Diego resopló, negando con la cabeza. —Vale, vale, de acuerdo. Quizás tengo un poco de curiosidad. —Hizo una pausa y luego sonrió con suficiencia. —Pero no es que hayas sido del todo sincero conmigo, así que tengo que llenar los vacíos de alguna manera. Jasón arqueó una ceja y se inclinó ligeramente hacia adelante. —¿Así es como funciona? ¿Rellenas los huecos con cien preguntas? Diego se encogió de hombros, intentando disimularlo, pero su sonrisa lo delató. —¿Qué puedo decir? Intento ser un buen amigo. La sonrisa de Jasón se suavizó, y por un instante, su mirada se tornó más sincera. —Sí, bueno... quizá esté funcionando. Diego hizo una pausa, y la atmósfera cambió por un instante. Había algo en la expresión de Jasón que le hacía sentir que ya no era una conversación casual. Estaban con

