Capítulo dos

1558 Words
A la mañana siguiente, extrañamente, Boris fue el primero en despertarse. Se levantó con cuidado para no despertar a Nick y fue hasta la cocina para preparar el desayuno, hizo panqueques, preparó café para Nick, té para él y leche con chocolate caliente para Rossaline. Él no podía tomar café por el embarazo, en realidad, podía pero no excederse, pero tampoco era como si le gustaba mucho el café, siempre prefirió el té, así que eso nunca le afectó mucho en su reciente embarazo y en el de Rossaline, otra cosa sería si Nick fuera el embarazado, no puede vivir un día sin fumar o tomar por lo menos una taza de café. Prácticamente es un adicto al café.Estaba por llevar los panqueques a la mesa cuando sintió brazos rodear su cintura, se estremeció, removiéndose para atrás y casi tirando uno de los panqueques. No se asustó porque sabía que era Nick quien lo abrazaba pero si se sorprendió al sentir el tacto.  —¡Nick!— Exclamó, su voz sonando más aguda de lo normal, Nick rió por ello, apretando sus brazos alrededor de Boris. —¿Cuantas veces te dije que no vengas así de la nada y me asustes? —Solo una, no acostumbras a levantarte temprano, amor— Le recordó, aún riendo, y Boris rodó sus ojos, pero después sonriendo dulcemente. Nick besó su mejilla y luego lo soltó, para tomar su taza de café. Tomó un sorbo parado pero en seguida se sentó en los banquitos de la isla de desayuno de la cocina, Boris también lo hizo, luego de colocar el plato con panqueques en el centro de la mesada. Ellos desayunaron, mientras hablaban, contando sus semanas, claro que se veían en los días de semana, pero por Rossaline o sus trabajos no tenían tanto tiempo para hablar. Nick era abogado penal, lo que ocupaba casi todo su tiempo, mientras que Boris era profesor de teatro, solo en las mañanas, le gustaba pasar tiempo con Rossaline, así que sólo trabajaba cuando ella iba a la guardería. Sus semanas ya eran una rutina, menos los fines de semana, pero no era un rutina tediosa y aburrida, a ambos le gustaban, seguían enamorados del otro, a pesar de los años, no se aburrían. Ambos desayunaban juntos en la mañana, bien temprano, después Nick lo llevaba a trabajar y a Rossaline a su guardería, podría comprarse Boris un auto porque tenían el dinero necesario, pero nunca creyeron que hacía falta, Nick siempre pudo transportarlo con el suyo, aunque no sabía cómo iba a ser ahora. Con el embarazo de Boris, él tendría que ir al médico cuando Nick esté ocupado con el trabajo, podía ir en taxi, lo que sería un gasto extra, pero lo que a él le importaba era que Nick no iba a estar en todas las consultas con él. Consultas que realizaría con un médico que no conoce, lo que todavía le preocupaba aunque lo hayan hablado varias veces. —¿Por qué le haces un puchero a la pared?— Preguntó Nick, sonriendo divertido y con su ceño fruncido, sacando a Boris de sus pensamientos. Boris rió, dándose cuenta que pensando había hecho un puchero con sus labios, lo quitó, cambiando su expresión a una divertida y sonriendo de lado. —No quiero un nuevo médico— Le contestó, haciendo de nuevo un puchero con sus labios. —Pero tiene que ser con otro medico— Le dijo Nick en respuesta, antes de tomar un sorbo de su café. —Pero el Dr. Sorem me daba dulces cuando era niño— Dijo Boris, agrandando su puchero, haciéndolo falso y exagerado. Nick rió, rodando sus ojos. —Quedamos en que ibas a hablar con tu mamá, bebé. Ya no eres un niño y no necesitas dulces —soltó una risa, atragantándose un poco con café, así que terminó sonando bastante extraña.  —Tienes razón, perdón— Contestó Boris, haciendo una mueca y tomando varios sorbos de su té luego. —No pidas perdón, bebé, estás dramatizando con algunas cosas —murmuró en otro tono levantando una de sus cejas. —Como lo de los dulces —sonrió. —pero tienes razón en preocuparte, fue el obstetra de tu mamá y tuyo, además de que parece ser de esas tradiciones familiares que tienen y no entiendo.  