Capítulo tres

1442 Words
Boris estaba nervioso, mordía sus uñas y sus piernas estaban inquietas, tambaleándose contra el suelo. Había programado un turno con el hermano de Gemma, Silas, para las cuatro de las tarde e iba a asistir con su mamá a la primera vez que lo vea, pero eran ya las cuatro, estaban por llamarlo seguramente, y su mamá no había llegado a la clínica. Estaba muy inseguro, nunca había ido con otro obstetra que no sea el doctor Sorem y menos había sido atendido por un alfa, en la mayoría de los hospitales las enfermeras eran omegas y los médicos alfas, más específicamente los de los omegas, para que ellos no se sintieran inseguros o mal alrededor de alfas o con ellos tocando su cuerpo. Solo había tenido una hija, pero tuvo cinco hermanas y un hermano y acompañó a su madre a todas las revisiones que tuvo para cada embarazo, eran ellos solos la mayor parte del tiempo. Ella tenía novios, quienes eran los padres de sus hermanos, claro, pero ellos trabajaban cuando tenía revisiones, así que solo estaba él con ella. Conocía bien al doctor Sorem y hasta a su familia, habían cenado con la familia del obstetra un par de veces. Le ponía nervioso tener que ver a otro nuevo ahora.  Aunque no es de esperarse, la había pasado bien en los hospitales, hablaba con enfermeras, con el doctor, que le regalaba dulces y se la pasaba también en la sala de niños, con niños enfermos, mientras esperaba a su madre. El doctor Sorem se volvió amigo de su mamá, así que alguna que otra cena familiar iba, llevaba a Celia, su hija, la cual era años más grande que Boris pero de igual forma eran amigos. Era como su amiga mayor alfa sobreprotectora, que eran combinaciones que iban muy bien juntas. Antes de conocer a Nick y analizar todas las citas que tenía y las aprobaba o no. Le gustaban las familias grandes, no se quejaba de la suya, por eso mismo y por sus hermanas, había decidido tener una gran familia, ahora su plan estaba en proceso, eran tres y uno en camino. Aunque su embarazo no había sido buscado, e incluso fue de sorpresa porque ni siquiera estaba en celo cuando quedó embarazada y eso era algo extremadamente raro. No usaba suspensores desde que se casó, deseaban bebés y fue algo que hablaron desde que eran novios.  Nick y Boris se conocieron en el último año de secundaria de ambos y por empezar la universidad. Cursaron saliendo y todo se volvió intenso muy rápido, Boris no entendió muy bien como fue, ni siquiera había tenido novio formal antes, pensaba que era como mágico de alguna forma. Tragó saliva y se levantó lentamente cuando escuchó como lo llamaba una ronca y gruesa voz, la cual lo sacó de sus pensamientos. Pudo oler al potente alfa en la sala de espera,  estaba mirando hacía abajo, con su labio inferior entre sus dientes, así que por el momento no conocía el rostro de su futuro médico. Pero en cuanto comenzó a caminar hacía la voz, subió la cabeza, se sorprendió ante el lindo hombre de tez pálida con largos rizos, que llegaban a sus hombros y verdes ojos, el doctor le sonreía y cuando él estuvo lo suficiente cerca de la puerta, se hizo a un lado, para dejarle pasar, y así lo Boris. El consultorio no era muy grande pero entraban todos los muebles cómodamente. Había un escritorio con dos sillas en cada lado, un armario y una camilla que se separaba al final, era para que los pacientes pudieran abrir las piernas en ella y el médico pueda así revisar el interior del paciente. Boris sintió sus mejillas calentarse al pensar en ello, que era algo que ni siquiera iba a pasar en esta primera instancia, seguramente solo le haría preguntas sobre su cuerpo y anterior embarazo. Eso también sería un problema, más adelante, pero lo sería, él tenía que mostrarse ante un extraño y no lo hacía desde la preparatoria, pero en esos casos era para tener sexo, igualmente siempre le había costado, era una persona muy vergonzosa. El doctor Sorem era básicamente un anciano de confianza y no le generaba incomodidad en sus consultas, si le daba vergüenza pero apenas. El Dr. Silas era diferente, era de su edad, apuesto e iba a ser diferente. Ya con solo pensarlo lo sentía como cuando le gustaba alguien en la secundaria.  —Sr. Tolinson— Lo llamó, despacio, mientras cerraba la puerta y caminaba hacía el escritorio, se sentó en la silla de frente a él y buscó en los cajones, sacó de uno de estos una carpeta. Tomó una lapicera de arriba del escritorio, Boris lo observaba atento, aún moviéndose inquietamente. —Tengo que hacerle algunas preguntas antes de comenzar a darles las indicaciones. —Sí, claro— Contestó Boris, con la voz temblando. —Bien— Murmuró sonriendo y agarrando de una mejor forma la lapicera. —Dígame su nombre completo y edad. —Boris William Tolinson y tengo 29 años— Murmuró bajo, Silas  asintió mientras escribía lo que le iba diciendo. —¿Tuvo hijos antes o es su primer embarazo?— Preguntó, levantando su mirada de la carpeta para observarlo. —Tengo una nena de cuatro años— Contestó y se removió nuevamente en el asiento, Silas  lo escribió en la carpeta. —¿Sí?— Preguntó Silas  con una sonrisa ladeada en sus labios. Levantó la mirada para mirarlo, Boris se sonrojó.—¿Entonces por qué está tan nervioso? Pensé que era su primer bebé. —No— Boris soltó una risa nerviosa, aguda, y luego continuó. —Es que la otra vez me hice atender con el obstetra de mi mamá, le tengo confianza, tengo varios hermanos y siempre la acompañaba, así que lo conocía, pero él se tuvo que jubilar. ¿Puedes seguir con tus preguntas?—se interrumpió con la pregunta, visiblemente nervioso.  Silas  rió y asintió. —Sí. ¿Tuvo algún problema con su primer parto? —No,— Boris negó con la cabeza. —Fue por cesárea,  pero pasando eso, todo estuvo bien, me recupere a los días, no dolió mucho. —Bien, me alegra escuchar eso— Contestó y Boris se sintió un poco menos nervioso y le sonrió, no era de su total confianza pero por lo menos el nuevo obstetra era agradable. —¿Comienzo con las indicaciones?— —Sí,— Boris asintió. —Todavía recuerdo lo que no puedo comer pero no las otras cosas. —Ok, te los voy a anotar— Dijo y busco recetas en su cajón, las sacó y comenzó a escribir mientras hablaba: —Trate de comer más pescados que lo común pero tampoco se exceda.— Boris asintió, aunque Silas  no lo estaba viendo. —Trata de no tomar alcohol, ni fumar, intenté no tomar mucho café. Evite los medicamentos o hierbas, algunos, consulteme antes de consumir alguno. —No tengo problema con ninguna de esas cosas, solo fumo cuando estoy nervioso pero no lo haré durante el embarazo—le cortó Boris para hacer la aclaración.  —Perfecto— Le contestó Silas , con una sonrisa pero a los instantes se fue, cuando recordó más indicaciones. —Si tiene un gato como mascota desde ya hace tiempo no hay problema, pero si no lo tiene evite acercarse, ¿sí?— Boris asintió. —Bien, eso sería todo por hoy, tendría que volver dentro de una semana. Por cualquier consulta aquí está mi número— Murmuró, mostrándole y entregando una tarjeta con su número telefónico, donde aparte daba información sobre la clínica y su nombre, le guiñó el ojo y Boris sintió sus nervios volver, sus mejillas colorearse. Asintió despacio, creyó que era todo, por lo que se levantó, luego de recibir la receta, indicaciones y el número en papeles, pero justo cuando estaba por salir, Silas lo llamó. —Casi lo olvido— Exclamó, sacando la carpeta con sus datos de debajo de los otros papeles. —Tiene pareja ¿no?— Preguntó, una de sus cejas alzadas. —Lo pregunto así porque está marcado— Murmuró, señalando con su mirada la marca en su cuello, Boris sintió sus mejillas enrojecer de nuevo ante su mirada, mientras asentía.  —Estoy casado— Sonó casi como una advertencia, pero Silas  se lo tomó como un reto, nunca supo porqué, pero siempre le gustaron las personas casadas, ya sea mujeres u hombres, lo veía como un reto, algo más entretenido que cualquier persona soltera. Silas sonrió de lado y Boris salió del consultorio, sus piernas temblando.
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