Whittier no dijo nada, Murdock vio como Whittier apretaba las mandíbulas y juraría que el ni siquiera había pensado en esa posibilidad.
“Tu seguramente no rescatarías a nadie”. Musitó Murdock. “Significaría que te preocupabas por alguien que no fuera tu mismo”.
¡Eso no es justo ¡Me preocupo por todos los que están aquí ¡Whittier elevo la voz para que todos pudieran escucharle.
“Si eso es verdad, entonces ¿Por qué te encerraste en el transporte dejándome a mi fuera anoche?”.
“Fue una decisión que tuve que hacer como líder de la colonia. Me imaginé que, si hubieras querido venir, lo habrías hecho antes de que cerrásemos la rampa.”
“¿Sin avisarme si quiera de que ibas a cerrar?”. En mi opinión lo mejor que podrías hacer por los demás es dar un largo paseo. Y con un poco de suerte no regresaras. Murdock le dio la espalda a Whittier.
¿A quien te crees que engañas con tu falsa preocupación? Eres el típico político, cuida de si mismo y todos los demás tienen que cuidar de el también.
Whittier, furioso, agarró a Murdock por el bíceps para darle le vuelta. Murdock se lo sacudió de encima y atrapó el brazo de Whittier con su cuerpo haciendo presión en su codo con su brazo libre. El paró cuando le faltaba muy poco para romperlo, Whittier estaba conmocionado y estaba de puntillas tratando de aliviar la presión del y el dolor de su brazo y hombro.
“! Metete esto en la cabeza ¡. ¡No me toques¡, ¡nunca ¡o te lo partiré. Advirtió Murdock con los dientes apretados. “! Fuera de aquí ¡”. El empujó al hombre hacia el capsula de transporte. Whittier perdió el equilibrio y se cayó.
Cuando Whittier se levantó, el se estaba frotando el codo, parecía estupefacto y dolorido.
“Eres un hombre muy violento y una persona muy inestable, no estoy muy seguro de que necesitemos a gente de tu calaña aquí”. Dijo Whittier mientras caminaba hacia los otros.
“Con lo estupenda que era la tierra, tenía una cosa mala; demasiada gente como tu”. Gritó Murdock a la espalda de Whittier.
El sabía que debía de haber reprimido su ira, pero la estupidez de Whittier y su arrogancia le había hervido la sangre en menos que canta un gallo. Murdock sabia que Whittier sacrificaría a quien fuera con tal de salvarse el mismo. ¿Sentía realmente Murdock lo que dijo? Si, cada palabra, pero el también sabia que puy poca gente podía aceptar la cruda verdad o la realidad de la situación.
El vio como Whittier entraba en el capsula de transporte, ayudado por dos de los hombres y una de las mujeres los cuales el no reconocía a ninguno. El resto del grupo estaba embarcado en su propia discusión y no se dio cuenta del altercado.
Whittier echaba humo por las orejas mientras se alejaba. ¿Cómo se atreve Murdock a ponerme las manos encima? Ahora, el esperaba poder deshacerse del el. El temperamento de Murdock le había proporcionado la escusa perfecta para ello.
Cuando el se acercó al capsula. Burns y otro hombre le ayudaron a subir a entrar en la nave. Una mujer que el no conocía les siguió.
“¿Estas bien, jefe?”, preguntó Burns, con evidente y real preocupación. Whittier frunció el ceño a los extraños y luego a Burns. “Son de fiar. El es Tom Collier y Krysia Oblonski. Krysia sonrió a Whittier tímidamente cuando Burns la presentó.
“! Necesito hablar con Burns, así que vosotros dos iros ¡¡Ir a por agua o lo que sea ¡Whittier les dijo bruscamente.
Una vez que se marcharon, el le preguntó a Burns. “¿Viste el altercado?”
Si, bueno, mas o menos. ¡Nunca he visto nada igual¡, ¡ni le vi moverse¡¡Pestañeé y ya te tenia ¡Respondió Burns con excitación!
“Joder, casi me parte el brazo”, Dijo Whittier venenosamente mas para si mismo que para Burns. El se frotó el codo mientras recordaba el incidente. “! Murdock es demasiado peligroso para ir suelto por ahí y armado ¡”.
“No creo que pueda desarmarlo”, respondió Burns, negando con la cabeza. “! No creo que ni todos los hombres trabajando juntos puedan desarmarle ¡”.
