—¡Oh, vamos, qué me vas a decir! ¿Que no puedes con eso? —me paro a mitad de las escaleras y miro hacia abajo. —Más que dos maletas con ropa, parece que cargaras tres seres humanos aquí dentro. Ruedo los ojos y sigo subiendo. —Utiliza esa fuerza bruta en algo productivo, machito. Su risotada a mis espaldas me hace reír también. —Bien temprano en la mañana estábamos haciendo algo muy productivo con mi fuerza bruta —dice con ironía. —Eso no cuenta. Subo los últimos escalones y me topo con Nora que me pone cara de impaciencia. —Te cargué para llevarte al baño, nena —apoya las dos maletas con juguetes y ropa de Madison sobre las baldosas enceradas y suspira profundo—. Ando de tipo servicial, deberías estar agradecida. Lo codeo despacio porque aún no mira al ama de llaves fren