Boris golpeó suavemente a Nick, mordiéndose el labio. Cuando comenzaron a salir, Nick le bromeaba con que todo lo que hacían en familia era una tradición. Era un chiste tonto en realidad y Boris se reía solo porque se estaba enamorando y eso lo estaba volviendo tonto. Porque sino ni siquiera se entendía lo que le provocaba risa a Nick. Eran una familia grande y unida, el padre de Boris los abandonó y aunque no hizo mucha falta porque en realidad era un alcohólico que los trataba mal, si la pasaron mal económicamente por unos años. Pero fue lo que les llevó a ser tan unido a sus hermanas y madre. Todos los domingos la pasaban juntos y hacían algunas actividades durante la semana que era muy característica; como miércoles de juegos de mesas. A Nick le resultaba extraño, viene de una familia solo integrada por sus dos padres que prácticamente vivían trabajando, y por eso eran las bromas tontas con respecto a las tradiciones familiares.   Boris le estaba por decir idiota pero no salió de su boca porque justo en ese momento apareció Rossaline, entrando con su holgado pijama y sus manos sobre sus ojos, frotandolas sobre éstos. Saludó a sus dos padres y se sentó con ellos. Los tres conversaron en el desayuno y cuando terminaron, Nick fue a bañar a Rossaline y Boris a hacer las compras. Más tarde, cerca de las once de la mañana, fueron a la casa de la familia Tolinson, allí comieron, era una costumbre, sino era allí, era en la casa de la familia de Nick, donde solo estaban sus padres. Rossaline prefería ir a la casa de su abuela Jay, ya que ahí se divertía jugando con sus tías y pasaba la tarde con ellas. Cuando terminaron de almorzar, todos fueron al patio, el día estaba lindo para salir, aunque había rincones con barro porque el día anterior había llovido, pero no importaba porque las niñas siempre se divertían ensuciándose. Dánae, la mamá de Boris, Nick, Boris, Emma y Flora, que eran las hermanas menores de Boris, estaban sentados en el patio en sillas de exterior charlando, habían puesto almohadones encima de las sillas, porque éstas aún seguían mojadas por la lluvia. Mientras que las gemelas con Rossaline corrían por el patio y los gemelos estaban sentados en la tierra, tirándose pasto y riendo. Jay siempre fue una de esas madres que dejó ensuciar a sus hijos, creía que lo natural siempre era mejor y que lo importante era que se divirtieran, así que no tenía problema con que se ensucien con tierra. Total con un baño se iba —Dánae— Nick le habló y la mujer volteó a verlo, con una ligera sonrisa en sus labios y sus cejas levantadas, en cuestionamiento. —Boris ha estado nervioso con eso de tener que cambiar de obstetra, ¿tienes alguna recomendación? —Sí, me lo ha comentado— Contestó e hizo un mueca con sus labios. Boris miraba atento como conversaban sobre él. —¡Oh! Gracias por sacar el tema, Nick— Comentó emocionada, como si hablara con ella misma. —¡Te conseguí un obstetra de confianza!— Exclamó después. —O algo así, su hermana es de confianza, es mi profesora de yoga. —¿Yoga?— Preguntó Boris, sus cejas fruncidas levemente. Estaba sorprendido, su madre nunca fue a hacer deporte o actividades donde ejercitará lo físico, era profesora de artes plásticas. —Pensé que solo ibas cuando estabas embarazada. —Así era, cielo, pero luego de los gemelos me gustó, así que continúe yendo, solo que no en las clases para embarazadas— Murmuró Dánae sonriente. —Mi profesora se llama Gemma, su hermano Silas. Una vez fuimos varias de sus alumnas con ella a un café y la escuché hablando sobre que era un buen obstetra, le pregunté sobre él, me comentó más como era como persona porque ni siquiera ha tenido hijos para saber de obstetra y si lo tuviera no iría a su hermano supongo. —Comenzó  a irse de tema, que era algo que hacía mucho conversando, Boris la hizo retomar con un gesto divertido.— me comentó dónde quedaba la clínica donde atendía, luego te paso los datos— Dijo, desviando la mirada a los gemelos para observarlos jugando en la tierra. Lucían tranquilos, porque lo que volvió a hablar —Lo que sí, es que es un alfa. Boris asintió dudoso y Nick rodó sus ojos divertido al ver su expresión. —Claro, mamá, pero me acompañas la primera vez que lo vea—Habló, haciendo una mueca.  —¡Por Dios!— Exclamó Nick, sonando fingidamente exasperado. —Eres un bebé miedoso de mamá— murmuró riendo. Emma y Flora rieron por ello, mientras que Boris y Dánae soltaban un —siempre— al unísono. —Igual a mi tampoco me gusta mucho la idea de que sea un alfa— Murmuró Nick un poco más bajo, un deje de inseguridad en su voz. 
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