Pasaron los días, y Francisco no daba señales de vida. No lo veía en el patio de comidas, ni en la casa, o solamente veía a Marty y ya. Le había contado solamente a Eliah sobre el beso y esa semana casi explotó de felicidad. Y más a mi parecer, lo que había sido una travesura de ''amantes'' se estaba convirtiendo en una pesadilla cuando ese día Marty se acercó a hablar conmigo. Era sobre mi distancia con él luego de nuestro beso. Estaba tan confundida que ya no sabía para donde mirar realmente. Su besó fue impulsivo, pero luego su hermano me besó también. —Perdón por eso, de nuevo, no es mi estilo de vida... —cortó el silencio entre nosotros mientras salíamos de la escuela—. Por cierto, ¿vendrás a la fiesta esta noche? Uno de mis compañeros de biología hará una, supongo que ya debes es

