Roman miró los ojos asombrados de Veronika, y el rostro cubierto de sangre. La mujer había sido valiente, pero Roman no lo vio como valentía, por eso su pregunta estuvo encerrada dentro de la ira porque Veronika nunca lo vería como vio a su Monstruo. —Estabas emocionada por la pelea —dijo al sacar el pañuelo de su saco y extendérselo a Veronika. Veronika se recompuso con rapidez y se pasó el pañuelo blanco para quitarse lo que supuso era sangre. Con Roman no se podía bajar la guardia un segundo, y menos cuando sus ojos estuvieron demasiado tiempo en el rostro y el cuerpo de su mejor peleador. —Dirás asqueada —respondió al final cuando se limpió la mayor parte de la sangre—. Creaste un monstruo. Veronika le arrojó el pañuelo y Roman lo miró caer al suelo. Roman alzó una ceja ante su r

