Capítulo 2-1

2004 Words
2 Cuando salió el sol el había estado moviéndose por lo menos durante una hora. Vio que la rampa del transporte estaba cerrada y no había signos de nadie mas. De camino hacia el lago, encontró una pequeña manada de animales que se parecían a los ciervos, pero si eso eran ciervos, eran enormes. El estimaba que su tamaño se aproximaba al de un alce, eran enormes, vistos desde la distancia. No va ser fácil abatir a una de esas bestias con un arco o un arma a distancia de ese tipo. Pensó el. Dudaba de que una lanza pudiera ser efectiva contra un animal de ese tipo. Quizás un atatl estaría mejor. Pero cuando se aproximaba al lago paró. Un gran oso pardo estaba en el medio del lago. Murdock se había encontrado osos en la tierra, pero este diría que tenia el tamaño de un grizzli grande. El oso no le había visto, así que el decidió retroceder tan lentamente como pudo. Lo ultimo que quería hacer era enfrentarse a un oso de ese tamaño con las armas que tenía, especialmente con lo débil que se sentía. Cuando el oso desapareció de su vista, el respiró mas tranquilo. Después de calmarse un poco. Murdock se dio cuenta de que tenía al oso le en la dirección del viento y decidió acercarse un poco mas y observar. Tan pronto se tumbó boca abajo escucho unas pisadas que se estaban acercando. El se asomo por encima de la hierba para ver a la mujer que le había llamado Daniel Boone caminando hacia el oso sin saberlo. Rose Griffen se había levantado mas temprano que el resto del grupo y había decidido encontrar el agua que Murdock había mencionado. Después de salir del capsula y volver a cerrar la rampa, ella miró hacia el campamento de Murdock. “Eres muy madrugador, Murdock”. Dijo ella en voz alta. Oh, bueno. Necesitas un baño, chica. Chúpate esa y dirigirte en esa dirección y lo encontraras…seguro. Pensó ella. Mientras caminaba, miraba en todas direcciones, apreciando todos los diferentes colores de las flores, así como del extraño tono azulado de a la hierba y de los arboles. El área le recordaba a un parque que ella había visitado de niña en Omaha. Ella también notó la ausencia de ruido. Acostumbrada como estaba al ruido de la carretera, el zumbido de las líneas eléctricas, los pájaros trinando y los críos chillando, Rose encontraba este silencio casi ensordecedor, incluso perturbador. Ella estaba en guardia mientras caminaba, siguiendo una especie de sendero, creado por alguien o algo, empujando la hierba alta que le llegaba por las rodillas. Rose no estaba lejos de los arboles pequeños que rodeaban el prado en el que se encontraba el capsula de transporte cuando de repente ella se estaba cayendo. Algo de detrás de los arboles le había golpeado la pierna detrás de la rodilla, haciendo que su pierna se doblara. Entonces, ella golpeó el suelo, alguien le rodeaba sus brazos y sus piernas. Ella respiró profundamente para gritar, cuando una mano le tapó la boca. “Silencio” susurró un hombre, tenía la boca cerca de su oreja. “Hay un oso en el lago”. Cuando dejó de luchar, el quitó la mano lentamente de su boca y se desenredó de ella. Sin decir palabra, le hizo un gesto para que lo siguiera, gateando hacia el lago mientras ella lo seguía. El oso ni lo había oído ni olido y seguía alimentándose de los peces que el capturaba. Murdock se giro para mirarla de frente, La boca de Rosa estaba abierta por la sorpresa y el aturdimiento, así como los ojos que los tenía muy abiertos. Ellos observaron al oso durante varios minutos. Finalmente, el oso acabo y se marchó lejos de ellos y del capsula de transporte. Mientras ella intentaba levantarse, Murdock la empujo hacia abajo y le puso un dedo en los labios. Ellos esperaron unos cuantos minutos mas y entonces Murdock se levantó lentamente. “Lo siento”, dijo el, ofreciéndole una mano para ayudarle a levantarse mientras miraba a su alrededor- ella presumía que el buscaba otros peligros. “Pensaba que no querrías encontrarte a este vecino en particular a estas horas de la mañana”. “Bajo estas circunstancias, vale. ¿De verdad que eso era un oso?”