ALEXIA.
Estoy terminando los últimos retoques cuando escucho que suena el timbre. Miro la hora, las nueve en punto. Sonrío como tonta, nerviosa por verlo de nuevo.
Bajo las escaleras casi corriendo y abro la puerta. Lo primero que veo es un ramo enorme de margaritas, y detrás de él está Aiden.
- Una flor para otra flor -me río por su elocuencia. Las tomo y las huelo, amo las margaritas.
- Son hermosas -me toma por la cintura y me da un suave beso en los labios.
- No tanto como tú -muerdo mi labio inferior. Estúpido alfa romántico. -¿Vamos mi amor? -me derrite cada vez que me dice así.
Agarro mi abrigo para colocarlo sobre mis hombros, y tomo su brazo.
- ¿A dónde cenaremos? -pregunto intrigada.
- Hay un restoran pequeño pero hermoso cerca de la fuente, me pareció un lindo lugar para ir -se encoje de hombros.
- Si, le he visto, me parece un excelente lugar -le sonrió.
El viaje dura apenas un corto tiempo, el cual pase contándole como me fue en el día. Trabajo, entrenamiento, las ocurrencias de Karlos. Él me escucha con atención.
Cuando llegamos, estaciona y baja a abrirme la puerta. El lugar está lleno de gente, obviamente pues es viernes por la noche. El ambiente es relajado. Aiden entra y pide por una mesa para dos, la mesera amablemente nos guía hasta una y nos entrega la carta.
- ¿Y? ¿Cómo estuvo la reunión? -le pregunto, para sacar tema de conversación. Mientras voy mirando la carta para ver qué encargar.
Levanto la vista al ver que no contesta y lo veo dudar.
- Nada interesante, nos citaron para hablar de detalles de las manadas -por alguna extraña razón sé que hay algo que no está queriendo decirme.
Lo miro con recelo, pero él desvía su atención a la carta.
- Ah. ¿Cómo qué tipo de detalles? -indago un poco.
- Simplemente quieren saber cómo venimos con los tiempos para habitar el lugar que encontramos para nuestra manada -se encoje de hombros.
Ah, ese tema. No lo había vuelto a pensar, se me revuelve el estómago.
Aiden llama a la mesera para pedirle un vino y una entrada para compartir entre los dos.
- Iré un segundo al baño -no le doy tiempo a contestar, y me levanto buscando el baño.
Entro a un cubículo y me siento. ¿Qué acaba de pasar? ¿Por qué Aiden está ocultandome cosas? No quisiera pensar mal de él, no cuando las cosas marchan tan bien. Suspiro, y salgo del cubículo. Me lavo las manos, miro mi reflejo en el espejo. Tengo las mejillas coloradas, de la adrenalina. Respira, tranquila, segura tiene una buena explicación. Retoco ligeramente el maquillaje.
La puerta se abre ruidosamente y entra al lugar una mujer rubia despampanante. Un poco más alta que yo, de ojos color café, elegantemente vestida. Me mira de reojo, analizandome, mientras se acerca al espejo sacando un labial. Se retoca la pintura de sus labios, sin dejar de analizarme, lo que me provoca rechazo. La ignoro y salgo del baño, buscando mi mesa.
Aiden mira a los lados, y cuando me ubica me dedica una sonrisa de oreja a oreja. Esa sonrisa me quita el aliento, y el episodio anterior queda olvidado.
- Ya te estaba extrañando -dice, y río.
- Sólo fueron cinco minutos -que exagerado.
Tomo asiento y él me extiende una copa de vino. Gustosa la acepto y me la llevo a los labios, el sabor es ligero y dulce.
- Pero fueron los cinco minutos más largos de mi vida -su mirada es intensa, siento su pierna rozando la mía. Trago en seco.
- ¿Alfa qué me está insinuando? -enarco una ceja, dejando a un lado la copa de vino.
- Lo que usted quiera que le insinue gamma -ahora soy ya la que va restregando un pie a lo largo de su pierna, en un gesto coqueto.
- Mhm -le devuelvo la mirada, desafiandolo. Veo como sus pupilas se dilatan. Una de sus manos agarra mi pie, haciendo un recorrido por mi pierna, debajo de la mesa. Ay, santo dios.
