Michael sonrió, le encantaba que Bárbara fuera tan desinhibida, y que fuera capaz de pedir y tomar lo que se antojara, en cuanto a sexo se trataba. — ¿No te has casado nuca? — preguntó desconcertado — Tu y el papá de Ian, ¿No se casaron nunca? — No Michael, el muy cobarde terminó su relación conmigo cuando se enteró que estaba embarazada, me insistió en que abortara y como no quise, me abandonó cuando más lo necesitaba. — Vaya, cada día me sorprendes más, entre más te conozco, más te admiro, eres una gran mujer. — Vas a hacer que me sonroje con tantos halagos. — ¿Qué te parece si te invito a almorzar? Así nos ponemos de acuerdo en lo que les vamos a decir a mis padres. — ¡Oh lo siento Michael! Quedé de alcanzar a las chicas en el restaurante de comida tailandesa en