. Preguntó ella silenciosamente, todavía llena de asombro. “Es lo más parecido a un oso que seguramente veamos. Seguramente será uno de los mayores depredadores de este planeta.”. Explicó Murdock. “Si, no estoy de humor para conocer a los vecinos”. Bromeó ella mientras se sacudía. “Me llamo Rose Griffen”. Ella extendió su mano y Murdock la tomó. Ella había visto a Murdock nada más despertarse en la nave. En ese momento pensaba que el era anacrónico, que pertenecía a una era desaparecida hacia mucho tiempo, y algo arrogante. Ahora lo miró más detenidamente. El era más bajo que ella por un centímetro o dos, de construcción fuerte, pelo n***o, o muy bronceado o de piel más oscura de manera natural y aparentemente bien musculado, aunque lo escondía bien. Sobretodo ella pensaba que era agradable de ver. Ella lo clasificó como alguien a quien la mayoría de la gente subestimaría, lo que ella suponía era su objetivo. El obviamente sabia lo que hacía cuando se trataba de sobrevivir en la naturaleza. Finalmente, Murdock reparó en Rose. “Murdock”, dijo el mientras le chocaba la mano suavemente. Sus manos eran suaves y cálidas, pero tenían algunas durezas. “¿Qué hacías aquí tan temprano?”. “Quería darme un baño en el lago”. “Eso no es una buena idea hasta que conozcamos bien este lugar, No recomendaría aventurarse solo”. “Ya, yo no recomendaría ponerse a con el viento a favor de mi hasta que me de un baño, tampoco, bromeó y sonrió Rose. Tiene una bonita sonrisa, pensó el, contagiosa. “Bañarse es imposible, por el momento”. Murdock se dio cuenta de que ella no tenia ni siquiera un cuchillo. “Lavarse bastará, pero no sola y ¡desde luego, no desarmada ¡ “No me han dado un arma”. Contestó Rose bruscamente.” En todo caso tampoco me iba servir de mucho, soy una chica de ciudad.”. Murdock se quedo perplejo por lo acababa de escuchar. Había dado por sentado que todos sabían un cuchillo para defenderse. El se saco su cuchillo de quince centímetros de la bota y se lo dio. “Sujétalo con el cinturón”. Rose miró al cuchillo encogiendo los hombros. “No llevo cinturón”. Ella se levantó la camisa para enseñarle a Murdock que los lazos de su pantalón estaban vacíos.”. Además, ahora estas tu aquí y parece que estas armado hasta los dientes. “No estoy tan bien armado como me gustaría, ni de lejos”. Dijo Murdock volviendo a poner el cuchillo en su bota. “Cuando regresemos veré que puedo hacer. Esto no es un paseo por el parque, estamos en una situación de supervivencia extrema. ¡Aquí puedes morir en menos que canta un gallo ¡. “Si tanto te preocupa, creo que será mejor que me sigas”. Rose ignoró sus advertencias y se dirigió hacia el lago. Murdock solo la miro pasar y decidió seguirla. El ya sabía que discutir con ella no llevaba a ninguna parte. Cuando llegaron al lago, Rose se quitó sus zapatillas de deporte mientras Murdock llenaba su cantimplora. Ella miró a Murdock. “¿Me prometes que no vas a mirar?”. Preguntó ella tímidamente. “No, no me puedo prometértelo. Alguien tiene que vigilar”. Declaró Murdock rotundamente mientras subía por la orilla poco profunda. Rose solo se encogió de hombros, se quitó su camisa de franela y sus vaqueros y los puso al lado de sus zapatos. Ella entró al lago y empezó a lavarse quedándose cerca de la orilla alerta ante cualquier posible amenaza proveniente de cualquier punto del lago. Cuando acabó se volvió a poner la ropa y se calzó las zapatillas sin atarse los cordones. Murdock no se había dado cuenta ni de cuando se vistió, ni cuando se desvistió, su atención estaba en otra parte. “Yo me ataría las zapatillas, si fuera tu” Dijo el mientras ella subía por la orilla, con su ayuda, al verle las zapatillas desatadas.” Tus tobillos van a necesitar un buen agarre, y nunca se sabe cuando habrá que correr.”. “Ni se te pase por la cabeza que me vas a decir lo que tengo que hacer a cada momento”. Le contestó ella de mala manera. Y salió pitando hacia el capsula de transporte. Ya de vuelta en el campamento, no había pasado mucho tiempo cuando Murdock vio que Whittier se dirigía hacia el, y dejo escapar una pequeña sonrisa. “¿Te importa si charlamos?”