Bárbara leyó la nota y sonrió, pensó que sería maravilloso si todo fuera real, pero Michael, no era de los que se comprometían así que no debía hacerse ilusiones. Debía cambiarse pronto, así que fue al tocador, allí había una ducha que nadie usaba, pero ella quería refrescarse antes de ponerse ese vestido tan hermoso, recogió su cabello para no mojarlo y lavo su cuerpo con jabón para manos, dentro de la caja, había también un coordinado de ropa interior de encaje blanco, Michael la conocía muy bien, era la talla perfecta y sus gustos en ropa eran exquisitos, pero, sobre todo, era muy espléndido, todo debía ser carísimo, porque todo era de diseñador. Cuando se vistió, se miró al espejo y no pudo evitar derramar una lágrima, en el fondo de su corazón anhelaba casarse de verdad, y ese vesti

