Diego sintió que la tensión en su pecho se aliviaba un poco. La alegría del momento lo ayudó y lo hizo sentir como si no estuviera caminando con un gran objetivo en la espalda por haber cometido un error. Llegaron a la puerta de la sala de reuniones. El cartel decía "Grupo NA - Sala A" en letras grandes y el estómago de Diego se retorció de nuevo. Esto era todo. Jasón le sonrió de nuevo, con la tranquilidad aún reflejada en sus ojos. —Después de ti —dijo, abriendo la puerta. Diego respiró profundamente, intentando calmarse. Esta fue la parte en la que todo se volvió real. Él entró y Jasón lo siguió, apoyándolo en silencio pero dándole espacio para entrar por su cuenta. Diego respiró profundamente. Ya no había vuelta atrás. Atravesó la puerta, listo para lo que viniera después. La hab

