Capítulo 22 – Corazón divido.

2103 Words
Capítulo 22 – Corazón divido. Gabriela Desde que el señor Lynch le pidió a mi padre hablar en privado y luego se me ordenó retirarme a mi habitación supone se, resentí que algo anda mal. Sin embargo, permanecí optimista y pacientemente espere a que todo terminara como tanto lo esperaba. Mentiría si dijera que no me esperaba que el novio fuera tan atractivo, desde que lo vi entrar me quede sin palabras para describir lo guapo que era y mi mente voló en miles de escenarios bellos a su lado. Ya había pasado mucho desde que abandoné la sala, comenzaba a aburrirme de esperar, así que me atreví a salir para espiar y ver porque se demoraban demasiado en llamarme. En cuanto me pare al pie de las escaleras, escuche un gran alboroto, no podía entender con claridad que era lo que pasaba. Fue hasta que escuche el sonido de un golpe que me anime a bajar para encontrarme con una escena perturbadora. Mi pequeña hermana estaba en el suelo llorando a mares y mi padre en una postura bastante intimidadora, no dude en correr hacia ella para protegerla. Ava a pesar de ser la más joven de las dos, era la más rebelde, orgullosa y testaruda, se podría decir que basándonos en los gritos y maltratos de mi padre aprendimos a ser sumisas, pero ella era más recia y aún conserva una pizca de desafío en su ser. Por ende, ha sido la que se ha llevado más castigos y es donde entra mi instinto sobre protector, jamás me gusto verla llorar o sufrir, es por eso que siempre preferí ser castigada en su lugar. Sin embargo, luego descubrir la razón de la discusión, mi mundo se derrumbó y una rabia se instaló en mi ser. En un arrebato de celos no pude evitar reprocharle por arrebatarme lo que más deseaba. Por primera vez vi a mi hermana con celos y coraje, a pesar de que la amaba y de que ella se disculpó una y otra vez, arrodillada frente a mí. Sé que debía creer en sus palabras, pero no podía controlar el dolor, la decepción y la rabia que sentía en mi interior, ese matrimonio era mi boleto a una nueva vida lejos de mi padre y ahora todo se había acabado. Ava y su belleza me lo había quitado, juro que nunca había sentido celos hacia ella por su belleza angelical, sin embargo, en ese momento se había convertido en mi rival. El grito que salió de la garganta de mi hermana me hizo reaccionar, la voltee a ver y vi como mi padre la tenía tomada del cabello con rudeza. Sentí una punzada en el pecho al verla sufrir e intenté defenderla a pesar de tener el corazón dividido entre mis rencores y el amor que sentía hacia ella. Aun así no podía permitir que la lastimara, todos intentamos detener a mi padre, pero con solo una advertencia nos detuvo, aunque hubo algo que me hizo enfurecer aún más. — Prefiero morir antes obedecerte, me niego a casarme por dinero, lo que sea que quieras de esa gente, me oyes… — gritó mi hermana resistiéndose a pesar de que ambas sabíamos que era inútil. — Parece que necesitas más para entender, ¿verdad?, pequeña Ava. — estaba golpeándola de nuevo cuando mi abuela intervino. — No te atrevas a golpearla más, mucho menos en el rostro, que no ves que está a punto de casarse, esa familia puede pedir que se reúna con ellos por asuntos de la boda. Y si ellos la ven golpeada, ¿Cómo lo explicarás? — Eso es simple… ¿No lo crees? — Gerardo, ¡Por Dios!, usa la cabeza, no podemos quedar como una familia disfuncional frente a ellos. Ver como la trataba para obligarla a cumplir con voluntad y escuchar las palabras de mi abuela, hizo que mi odio hacia mi padre incrementara a un más, como pueden ser así, con su propia sangre. Además, de escuchar a la abuela refiriéndose a ella como si fuera un objeto que pronto saldrá a la venta, cuando hace apenas unas horas ambos estaban de mi