Capítulo uno

1091 Words
—Deberías ir pensando en como quitar este bebé de mi— Murmuró Boris, acariciando vagamente su estómago, el cual estaba solo un poco hinchado por el embarazo, apenas llevaba dos meses, no era suficiente para que su estomago creciera mucho, ni para poder saber el sexo del bebé pero si para que le generara molestias constantes y odiara estar embarazada. Nick se giró hacía él, con una sonrisa divertida en sus labios y rodó los ojos. Su omega estaba más que exagerando. Era sábado por la tarde y ellos estaban sentados, uno al lado del otro, Nick estaba en el sofá grande con Rossaline, su hija omega de cuatro años, en su regazo, y Boris extendido al lado. Las extensiones de su cuerpo todas desparramas en el sofá, casi tocando el suelo. Si lo veías, la posición parecía incomoda pero Boris no lo sentía así. Tenía el cuerpo relajado pero su mirada irritada.  Se suponía que estaban viendo televisión, pero quien le prestaba atención era solo Rossaline, ya que Boris miraba su estómago solo un poco crecido y Nick lo miraba a él. —No seas exagerado, amor— Le contestó Nick, con un tono burlón en su voz. —Te consigues otro médico y ya. No es tan complejo como lo estás viendo. —Pero él fue quien atendió a mi mamá, en todos sus embarazos, yo la he acompañado en los de mis hermanas menores, lo conozco lo suficiente para confiar mi segundo bebé en sus manos— Murmuró Boris con un puchero ridiculo que mantenía a pesar de hablar y con sus brazos cruzados sobre su pecho, era ya como la décima vez que le explicaba eso a Nick. No quería ir con otro médico, quizás era un poco infantil pero que más da. Se tiró contra Nick, dejando su cabeza en el hueco de su hombro y cuello, aspirando su olor. Incluso se refregaba un poco, como un gatito, hasta acomodarse.   —Lo entiendo,— Nick levantó ambas cejas, girando por completo para poder mirarlo mientras le hablaba, aunque estuviera en el hueco de su cuello y solo llegará a ver parte de su cabello de esa forma. Sentía que era una buena forma de entender y poder tranquilizarlo si veía su expresión corporal.—Pero no puedes evitar que se jubile, el hombre ya se está prácticamente muriendo— Boris bufó y se removió en el sillón, cambiando por completo su posición, apoyó su espalda en el pecho de Nick y tomó el brazo del morocho para pasarlo por su cintura. Nick sonrió dulcemente, enternecido, sin dejar de ver a su esposo, besó la marca de su unión que él había hecho en su cuello. Boris bufó y se removió en el sillón, cambiando por completo su posición, apoyó su espalda en el pecho de Nick y tomó el brazo del morocho para pasarlo por su cintura. Nick sonrió dulcemente, enternecido, sin dejar de ver a su esposo, besó la marca de su unión que él había hecho en su cuello. —Tienes razón, mañana iré con mamá a su casa, así que podría ir a preguntarle si tiene en mente otro embarazo, podría ayudarme a buscar un médico— Murmuró en broma Boris, aunque no debió haberlo hecho, porque en seguida Rossaline saltó de al lado de su papá Nick, emocionada y con una amplía sonrisa, se paró en frente de ambos. —¿Voy a tener otra tía o tío?— Preguntó la pequeña, con verdadera emoción, dando leves saltitos en su lugar y moviendo sus manos destartalada mente. Boris soltó una carcajada, mirando divertido a Nick por un momento y luego volvió a mirar a Rossaline, negó con la cabeza, reiteradas veces. —No, bebé. Era una broma, tu abuela tuvo muchos hijos, así que es como una forma de decir— Le explicó con el ceño fruncido, aunque todavía riendo. Nick rió detrás suyo, Boris sintió su pecho vibrar contra su espalda y sonrió. Mientras que Rossaline volvió a su lugar en el sofá, con un puchero en sus labios, su entrecejo fruncido y sus brazos cruzados. A ella le gustaban los bebés y quería muchos bebés en su familia, pero al parecer debía conformarse con los que ya había e iba a haber: Los gemelos que eran sus tíos y su futuro hermanito o hermanita. Después de eso, los tres pasaron la tarde frente al televisor, vieron películas de disney, comiendo galletas caseras que hicieron por la mañana con té cerca de las seis de la tarde y pizza comprada cerca de las nueve de la noche. No suelen pasar los sábados así, comúnmente llevan a Rossaline a algún lado a pasear y pasan un día en familia, los tres juntos, pero hoy estaba lloviendo. Habían hablado de ir al cine porque Rossaline quería ver Hotel Transylvania 2, pero la convencieron de quedarse en casa por hoy, ya que no querían que se resfríe, porque también estaba frío y ninguno de los dos quería moverse mucho así que era la opción más divertida y cómoda para los tres. A las nueve y media, Rossaline y Boris estaban dormidos en el sillón a los costados de Nick. Él sonrió, negando con la cabeza, y se levantó del sofá, con cuidado, para no despertar a Boris. Llevó cargando en brazos a Rossaline hasta su cama, le dio un beso en la frente y la arropó. Luego volvió, para despertar al castaño. —Boris, amor— Susurró Nick, removiendo ligeramente a Boris en el sofá. Éste se movió a penas, haciendo un puchero con sus labios y gruñendo bajo, murmuró algo que no se entendió y Nick volvió a moverlo.  Antes lo hacía con la punta de sus dedos, sacudiéndolo apenas, ahora lo movió agarrándolo con la mano.  —Cárgame— Le pidió, esta vez entendiéndose lo que decía aunque todavía medio dormido, estirando sus brazos en su dirección. Nick rió, poniendo sus ojos en blanco, pero igual lo tomó en brazos, levantandolo por debajo de su axila, Boris sonrió contra su hombro, rodeando con sus brazos su cuello. —Al parecer tengo dos bebés— Murmuró Nick para sí mismo, llevando a Boris a la habitación que compartían, luego de subir las escaleras con él en brazos. La cabeza de Nick en su cuello, amaba sentir su olor en su cuello mezclado con el suyo. —Y pronto tendré tres.—susurró esta vez, sonriendo.  Boris rió suave, adormilado, mientras que Nick lo recostaba sobre la cama, tapándose luego con las sábanas.
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