Luca
La cena en casa de mi padre y verla ahí fue, no sé cómo explicarlo, ella habló de su vida y de su experiencia, quedé sorprendido, la verdad, pero no me puedo dejar impresionar de ella así, no más.
No puedo dejar que mi papá y mi hermano se salgan con la suya, la voy. Poner a prueba con las cosas más difíciles. Llegué a mi apto y me tiré en mi cama, no me la podía sacar de la cabeza y pensaba y hacía planes en mi mente qué hacer para joderla y tener una excusa para despedirla.
Llegué temprano a la oficina y se me ocurrió ponerle las tareas más tediosas, la mandé a la tintorería por un traje, luego sé eso le pedí un café de un lugar en específico que quedaba a 15 kilómetros de la oficina, sé que no tiene carro le iba a tomar tiempo, Le pedí un informe de las importaciones de telas de los últimos 3 años.
Para mi mala suerte, esta mujer es muy eficiente, así que logré hacer todo lo que le pedí y no vi en su cara ni un poquito de irritación. ¿Será un robot? En mi mente planeaba y planeaba que más pedirle que haga.
Seguía metido en mis pensamientos cuando tocaron la puerta y era ella. Llegaba con su tablet en la mano y empezó a decirme todo lo que tenía programado para hoy. Quedé sorprendido porque no me daría abasto, creo que me salió el tiro por la culata.
Mi día se volvió una maraña, estaba agotado, me tocó comer en la oficina, me entregó, si no estoy mal, diez informes a revisar, varios contratos para firmar y, como yo no firmo sin leer, me tocó hacerlo.
Estaba muy cansado y cargado, ella me la supo hacer. No hubo descanso más que la hora de almuerzo, eso sí, ella estuvo pendiente de mi comida y me dio snack ahí si no me puedo quejar.
Tocó la puerta una vez más y me dijo que agendo una cita con una casa de modas de Nueva York para las seis de la tarde. Ahora de Nueva York, eso significaba que yo tendría que estar pendiente para poder cerrar ese negocio que ella consiguió para nosotros.
Solo llevaba dos días y ya había obtenido cuatro negocios en distintos países, nos abrió las puertas a otros mercados. ¿Qué clase de mujer poderosa es esta? Esa ropa y esas gafas no la hacían la mujer más bella del mundo, pero sí una mujer interesante.
Mi curiosidad se abrió paso, quiero saber qué hay debajo de toda esa ropa, y quiero también soltar su cabello para ver cómo se ve —me doy un golpe en la cabeza para esfumar esos pensamientos—. ¿Qué me pasa con ella? Ella no es mi tipo.
Siento que necesito salir de aquí volando y alejarme de ella, porque cuando entra en mi oficina solo me la puedo quedar viendo como un león mirando a su presa y ella es como una gacela.
Mi mente me está traicionando, no me permite dejar de pensarla. Necesito salir de aquí y un trago, necesito alejarme de ella.
Tomo mis cosas y me voy en el camino, llamo a Matt quien adelantó su vuelo regreso a Roma antes de lo previsto, y le digo que nos vemos en una nueva discoteca que se llama ritmos latín. Quiero conocer ese lugar.
Diandra
Mi querido jefe hoy quiso hacerme la vida imposible y, pero adivinen, ¿qué?, le volteé la tortilla y lo puse, a revisar documentos, firmar contratos y varias reuniones con proveedores. Además, la cereza del pastel es una reunión con una casa de moda en New York a las de la tarde de allá.
Voy como huye como una rata de su propia empresa, eso me divirtió mucho.
Saliendo, recibí una llamada de un número desconocido. Me dio cosa de responder, pero lo hice.
—¿PRIMA? Decían de otro lado de la línea.
Con quien hablo dije.
—Hola, prima, hablas con Johanna. Mi tía me dio tu nuevo número, me dijo que estás aquí en Italia, en Milán, y te llamo para invitarte a la inauguración hoy de mi discoteca.
— Hola, prima, qué gusto que me llames, no sé si pueda ir, mañana trabajo —.
— Diandra, no debes quedarte toda la noche, solo ven y pasas un rato. Te voy a mandar la dirección y una invitación VIP para que la muestres a la entrada.
Al rato me llega al w******p la invitación y la invitación de la discoteca ritmo latino, recojo mi cartera, llamo un bla-bla car y me voy al apto para vestirme con algo diferente. No puedo dejar que mi prima me vea así vestida, ella ya me conoce cómo me gusta salir a bailar.
Llegué a casa, me meto al baño, me lavo el pelo, me voy a medio definir los rizos, así que tomo un poquito de gel y crema para peinar y mi melena se ve espectacular, paso el difusor y un tenedor para hacer más volumen.
No me voy a maquillar mucho, así que solo me pongo un hidratante facial, un sérum. Me delineó para que mis ojos se vean más expresivos, un poco de rimel, polvo compacto para no sudar mucho, delineó mis labios de marrón y me brilló con tinta en los labios, para rematar con un poco de brillo.
Me voy a ir con una falda, pantalón de tela de tallas estampados, afros, y una blusa que deja toda mi espalda afuera, unas plataformas que hacen que me vea más alta de lo que soy. Tomo mi cartera y celular para pedir el bla-bla-car que me va a llevar hasta Ritmo Latino.
Me siento hermosa, me siento sexy y poderosa. No podria negar que me gusta sentirme asi fuera del trabajo. Mientras este en la empresa o cerca de una persona con las que tenga que tener relación laboral nunca me verán vestida tan provocativamente sexy como lo estoy ahora mismo.