Lo olvidé

1085 Words
***HELENA OLIVOS*** Apenas estaba por entrar a mi departamento cuando mi teléfono sonó, era de la casa de descanso de mi madre, ella sufre Alz Heimer, me avisaban que se había salido de la estancia y que no podían localizarla, ni siquiera entré, salí desesperada a buscarle por las calles cercanas, fui a todos los sitios que vinieron a mi cabeza y no lograba encontrarla, pensé en que quizás haya ido a su ciudad natal que estaba a poco más de dos horas de la ciudad. Sin dudarlo más emprendí camino, paré en un almacén y compré ropa cómoda, visité a nuestros parientes cercanos y nuestra antigua casa, no había estado allí; recibí una llamada del hospital central de la ciudad, habían localizado a mi madre, desafortunadamente su estado de salud era grave, tomé nuevamente las llaves del coche y regresé nuevamente, cuando llegué ya estaba amaneciendo, estaba sucia, escurrida del maquillaje y con dos noches sin dormir, una muy placentera y la segunda tan amarga. En el hospital hablé con los médicos, me indicaron que mi madre habría sufrido un infarto y muchas otra cosas más se habían complicado, sólo quedaba esperar, pude pasar a verla, su cara irradiaba mucha paz, tomé su mano fuertemente y deseé que no sintiera sufrimiento o dolor alguno, salí a la sala de espera y me senté en el pasillo durante todo el día, en ocasiones los médicos salían a pedirme datos o solicitarme medicinas. Permanecí allí sin moverme, otro día más paso y mi mente divagaba en pensamientos, una doctora se acercó a mí y me abrazó informándome que mi madre había partido. Fue el dolor más grande que había sufrido, siempre fuimos muy unidas, estuve en desacuerdo cuando decidió irse a la casa de retiro pero entendí que requería ayuda especializada, aun así la visitaba muy frecuentemente. Tres días más transcurrieron, estuve acompañada de Ivy en esos duros momentos, no tengo hermanos y mi padre falleció cuando tenía quince años, los familiares cercanos también asistieron y por primera vez en todo ese caos pensé en él, en esa mano que me dio seguridad en mis momentos de miedo, en esos brazos que fácilmente me arroparon aquella noche. Después de tantas noches sin dormir, la cama me supo a gloria y caí profundamente dormida. Me despertó el sonido insistente de mi celular -Bueno- dije con voz baja -señorita Olivos, soy Susan de Crayson´s Company. Llamo para felicitarla, el puesto es suyo, puede empezar mañana mismo si no tiene problema Había sido aceptada pero ahora mismo mi vida era un lío, quedé de comunicarme con la Sra. Susan para confirmar y detallar horarios. Me levanté de la cama y muchos recuerdos vinieron a mi mente, mi madre y su dulzura, los momentos buenos y hasta los difíciles que pasamos, lloré por primera vez como un niño inconsolable, necesitaba sacar toda esa frustración. Cayó la tarde y ya no había más lágrimas en mí, prometí por la memoria de mi madre que viviría una buena vida, echaría raíces y buscaría un buen hombre como ella deseaba, algún día tendría hijos y les hablaría de la excelente mujer que fue. Tomé mi computadora y revisé mis correos, había uno de la empresa con todos los detalles para presentarme al siguiente día, leí todo detenidamente y organicé mis cosas para estar preparada y salir muy temprano, podría ver a Arthur nuevamente, sé que fue una aventura de una noche pero quizás tenga que topármelo en la empresa y quizás sea incómodo para él, porque en mi caso verle sería inspirador, quizás hasta una tortura en el buen sentido. Asistí puntualmente a mi nuevo empleo, la nueva Economista de presidencia, entré por esas elegantes puertas de cristal con mi vestido ajustado al cuerpo debajo de la rodilla con cuello estilo corazón en color café claro, mis zapatillas en un tono café más oscuro a juego con mi bolso y una cola de caballo con mi flequillo de lado, amo vestirme coordinada, invierto mucho de mi poco dinero en ropa y zapatos, nada de marcas caras pero si muy lindos. Estaba intentando dejar la tristeza atrás y concentrarme en trabajar y así olvidar un poco. Al entrar muchos me miraban, espero que no hayan tenido una mala impresión de mí. Susan me esperaba, me mostró mi oficina que realmente era grande y elegante, me indicó los detalles y pendientes y sin más empecé a realizar mi trabajo. Pasaron los días y me sumergí en papeles, números, cuentas y contratos, en esos días no me topé con Arthur en la oficina, quizás estaba evitando encontrarse conmigo para su comodidad, creí que había ocurrido una gran conexión en nosotros, pero aparentemente sólo yo la sentí; recordé nuevamente aquella noche a la que me aferraba, sus besos, sus caricias, como recorrió mi cuerpo tan detalladamente, como casi después de un mes aún sentía su olor en mí y sus manos en mí como si fuera ayer. -Espera, un mes- dije- tomé un calendario y era día 25, mi periodo debía llegar el 16, ¿Cómo pude olvidarlo? La noche que Arthur y yo estuvimos juntos no usamos protección y yo pensaba tomar un píldora post day pero con todo lo que sucedió con mi madre lo olvidé por completo. Sentí que empalidecí de miedo, me aterraba pensar que estuviera embarazada por una noche de pasión con un hombre inalcanzable y que ahora es mi jefe. Conté los minutos para la hora de la comida, le marqué a Ivy y quedamos de vernos en su cafetería. Antes de ir allá pasé a una farmacia a comprar dos pruebas de embarazo y estar cien por ciento segura del veredicto. -amiga, ¿Cómo vas?- exclamó Ivy mientras me daba un abrazo -Ivy creo que estoy en grandes apuros- le solté mientras me aferraba a su abrazo y algunas lágrimas salieron La puse al tanto de lo que ocurría y juntas realizamos las pruebas, ambas fueron positivas, mi mundo se cerró y me daba pavor tener que enfrentarme de golpe a la realidad, sola, con tantas dudas en mi cabeza; por un momento me sentí desesperada, pero después de poner frías las ideas tuve una determinación -No pasa nada, sé que saldré adelante, hablaré con Arthur y juntos buscaremos una solución- dije sonriendo a Ivy que me miraba con preocupación. -Hablaré con Aarón para que puedas localizarle- levantándome las cejas- ahora es mi novio oficial, dijo pícaramente. -Me alegro por ti amiga, agradeceré ese favor de tu parte.
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