Mi liderazgo ha sido desafiado, pensó el y el sabía que la cosa no podía quedar así. “Quiero que el grupo me vote para darme plenos poderes”. Le dijo a Burns después de pensar un momento.
“Creo que puedo obtener una mayoría, si se me permite por los medios que sean necesarios. Contestó Burns.
“No quiero que nadie resulte herido…aun”, Ordeno Whittier. “Usa la idea de que Murdock podría ir a por ellos en cualquier momento. Usa sus miedos. Consígueme a tanta gente como puedas para obtener una mayoría. ¡Promételes algo!”.
“¿Y que saco yo de todo esto?”. Preguntó Burns astutamente.
“¿Qué quieres?”. Respondió Whittier respondió mal humorado. Que tonto, pensó el. En la cara de Whittier se dibujo una sonrisa de complicidad mientras esperaba que Burns verbalizase lo que quería.
“No lo sé”, dijo Burns. “Se que vas a ser el mandamás después de esta votación, y quiero ser parte de los que manden”.
“Podría hacerte jefe de policía. Permitirte reclutar a quien tu quieras”.
Ofreció Whittier aun con esa sonrisa de complicidad en la cara. Cuando llegue el momento, el no tendrá problema en tirar el lastre de este idiota. Se lo hare pagar a todos, mas tarde o más temprano. Nadie me va a ayudar así que voy a hacer que todos desee haberlo hecho.
Después de más de veinte minutos, Rose se acercó a ver a Murdock. “¿Ya te has calmado bastante para decirme que es lo que necesito según tu?” Preguntó ella agradablemente.
“No tenemos lo que yo creo que necesitas”, Respondió Murdock con una ligera sonrisa. El se había calmado lo suficiente para ser amable. “No he visto capsulas, ni lanzacohetes. Todo lo que puedo hacer es apañármelas con lo que tenemos”.
El y Rose fueron a la lona y tiraron de ella. El seleccionó una cuerda de sesenta milímetros y midió un tramo de sesenta centímetros y lo cortó y se la puso diagonalmente sobre su cuerpo. Entonces midió otros sesenta centímetros y volvió a cortar. El la ató a la cintura de Rose tres o cuatro veces y la cortó de nuevo.
Divídelo hasta que tengas bastante para atarlo delante de ti sin que sobre mucha cuerda”. Sugirió el mientras continuaba buscando objetos bajo la lona.
“¿De verdad que necesito todas estas cosas?”. Preguntó ella mientras el colgaba los machetes y el cuchillo de quince centímetros en su cinturón hecho a mano. El también metió un hacha como el la llevaba en su cinturón.
“Si, lo necesitas”. Nunca se sabe cuando lo vas a necesitar hasta que no lo tienes.
“Pero no sé para que sirven todas estas cosas”.
“El cinturón sirve para varias cosas, si por ejemplo tienes que colocar trampas o poner una venda en la pierna de alguien”. Explicó el. El machete grande se usa para cortar la hierba o talar pequeños arboles. El machete pequeño se puede usar para los trabajos más pequeños que son demasiado pequeños para el machete grande y demasiado grande para el machete de quince centímetros. El machete de quince centímetros se puede usar para cualquier cosa desde cortar una cuerda pequeña hasta despellejar y limpiar la carne. La hachuela es buena para los arboles demasiado grandes para el machete. Todas estas cosas se pueden usar como armas efectivas, si tenéis que hacerlo. También te sugeriría acostumbrarte a atarte las zapatillas de deporte cuando las uses. De lo contrario, podrías perderlas si tienes que correr huyendo de un oso. No creo que quieras hacerlo descalza”.
Mientras Murdock equipaba a Rose, el resto del grupo vino a escuchar sus explicaciones. Siguiendo sus instrucciones los miembros del grupo cogieron su equipo y las colgaron de la cuerda como el las llevaba colgadas. Cuando el encontró la piedra de afilar, el le dio una a cada persona- Los demás la miraron sin expresión alguna en la cara.
“Sirven para afilar el cuchillo de quince centímetros y el machete de treinta centímetros. Si tenéis que cortaros hacedlo con un cuchillo que no este afilado. ¿Alguien ha ido alguna vez de acampada, o a cazar, o a pescar?
“Yo he ido de acampada”, dijo un hombre, con otro asintiendo detrás, “y he pescado un poco”.
“Yo he pescado antes, mas o menos” otro interrumpió tímidamente.