lado y ahora pase a ser un plato de segunda mesa. Pude ver la verdadera naturaleza de mi familia y me sentí asqueada, sabía que eran malos y ambiciosos, pero esto los superaba sin duda alguna. De pronto mi padre perdió los estribos ante a la negativa de Ava y sin piedad arrastro a mi hermana hasta la bodega donde suele castigarnos cuando lo desobedecemos o cuando simplemente se le cruzan los cables. Mi madre y mi tía corrieron detrás de ellos, echas un mar de lágrimas, yo simplemente me dejé caer en el sofá en estado de shock. Sin más, comencé a llorar desconsolada… — ¿Cómo es posible que me hagan esto? – dije más para mí misma. — Bueno, cariño, a veces debemos aceptar que otros tienen mejor suerte que nosotros, además, de mejores cualidades. — Abrí la boca y volteé a verla totalmente sorprendida por su respuesta. — Mi querida, eres bella, inteligente, noble, tienes muchas virtudes, de eso no hay duda, pero la belleza de Ava fue lo que conquisto al hombre, desde que la vio no quito la mirada de ella, él fue quien la pidió a ella… dime, ¿Cómo competir contra eso, he? – respondió hiriendo mi dignidad. — ¿Cómo puedes decir eso? – pregunté dolida, en esos días por primera vez me había hecho sentir que le importaba mi felicidad, pero solo fue una mentira para manipularme a su favor… esa mujer era igual de insensible que su hijo. — No tienes otra opción Gaby, la decisión está tomada y así sea a rastras, Ava se casará con Kayden Lynch. — decidí no responder, que caso tenía hacerlo. “A buen entendedor, pocas palabras”. Antes de marcharme a mi habitación, me acerqué a la entrada del patio trasero, donde estaba la bodega, desde donde se escuchaban los gritos y los azotes que mi padre le daba a mi pobre hermana. Observe a mi madre llorando con desconsolada, por la impotencia que seguramente sentía por no proteger a su hija. Se me oprimió el corazón, porque sabía la razón del castigo, Ava estaba siendo castigada por mí, sé que si de ella dependiera haría cualquier cosa para negarse a casarse para no herirme aún más. Me di la vuelta porque ya no podía tolerar más estar ahí, además de que tampoco podía hacer nada, corrí sin detenerme hasta llegar a mi alcoba, donde me encerré con seguro, no quería seguir escuchado la tortura de mi hermana, y mucho menos escuchar que lo lamentan de los demás cuando nadie defendió mi posición. Me sentía tan miserable por mis esperanzas rotas y por ser la causa de su dolor… Ava es capaz de dar su vida por mí, así como yo daría la mía por ella, amor de hermanas. Me dejé caer sobre la cama, tome una almohada para ahogar los gritos que me quemaba las entrañas. Luego de gritar hasta sentir que la garganta se me secaba, solté la almohada, me levante, camine hacia el gran espejo que tenía el tocador… ¿Acaso soy tan fea? – le pregunté a mi reflejo, negué. No, no lo soy, entonces… ¿Por qué?, ¿por qué la eligió a ella y no a mí? Mi corazón estaba dividido entre la razón y mis sentimientos hacia mi hermana, la amaba y por eso debía aceptar que la abuela tenía razón, en belleza no soy competencia para mi hermana y no debía dejar que eso me arrastrara a la oscuridad. De pronto a mi mente vino alguien que tendría el mismo destino que yo, Dylan, quien al verla partir con otro se derrumbara, solo espero que esto no afecte sus planes profesionales. Pues ese chico no solo la ama, la idolatra, como si Ava fuera lo más valioso del mundo, siento mucha pena por él, pues sé que se esfuerza mucho para construir un gran futuro para ella. El toque en la puerta me saca de mis pensamientos. — Mi niña puedo pasar. — la voz de mi tía se escuchó del otro lado de la puerta, pero no quería la lástima de nadie. — Gaby, por favor, abre la puerta, solo quiero saber su estás bien. — Estoy bien, solo