. Preguntó Whittier. “Vale”. Respondió Murdock con frialdad. “No creo que importe mucho si digo que no”. “¿Rose dice que habéis visto un oso en el lago?”. Preguntó Whittier ignorando la chulería. “No exactamente un oso como el que encontrarías en la tierra, pero se le parecía”. “¡Ostras!”, no pensaba que nos encontraríamos con animales grandes por aquí. Murdock no podía creer lo que oía. “¿Creías que nos habían dejado tirados en un parque?”. Preguntó el sarcásticamente. “! No esperaba que tuviéramos que lidiar con osos ¡”. “¿Te importa si hablo con sinceridad?” “Adelante”. “Hay muchas cosas de este planeta que no sabemos. Te aseguro que no somos los únicos depredadores aquí. Podría haber muchos tipos de animales que representaran una amenaza para el ser humano, este lugar parece tener un paralelismo con las montañas del colorado de allí en casa, pero las apariencias pueden y de hecho lo hacen, engañar. Hay probablemente diez mil maneras de que este planeta te mate, y eso tirando por lo bajo. “Espera un momento,”. Protesto Whittier. “Somos seres humanos, no depredadores”. Murdock parecía confundido. Este tío no tiene ni idea. Pensó el. “¿Has tenido que lidiar con muchos osos allí en la oficina?”. Preguntó el sarcásticamente. “No, pero parece que tenemos opiniones diferentes sobre lo que es un depredador”. “¿Quizás podrías decirme que especies han puesto en peligro a, lobos, focas, ballenas, leones, tigres y águilas, solo por decir unas cuantas? “Lo hicimos los humanos, pero fue por nuestro progreso. Pero no voy a debatir eso contigo”. “A mi me parece eso ser un depredador, pero tu eres el líder de la colonia elegido democráticamente, ¡como puedo yo atreverme a decirte nada ¡Murdock, enfurecido se dio la vuelta para regresar a su campamento”. “¡Espera! ¡No tienes porque ser tan bruto ¡he venido hasta aquí para preguntarte tu opinión sobre el tema”. “Mi opinión es que deberías dejar al oso en paz, si te encuentras con uno”. Murdock volvió se dio la vuelta para atizar su fuego. “Tratar de erradicarlos esta más allá de tus capacidades”. “Si, como tu dices soy el líder elegido democráticamente, y debo encargarme de la seguridad de la colonia, ¿Qué sugieres que hagamos para poder coger agua en este infierno? Murdock rio disimuladamente, ¿infierno? “Creo que tu preocupación por la seguridad no vas allá de la tuya propia”. Contestó Murdock. “Como en cualquier situación tu tienes que evaluar tus opciones antes de actuar”. El solo quería que Whittier le dejara en paz. No puedes enseñar a quien no quiere aprender y mucho menos a alguien que cree que lo sabe todo. “Eso es precisamente lo que tu hiciste ayer. Tu evaluaste nuestras opciones ayer”. “Y tu te negaste a escuchar”. Murdock le contestó de mala manera. “! Dije todas las opciones ¡” ¿hay algún doctor entre nosotros?, ¿cuántos de nosotros sabemos cazar?, ¿cuántos han estado alguna de camping en la naturaleza?, ¿hay alguien que conozca técnicas de supervivencia?, ¿o no consideras que son una opción esas habilidades? El volumen de la voz de Murdock se elevaba cada vez por la frustración y a Whittier le llegaba a todo volumen. “Entiendo tu punto de vista”, Whittier respondió fríamente, parecía de alguna manera intimidado por el hombre mas bajo. “! Y no dejaría que nadie camine solo fuera del capsula de transporte sin ir armado, al menos con un cuchillo. Gracias a nuestro aterrizaje, los humanos estamos en el menú ¡. “! No veo razón para hacer eso¡, estando todos aquí juntos, estamos a salvo. “¿Eso crees?”. Pregúntale a Rose Griffin. Ella vio el oso. ¿Cuántos de nosotros querría arriesgarse a pelear para salvar al otro? “Bueno, no hay demasiados de nosotros para hacer mucho si hubiera que rescatar a alguien”. A Murdock no le sorprendía escuchar eso de Whittier. ¿” Ni siquiera si fueras tu el que necesitara que lo rescataran?”. Preguntó el con frialdad.
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