“Esto va a ser muy diferente de todo lo que habéis experimentado antes. Vais a tener que confiar el uno en el otro- en vuestras habilidades y en las del compañero. No va a ser fácil”.
“Porque me dijiste que de momento no vamos a poder bañarnos? Preguntó Rose, obviamente todavía irritada por lo del baño.
“¿Alguno de vosotros sabe lo que hay en el agua? Explicó Murdock “¿Hay sanguijuelas o tortugas mordedoras? Recomendaría que no os bañéis hasta que sepamos algo de las criaturas que viven a nuestro alrededor y las criaturas con la que compartimos este hábitat. “¿Hay serpientes cerca?”. Solo porque no las habéis visto no significa que no las haya.
Cuando todos estaban equipados, Murdock retrocedió para mirarlos a todos. El se aguantó la risa. Todos parecían ridículos con sus faldas y sus trajes, ropas inadecuadas para patearse los bosques.
“¿Y las instalaciones para el cuarto de baño?”.
“Hasta que penséis en un dónde vais a construir un asentamiento más permanente. Diría que fuerais entre los arboles. No os recomendaría ir solos, llevaros a alguien, cuatro ojos ven más que dos.
Ellos parecían aceptar lo que Murdock decía. Para Murdock todos parecían estar en estado de shock. El sospechaba que aun no habían asimilado la situación en la que se encontraban completamente.
Justo entonces, uno de los hombres que había ayudado a subir a Whittier al capsula de transporte se acercó a ellos.
“Whittier ha convocado una reunión de emergencia”. Dijo el bruscamente. “! Murdock tiene prohibido asistir ¡”-
Murdock se encogió de hombros y camino hacia los arboles en la dirección opuesta del lago. Faltaba poco para el mediodía, y estaba empezando a tener hambre. Contra más se alejaba del capsula de transporte, mas de le olvidaba el asunto con Whittier.
Mientras caminaba, oyó algo moviéndose en la alta hierba en paralelo a el. Debe de ser algo pequeño o algo arrastrándose. Aunque el no podía ver lo que le seguía, podía oírlo y sentirlo, como si le estuvieran acosando. Lentamente el desenfundó el machete de cuarenta y ocho centímetros de su funda cogiéndolo pegado a su costado en la mano derecha. El pelo del cuello se le erizó. La criatura estaba cerca y le atacaría desde su izquierda.
El dio un par de pasos mas y capto un movimiento de reojo, con un solo rápido movimiento, el aparto su lado izquierdo del ataque y el machete entró en escena. Tan pronto como vio la boca, el clavó el machete hacia arriba. Sin tiempo para analizar el ataque, perdido en sus pensamientos su respuesta había sido casi instantánea.
Hasta que el ataque hubo terminado y el respondido no supo que le había atacado. A sus pies yacía la serpiente más grande que el había visto reptar, le faltaba la cabeza. La cabeza yacía al otro lado con solo unos centímetros de cuerpo.
Murdock dio un paso atrás mientras la serpiente aun continuaba arrastrándose y girándose. El esperaba las contorsiones finales antes de la muerte de la serpiente y que le bajara la adrenalina. Finalmente, después de que la serpiente dejara de moverse, el caminó la larga que era la serpiente.
Siete metros de largo y treinta centímetros de diámetro, pensó el. El calculaba que pesaría unos noventa kilos, por lo menos. Más de que el podía arrastrar o llevar. El cortó la carcasa por la mitad y la llevó hacia su campamento. El viaje fue duro y empezó a sudar profusamente. Allí el ató la primera mitad de la serpiente a un árbol con la cuerda que tenía, tomo un trago de agua de su cantimplora, y regreso a por el otro trozo de la serpiente, antes de llegar hasta el, vio como una docena de aves carroñeras acabándose lo que el había dejado atrás.
“Gracias por la idea, dijo Murdock en voz alta, dirigiéndose de regreso al campamento.
Después de limpiar y de preparar la serpiente para cocinar, colocó las brochetas en el fuego. Como necesitaba agua y limpiarse un poco se dirigió hacia el lago. En el camino de vuelta, se dio cuenta de que los otros habían salido del transporte y estaban de acá para allá hablando entre ellos.
El los evitó y se dirigió hacia su campamento. Cuando comprobó la comida vio que un par de piezas se habían hecho ya y se las comió. La carne era jugosa y un poco dulce y el sabia que saciaría su hambre. Mientras tomaba un trago de agua de la cantimplora, vio que Rose caminaba hacia el.
