Enith despertó una hora más tarde por el sonido del timbre de su teléfono que sonaba y vibraba a un costado suyo. No se dio cuenta en qué momento se había dormido. Lo último que recordó fue que no pudo contactar a Elio en ningún momento del día ¿por qué la estaba ignorando? No pudo evitar sentir angustia. Tomó su teléfono para contestar. — Amiga, llevo tres llamadas perdidas intentando contactarte ¿pasa algo? —preguntó Omar un tanto preocupado. — No es nada. Es solo que me quedé dormida ¿Has sabido algo de Elio? —preguntó Enith en medio de la oscuridad del departamento, apenas entraba un poco de luz producto de las lámparas del alumbrado público. — Nada amiga. Solo me habló en la tarde para enviarle unos documentos, fue todo. — No me ha respondido a mis llamadas y mensajes en todo

