Demostrando lo fuerte que es

1573 Words
POV Luca . . . Terminé con la comida que trajo Diandra y juro que me llevó al cielo y me trajo de vuelta, estaba muy rica. No entendía cómo este detalle pudo llegar a mi corazón. Pasó una hora y me enlazo a la reunión, ella estaba enlazada también esperando a que los distribuidores se enlazaran. Yo la observaba todos sus movimientos, no podía creer que alguien fuese tan eficiente. Pasaron 3 minutos y se conectaron los distribuidores, disculpándose por la demora. Dicen que hay una tormenta eléctrica en su país y que les está tocando hacer maromas. Iniciamos la negociación en donde Diandra me pidió permiso para hablar y me dejó sorprendida su forma de negociar. Consiguió un veinte por ciento de descuentos para compra al por mayor y los distribuidores nos van a mandar la muestra en telas en envío, expresó que así podemos elegir lo que queremos. Terminamos todos los asuntos pendientes y me quedaba el resto de la tarde libre. Estaba en mi oficina mirando por el ventanal cuando siento unas manos rodando y besándome la espalda. Me doy la vuelta y es Nicky, mi mirada se desencajó, pero no pude hacer más que saludarla con el ceño fruncido. Ella se me acercó y se guindó del cuello queriendo besarme. Yo me dejé guiar por ella porque no sé qué rayos me pasó desde que vi a la señorita Archbold, siento algo raro dentro de mí. El beso de Nicky era insulso e insípido, pero me dejaba besar. No pasó nada desde que inició el beso, cuando escucho cómo alguien se aclara la garganta. No quiero interrumpir, señor Luca, pero quiero saber si necesita algo más y si no pienso retirarme a mi casa, que necesito terminar de organizar. Nicky se quedó mirando a Diandra con el ceño fruncido y, antes de poder contestar, ella le habló a Diandra de una manera muy grosera y despectiva. - No puedo creer que esta gorda fea esté trabajando en una empresa de moda, el amor está dañando la imagen y la reputación de la empresa. ¿Qué pensaste cuando la contrataste? No piensan en que la empresa siempre debe tener gente que se vea bien al ojo público o qué. - Oye, tu empleada, para la próxima mira lo que haces y no interrumpes. - Diandra toma un suspiro y se acerca a Nicky y le dice: — Mire, señorita, no la conozco y no es mi intención conocer a alguien tan vacío como usted, ya que se atreve a tratar a personas que no conoce cómo lo hizo. Se nota que tiene ese cerebro hueco y que su supuesta belleza, digo supuesta, porque su maquillaje parece diez capas de estuco - No permito que nadie, absolutamente nadie, trate de humillarme o tratarme despectivamente, porque aquí usted no es mejor que yo ni es su puto sueño. - Así que no siendo más, le pido que mire lo que hace porque está caminando en cáscara de huevo —. Cuando Diandra terminó de hablar, quedé en shock. Puedo jurar que quedé sin palabras. No siendo más y al no tener respuesta, señor Roma, me voy, nos vemos mañana, dijo Diandra. Escuchaba a Nicky gritar incoherencias y estaba roja de la rabia. Al salir de mi shock, me di cuenta de lo que había ocurrido hace un rato y eso hizo que mi ira creciera, no los mil demonios, esto me sacó de mis casillas. Así que le dije a Nicky: "No te quiero volver a ver en esta empresa en lo que me queda de vida, te quiero lejos de los míos". No me interesa tener a una persona tan hueca a mi lado, no tenías el derecho de hacer lo que hiciste hace un momento, pero me mostraste tus verdaderos colores". - Perdóname, Luca, no fue mi intención, solo que me dio mucha rabia ver cómo nos interrumpió. Estábamos en algo, cariño, solo sigamos -. Mira, Nicky, creo que te confundiste, el beso no fue nada y, además, no me gustó. No sé qué te hizo pensar que haría el amor contigo y en mi oficina, que es sagrada para mí. Sé que soy un perro, pero contigo no quiero nada y ahora, si me disculpas, sal de mi oficina y de mi empresa y no vuelvas. Yo no le meto con personas que tienen el cerebro hueco como tú, que piensa solo en humillar a la gente. Punto de vista Diandra . . . No puedo creer que Luca se quedara como un pendejo petrificado cuando vio lo que pasó entre su novia de turno y yo, pero eso no se quedaría así. Yo no soy una mujer que se deja insultar o rebajar y