Aria El peso de su mirada me quema la espalda mientras superviso la disposición del último plato. Lo reconocería en cualquier parte: Samuel Harrison. El distinguido abogado de Boston, el monstruo bajo un traje Armani. El hombre que destrozó la vida de Tabatha. Mi mente viaja inevitablemente a esas noches interminables consolando a mi amiga, limpiando sus lágrimas, ocultando sus moretones. Tabatha, mi hermana del orfanato, tan brillante y llena de vida hasta que él la redujo a una sombra temblorosa. —¿Conoce al caballero, chef? —la voz de Julio me devuelve al presente. Fuerzo una risa que suena falsa incluso para mí. —Solo preguntaba por el menú. Julio ajusta su gorro sobre sus rizos oscuros, lanzándome esa mirada que dice que no me cree nada. —Si viera su color fantasmal, no diría

