Diego frunció el ceño. —¿Esperanza? Carlos asintió. —Sí. Espero que supere esto. Espero que se recupere. Espero que no intente cargar con más peso del que debería. Algo en la forma en que lo dijo hizo que Diego se detuviera. —Y por lo que he visto —continuó Carlos, observándolo de cerca—, creo que tú también. Diego tragó saliva, sin saber cómo responder. Su primer instinto fue negarlo, restarle importancia como si no fuera para tanto. Pero las palabras se le quedaron grabadas de una forma que no pudo evitar. Porque… sí. Tenía esperanzas en Jasón, aunque solo se conocieran desde hacía tan poco tiempo. Jasón había sido la primera persona que le hizo sentir que tal vez, solo tal vez, no estaba completamente solo en esto. Y si Jasón también estaba pasando apuros, si estaba resolviendo la