menos que quieran humillarme por mi físico. Esa chica que no conozco ni su nombre quedó de una sola pieza cuando le devolví su agravio y Luca, pues, él se quedó de piedra. Creo que nunca pasó por su mente, que yo le contestara así, novia, como lo hice y hasta tubo suerte porque tenía ganas de tumbar sus dientes. Salí de la oficina, quería ir a casa y organizar unas cosas porque, además de trabajar para Luca, también tengo que seguir con lo mío. Llegué a casa, hice unas llamadas y concreté la visita este fin de semana a las casas que quiero comprar aquí en Italia. Son unas siete casas y quedan en zona costera. Su exterior es muy lindo, pero en el interior sí tengo que cambiar algunas cosas para la comodidad de los turistas. Además de eso, María y su esposo me consiguieron una hacienda, quiero decir que un viñedo pequeño, solo tiene dos hectáreas, pero a mí me parece perfecto para hacer un pequeño hotel de experiencia vinícola. Ella quiere ser mi socia y lo estoy pensando, la quiero mucho, pero no me gusta asociarme. Estoy pensando en hacerla mi socia en los restaurantes. Quiero innovar en cuanto a unos resto-bar lujosos aquí en Milán, por lo menos dos, y sé que María sería una buena inversionista, además de que su profesión es de gestión administrativa y tiene un máster, sería de gran ayuda y es lo que le voy a proponer. Estoy revisando mis estados financieros para ver si todo lo que tengo planeado es posible. Estos últimos dos años he ganado mucho dinero y veo que, si es posible, todo lo que deseo y me digo a mí misma, manos a la obra. Envío unos cuantos correos confirmando a mi agente inmobiliario que sí quiero comprar las propiedades en la lista. Suena el ringtone de mi teléfono y veo que es María. - Hola, María, ¿cómo estás?-? - Bien, Diandra, gracias por preguntar. Quería preguntarte si vienes a la cena que te comenté hoy -. - Oh, María, lo había olvidado, ya me alistaré y voy". Le colgué a María y me fui corriendo al baño, me di una ducha rápido y escogí un vestido de flores que llega hasta mis tobillos, es algo grande, esconde mi figura un poco y me puse una chaqueta porque hace un poquito de frío, me suelto el moño y me hago una cola de caballo para dejar respirar mi cabello. Aún no tengo auto, así que llamo a un bla-bla car para que me deje en la dirección de María. Al salir para llegar a la recepción del edificio por el pasillo, huelo un perfume igual al del idiota de mi jefe. Sacudo mi mente sacando ese pensamiento, no sé por qué su perfume se me quedó grabado y esa sonrisa descarada y sus ojos que me encantan. No, estoy pensando, no debería pensar en él. Sigo mi camino, bajo por el ascensor hasta la portería y veo el auto. Le mando una foto a María de la placa y me dirijo hasta su casa. Al llegar, toco el timbre y ella es la que me abre, me abraza y me dice qué pase, qué me va a presentar a alguien. Entro, me presenta a su suegro y suegra, ellos me ven encantados, algo que me pone un poco incómoda, pero no digo nada. Estamos hablando de todo mientras tomamos vino; al parecer esperan a alguien más para iniciar la cena. Cuando veo que abren la puerta y entra mi tormento, mi jefe, que pretende hacerme la vida imposible. Lo sé porque lo escuché hablar con alguien. Él me mira y frunce el ceño, dice que necesita hablar conmigo y yo le dije que tendría que esperar hasta mañana, algo que al parecer no le gustó. Pasamos a la mesa y el señor Felipe preguntó. Cosas sobre mi vida, las cual respondí. - Bueno, señor, nací y crecí en Panamá, mi mamá es colombiana y mi papá es de Panamá. Tengo un hermano mayor que es ingeniero aeronáutico. Mi papá trabaja en el canal, es ingeniero también y además fue basquetbolista profesional, y mi mamá era azafata. Yo estudié en una universidad en Panamá y después hice mi maestría en Estados Unidos. Estoy trabajando desde muy joven y ahora que ustedes me llamaron, acepté porque solo me interesa agregar esta experiencia a mi currículum, así sea que solo trabaje por poco tiempo -. Vi sus caras y estaban sorprendidos por todo lo que les dije. Luca me miraba también con sorpresa, no sé si era mala o buena, pero no le iba a dar vueltas a ese asunto.
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