- ¿Aiden, eres tu? -una voz chillona nos saca de nuestra burbuja.
Busco la dueña de aquella voz y veo a la rubia altanera del baño acercándose a nosotros. Le pongo mala cara, ¿acaso se conocen?
- Claro que eres tú -llega hasta nosotros y se agacha hasta la altura de Aiden para saludarlo con un beso en la mejilla.
- Katya -la saluda secamente él, sin dejar de mirarme. Aquí pasa algo raro. -¿Qué haces por aquí?
- ¿Esa es tu forma de saludarme después de tantos sin años sin vernos? -lo acusa, pero él no le contesta. -¿No vas a presentarme a tu amiguita?
¿Perdón, qué? Miro a Aiden elevando mis cejas en un claro gesto de molestia.
- Katya, te presento a Alexia. Ella es mi pareja, así que la respetas -le aclara de mala gana Aiden, fulminandola con la mirada.
- Con que al final la encuentras, ya era hora -se acerca a él, intentando alcanzar su brazo.
Carraspeo, y estiro mi mano, interrumpiendo su gesto.
- Un gusto Katya -me mira de mala gana, y estrecha su mano con la mía. ¿Y está tipa quién es y de dónde salió?
Ella nota la confusión en mi mirada y ríe.
- Veo que no le has contado sobre mi -dice despreocupadamente.
- No, y ni falta que hace -le responde Aiden. Y aquí ya me perdí.
- ¿Contar qué? -pregunto curiosa. Quizás no debería indagar mucho.
La tipa ríe, aún con mi mano estrechada.
- Un gusto conocerte Alexia, soy la ex novia de Aiden -mi corazón da un vuelco.
Aiden separa nuestras manos, poniendo distancia entre nosotras.
- No me has dicho qué estás haciendo aquí -eleva su voz, destilando desprecio.
- El alfa Dante citó a todos los alfas y betas de las manadas de la región. Pero supongo que eso ya te fue informado en la reunión de hoy -excelente, no sólo Aiden me ocultó información sino que esta tipa sabe más que yo. Me siento en la completa ignorancia.
Definitivamente acaban de arruinar mi noche. Aiden lo nota, y fulmina con la mirada a Katya.
- Bueno los dejo, no quiero seguir interrumpiendo. Que disfruten su velada -se retira, con una sonrisa en sus labios. Esa zorra.
Sólo de saber que tuvo algo con Aiden, aunque sea pasado, me hierve la sangre.
- Nena -me saca de mis pensamientos. Lo miro, de mal humor. -Lo siento por eso -se disculpa, pero mi enojo no aminora.
- Lo mejor es que esta noche se termine acá -tomo mi abrigo y me levanto rápidamente en dirección a la salida.
Lo veo levantarse y seguirme, después de pagarle a la mesera. Llegó al coche y él llega atrás mio.
- Alexia, espera -me toma del brazo y me gira, dejándome frente a él.
Miro sus ojos, son tiernos y dulces, con una pizca de tristeza.
- No quiero hacer una escena aquí -me separo de él, indicándole que destrabe el coche así puedo subir.
Ya en el coche lo enciende y toma rumbo hacia mi casa. El silencio se hace pesado, ya no es cómodo entre los dos. Voy mirando a través de la ventanilla, esquivando sus miradas.
- ¿Estas enojada? -vaya pregunta. No le respondo. - Nena, déjame explicarte. Katya es alguien de mi pasado... -empieza, pero lo corto.
- No me interesa tu pasado Aiden. No soy tonta, tienes más de 500 años, es esperable que tengas un pasado. Eso no es lo que me molesta -gruño, enojada.
- Entiendo, ¿entonces qué es? Explícame -me pide en un susurro. Su voz es triste.
- Me molesta el hecho de que me ocultes cosas -lo miro, esta con el ceño fruncido. -¿Por qué ocultarme la verdadera razón de la reunión?
- Lo siento nena, es que no quería preocuparte -se excusa.
- Eso no lo decides tú -acoto, gesticulando nerviosa con las manos. -Soy una mujer adulta, y definitivamente sé defenderme. Yo decidiré qué me preocupa y que no, no puedes tomar esas atribuciones por mi -sentencio, cruzándome de brazos.
