Veronika dejó todo atrás, y se enfocó en seguir el plan de venganza que trazó con Kirill. Una parte pequeña de ella extrañaba al hombre. Estando con él, era una versión muy diferente de ella, una más humana, pero humanidad no era lo que necesitaba. Lo que necesitaba eran armas; armas que consiguió por medio de un tercero que la ayudó, y que mató para silenciar. Veronika no dejó cabos sueltos, ni personas que pudieran perjudicarla en el futuro. Ella fue cerrando círculos, y dejar sus cargas personales fue el primer avance para comenzar a degollar. Veronika sabía que Roman tenía recolectores de almas. Sus verdugos eran quienes encontraban a los hombres que peleaban para ellos, y por buena fuente, supo que Roman estaba reparando el foso para reactivar las peleas. Ese era un dinero que Roman