“¿Qué hay para cenar?”. Dijo ella sonriendo.
“Pollo”, rió Murdock disimuladamente. “¿Te apetece un poco?
“¿En serio, no te importa?”. Dijo ella agradecida. Ella seleccionó una brocheta ya cocinada y empezó comérsela. “! Sabe muy bien ¡”. Dijo ella después de masticar y de tragar un buen trozo. “¿Dónde has encontrado pollo por aquí?”.
Murdock se rió entre dientes. El ya se había terminado su brocheta, después de rellenarla y colocarla en el fuego, se comió otra. Mientras tanto Rose se estaba acabando la suya.
“Si quieres más, sírvete tu misma”. El cogió su brocheta vacía, la rellenó y la puso en el fuego. “Hay mucha cantidad”.
“Ella miró a las otras brochetas y entonces al resto del grupo, del que todos se habían quedado atrás.
“Sabes que se avecinan problemas por tu pequeño revolcón con Whittier”. Dijo ella silenciosamente mientras cogía otra brocheta.
“No es nada nuevo. No es la primera vez, ni será la ultima. Estaría bien si el resto del grupo pudiera verle por lo que es. ¿Qué le ha pasado a tu equipo?”.
“Ese es uno de los temas que tu discusión con Whittier ha hecho que se debata en el foro. La mayoría ha votado por darle a Whittier plenos poderes temporales dentro de la colonia. Todo el mundo ha votado, pero solo han conseguido una ligera mayoría.
Lo primero que hizo fue nombrar a Burns y a Collier policías”.
Los dos son unos…caballeros muy fuertes- y uso el termino libremente y casi no tienen cuello. Rose le recordó. Murdock asintió. “Lo primero que Burns hizo cuando fue nombrado jefe de policía fue decretar que no se permitían llevar armas dentro de la colonia. Nos confiscaron todo el equipo”. Rose hizo una pausa mientras todo se hundía. Murdock había dejado de correr y ahora la miraba de una manera que a ella le decía que el sabía que es lo que les esperaba a partir de ahora. Este pollo esta muy bueno”. Dijo Rose cambiando de tema. “Esta mucho mejor que los copos de avena de mierda que estamos comiendo. “Rose le miró seriamente. “¿Te importa si los demás comen un poco?”.
Murdock miró al resto del grupo. El no vio a Whittier Burns o Collier por ninguna parte.
“¿Dónde están los otros dos chiflados además del que esta cocinando? Preguntó Murdock. “No lo sé. Vamos hacer una pausa durante un rato.”
“¿Por qué me cuentas todo esto? “¿No te acarreara problemas con los jefes?”.
“Nunca he tenido que buscar los problemas”, Rose afirmó entre bocado y bocado. “Siempre me han perseguido, tanto si los quería como si no.
Murdock empezó a atragantarse y casi escupe la carne. “Te entiendo”. Rió el.
“Además me salvaste el pellejo esta mañana, e intentaste ser de ayuda, incluso si los demás no lo aprecian. Te estoy devolviendo el favor.
“Siempre es bueno saber que se avecinan problemas y estar preparado para afrontarlos.”
“¿Y los otros?”. Pregunto Rose.
“Estoy lleno. Supongo que el resto podrá disfrutarlo mientras puedan.”
“Creo que sería mejor si tu hicieras la oferta”, Sugirió Rose. Un gesto de buena de voluntad seguro que no hace daño.
Murdock pensó durante unos instantes. EL camino hacia el resto. “La sopa esta servida”.
Después de que el resto se hubiera saciado. Murdock vio a alguien, el supuso que era Burns, salir del capsula de transporte. El se quedó en la base de la rampa, con los brazos cruzados y el ceño fruncido. Cuando los otros le vieron, ellos empezaron a caminar empujándose los unos a los otros hasta el capsula de transporte. Rose fue la única que se lo agradeció.
Una vez solo, Murdock se colgó la cantimplora de los hombros en diagonal, rellenó las brochetas y se dirigió hacia el lago. Al regresar vio que los colonos se habían alineado entre el y el campamento, de frente a el. Whittier, Burns y Collier tenían una brocheta y se estaban sirviendo de la comida de Murdock.
“No te acerques más, Murdock”. Dijo gritando Whittier después de tragar