quiero estar sola. Ella no insistió y se lo agradecí mucho, porque realmente necesitaba tiempo para reflexionar, analizar mi situación y sobre todo apaciguar mis sentimientos. Pase los siguientes dos días encerrada en mi habitación, sin comer y si querer ver a nadie, como acto de solidaridad con Ava, además, de que no tenía ganas de nada. Mientras tenía la mirada perdida hacia la ventana, observando el día nublado y gris como mi vida en ese momento, así de patética me sentía. El toque insistente en la puerta me hizo levantarme para abrirla, mi madre y mi tía insistían en llevarme comida y hablar conmigo, pero no estaba lista para darles la cara. Al abrir la puerta me encontré con la cara de preocupación de mi tía, quien me veía con tristeza. — Tía – murmuré sin contener mi llanto. — ¿Por qué tenía que pasar esto? – ella se acercó abriendo sus brazos para mí y no dude en aceptarlos. — Oh, mi niña, quisiera tener la respuesta, pero solo puedo decirte que no era tu momento, únicamente Dios sabe por qué pasan las cosas. — Pero, es injusto, tía, ¿por qué tenía que elegirla a ella?, Ava no lo desea como yo, ¿es que acaso soy fea? — Oh, no, mi cielo, claro que es injusto y ¡No!, no eres fea… eres hermosa, dulce y bondadosa, siempre se los he dicho, cada quien tiene su propia belleza externa e interna y tu mi niña eres el ser más bueno y noble que conozco. — limpia mis lágrimas. — esto no tiene que ver con la belleza. — Entonces, ¿con qué? — Con el destino - la miré incrédula mientras tomábamos asientos sobre la cama. — era el destino de tu hermana ser elegía por ese joven y no él tuyo y contra eso no puedes luchar. — Pero si Ava no hubiera aparecido en ese momento, tal vez ahora estaríamos planeados mi boda… porque mi hermana siempre tiene que opacar mi vida. — dice con resentimiento. — Gaby, no deberías ser tan dura e injusta con tu hermana. — me reprendió un poco molesta por mi actitud. — Porque ella ni siquiera se esperaba lo que iba a pasar… Dios, hubieras visto su cara cuando tu padre le dio la noticia. Si tu hermana se hubiera negado enfrente de los invitados, las cosas habrían terminado peor de como acabaron y lo sabes. — dijo llevándome a tomar asiento a la orilla de la cama. — cariño, sé que esto es difícil de asimilar para ti, estabas tan entusiasmada con este matrimonio, pero las cosas no siempre resultan como las deseamos, es por eso que te imploro que te pongas un momento en el lugar de tu hermana, no la juzgues, ella necesita de tu apoyo más que nunca. — Lo sé, pero no pudo dejar de pensar en que si ella no hubiera aparecido frente a ellos, tal vez las cosas seguirían según lo planeado con la señora Ivana. — Nena, fue tu padre quien tomó la decisión después de hablar en privado con el padre de ese joven que para mi parecer es un irrespetuoso… como pude hacer este tipo de cosas, sin importarle las consecuencias de sus actos. — acuno mi cara entre sus manos para que la mirara a los ojos. — un tipo así, a mi parecer no merece a ninguna de las dos, pero al final fue tu padre quien tomó la decisión. Reflexioné cada palabra, sin duda alguna ella tenía mucha razón Ava y yo solo somos las víctimas de la ambición de mi padre, si lo analizo por un momento el Sr. Kilian debió haberle ofrecido algo realmente grande, para que aceptara sin protestar. Y al final, en medio de todo este embrollo, de mi rabia, mi desilusión y mis sueños hechos trizas, actué como una bruja. Hice sentir culpable a la persona que más adoro en esta vida después de mi madre… todo por los atropellos de mi padre. Quien siempre nos ha dejado en claro que solo somos cheques en blanco para él, esa es la razón de exigirnos perfección, para vendernos al mejor postor.
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