Frena el vehículo a un lado del camino. La ruta está oscura, hay poca iluminación en ella.
Me giro para mirarlo de frente, está nervioso. Pasea sus manos por su cabello, tirando de él.
- Lo sé, tienes razón. Lo siento. No es mi intención hacerte sentir de esa forma -se escucha realmente arrepentido.
- Me mantienes en la ignorancia, y luego llega está mujer desubicada a hacer alarde de su relación pasada y de toda la situación -bufo, el enojo inunda mi cuerpo.
- Alexia -toma mis manos. -Perdóname por favor. Nunca fue mi intención que te sintieras así -sus ojos brillan, puedo ver la desesperación en ellos.
Suspiro.
- ¿Vas a decirme qué está sucediendo? -me acerco un poco a él, necesito la cercanía de su cuerpo.
- Ha habido más ataques de Salvajes en diferentes manadas de la región, el alfa Dante citó a los alfas y betas de esas manadas para poder entender qué está pasando -me cuenta en un susurro. -Alexia tienes que tener cuidado en los patrullajes -me pide, casi en una suplica.
- De acuerdo, lo tendré -lo tranquilizo. Paso una mano por su mejilla, y él reclina su rostro sobre ella. -Gracias por contarme. Por favor, no me ocultes más cosas -mi tono de voz es bajo.
- Lo prometo -cierra los ojos, disfrutando de mis caricias.
Nos quedamos unos minutos en silencio, mi enojo es casi inexistente pero aun me siento medio molesta por toda la situación.
- Hay algo que no entiendo -se incorpora para mirarme. -¿Cómo es que Katya tiene tanta información?
- Ella es la beta de la manada del oeste -ah, genial. Lo que faltaba.
Frunzo el ceño, ¿cómo competir contra eso? Aiden nota mi gesto, y acaricia la arruga que se formó en mi frente.
- No tienes nada de que preocuparte mi amor. Desde que te conocí, no podría ni querría siquiera mirar a otra mujer. Eres la única para mi -se acerca más a mi, acortando la distancia entre nosotros.
Muerdo mi labio inferior, muero por besarlo. Esta tan cerca de mi que puedo sentir su aliento en mi cara.
En un rápido movimiento, agarro su cuello y lo atraigo hacia mi, uniendo nuestras bocas. Me besa suave y lento, necesitado. Le correspondo el beso con urgencia. Él calor empieza a recorrer mi cuerpo, puedo sentir como se humedecen mis bragas.
Levanto un poco el vestido y me muevo, acomodandome encima de él. Muerdo su labio inferior mientras tiro de su pelo. Lo necesito, aquí y ahora.
- Nena -gruñe. -Si sigues así te tomaré aquí en el coche -me advierte.
Muevo un poco las caderas, provocandolo.
- Hazlo -le pido, casi suplico.
En un rápido movimiento, nos pasa a ambos al asiento trasero, dejándome recostada y él sobre mi. Sus manos recorren mi cuerpo, provocandome ráfagas de placer.
- Aiden, te necesito -le suplico.
- Esto será rápido y duro preciosa -de un tirón levanta mi vestido hasta la cintura y arranca mis bragas.
Se baja el pantalón, arrastrando el bóxer, y de una estocada entra en mi, llenándome por completo.
- ¡Ah! ¡Si! -gimo de placer.
Aiden no pierde el tiempo, y empieza a moverse rápidamente. Me toma de las caderas, adentrándose en lo más profundo de mi. Besa mi cuello, mordiendo y chupando toda la piel a su paso. Estiro mis manos hasta su cabello, dando suaves tirones.
- Más rápido por favor -lo escucho gruñir, aumentando la velocidad.
- ¡Alexia! -grita mi nombre. Estoy al borde de la locura. -Acaba conmigo nena -me pide.
El extasis nos alcanza al mismo tiempo, lanzandonos a un increíble clímax. Por la Diosa Luna.
Apoya su frente contra mi cuello, agitado. Lo abrazo, descansando mis manos en su cabello.
- Te quiero Aiden -confieso en voz baja.
Lo siento sonreír.
- Y yo te quiero a ti Alexia -me da un suave beso en la clavícula. -Eres la dueña de mi cuerpo, alma y mi corazón.