a mirar de pie a cabeza y le dije que soy la asesora y asistente del señor Luca, ella me dijo que él aún no ha llegado, así que le dije entonces espero en la sala de espera, apenas llegué dile que estoy aquí por favor. Me fui directo a la sala de espera, saqué mi Mac del bolso y empecé a revisar el plan de asesoría que diseñé mientras tanto me enteré de mi contratación y que terminé de diseñar en el avión. Tengo para el unos negocios y unos desfiles, este no es tanto mi ámbito, pero nada me queda grande. Sé que después de que le diga todo lo que tengo planeado no podrá refutar, María me comentó que él se iba a poner difícil, pero esto lo estoy tomando como un reto personal. "¿Señorita Diandra?" me dijo Luca, con un tono de voz desinteresado. "Sí, soy yo", le respondí, levantándome de mi asiento. "Mucho gusto", me dijo, sin extenderme la mano. "Mucho gusto", le respondí, sin hacer caso de su falta de amabilidad. "¿Qué te trae aquí?", me preguntó, con un tono de voz que parecía indicar que no estaba interesado en mi respuesta. "Estoy aquí para asesorarte y ayudarte en lo que necesites", le dije, mirándolo directamente a los ojos. "No necesito ningún asesoramiento", me dijo, con un tono de voz desafiante. "Ah, pero sí lo necesitas", le dije, sonriendo. "Por lo menos, eso es lo que me dijo Felipe, tu padre, cuando me contrató". Luca frunció el ceño, pareciendo sorprendido de que yo mencionara a su padre. "¿Qué sabes de mi padre?", me preguntó, con un tono de voz más agudo. "Sé que es un hombre muy inteligente y visionario", le dije. "Y sé que me contrató para ayudarte a mejorar tus habilidades como CEO". Luca se rió, pero no parecía divertido. "No necesito ayuda", me dijo. "Soy perfectamente capaz de manejar esta empresa por mí mismo". "Ah, pero eso es donde te equivocas", le dije, sacudiendo la cabeza. "Tu padre me dijo que necesitas ayuda para llevar esta empresa al siguiente nivel. Y estoy aquí para asegurarme de que eso suceda". Luca me miró con una mezcla de sorpresa y enojo, pero no dijo nada más. Me di cuenta de que no estaba acostumbrado a que alguien lo contradijera, especialmente una mujer. "Bien", le dije, sonriendo. "Ahora que hemos aclarado eso, puedo empezar a trabajar". Luca asintió, pero no parecía muy contento al respecto. Me di cuenta de que tendría que trabajar duro para ganarme su respeto, pero estaba lista para el desafío.
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