Capítulo 70 – Regalos y planes.

2394 Words
Kayden Luego de un día largo de trabajo, al fin pude tomarme un descanso para pasar tiempo de calidad con mi amada esposa a la cual he tenido muy abandonada y desde la primera noche que pasamos juntos no hemos vuelto a estar juntos. Muero por hacerle el amor todas las noches, sin embargo, últimamente llego agotadísimo y no comienzo algo que no pueda terminar. Al llegar a casa me encontré con Ava un poco pensativa, ni siquiera noto en momento en el que llegue, de hecho, lleva días actuando de manera rara y un poco ausente. — Muñeca, ¿te encuentras bien? – pregunté inclinado y posando mi mano sobre su pierna desnuda, ya que vestía un bonito enterizo corto color café que se veía muy sexy en ella, volteo a verme y me dio una sonrisa una poco forzada. — Oh, lo siento, no te sentí llegar, me perdí en mis pensamientos – me dio un beso ansioso. — bienvenido a casa, amor. — En qué piensa esa cabecita loca tuya, ¿he? — Nada importante, ¿Cómo estuvo tu día? — Fatal, todo el día yendo de un lado a otro, Kendal aún sigue muy ausente sus actividades y papá decidió hablar con él para hacerlo entrar en razón, no podemos dejar que siga cayendo en su propia miseria. Nos duele verlo así. — Pobre de ti amor, te ves muy agotado. — posó su mano en mi mejilla, gire el rostro para besar su palma y ella me sonrió con dulzura. — me preocupa tu hermano, aunque trata de aparentar estar bien, está cayendo en un pozo profundo, deben vigilarlo… Gaby dice que se siente culpable y todo empeora con el rechazo de Cassie. — Lo sé, pero no comprende que nada de lo que paso es su culpa, sino que son los designios de Dios, quien da y quita, es algo que no podemos controlar. — la tomé de la cintura para sentarla sobre mi regazo y así poder sentirla cerca y aspirar su rico aroma, ella enredó su brazo sobre mi cuello, recargo su frente contra la mía. — hueles rico. — sonrió. — Lo sé – respondió juguetona. — ¿Qué quieres hacer hoy, quieres salir?, podemos ir al cine o a cenar fuera. — pregunté dejando un beso en su cuello haciéndola estremecer y sonreí ante su reacción. — Honestamente, no tengo muchas ganas de salir, además, te ves muy cansado, mejor quedémonos en casa para que descanses un poco, podemos ponernos cómodos, ver pelis, comer pizza, gaseosas y palomitas. — amo que se preocupe y cuide de mí. — Me encanta tu idea, sobre todo la parte de ponernos cómodos, muero por comerte esta noche. — dije seductor antes de darle un beso apasionado. Me puse ropa cómoda y luego nos dispusimos a revisar el menú de películas que no hemos visto… obvio me negué a que fuera de terror, luego tengo pesadillas. Nos decidimos por de comedia romántica, la pizza y los aperitivos llegaron y nos dispusimos a disfrutar de nuestra tarde juntos. Estaba tan casado que me quede dormido entre sus piernas a mitad de la película, no sé cuántas horas dormí, sin embargo, despertar y ver su bello rostro es lo más hermoso. — ¿Qué haces? – pregunte al ver que tenía los auriculares puestos. — Escucho un poco de música, no la puse en altavoz para no despertarte. — Lo siento, me dormí antes de que terminara la película. — No importa, estabas cansado, si quieres duerme un poco más, yo vigilare tus sueños – su voz tan dulce que me derretía de amor. — He dormido lo suficiente – me levanté para sentarme frente a ella, tomando uno de los auriculares. — ¿Qué escuchas? — Zoé… me gusta mucho. — Pensé que solo te gustaba la música clásica. — sonrió. — Mmm…no, escucho de todo un poco, además, de la clásica... pop, rock, jazz, electrónica… no lo sé, solo la escucho y si me gustan las agrego en mi lista, ya sea en inglés, español u otro idioma, como el portugués… me gusta la samba también. — En serio… qué tal si te pido que me pongas una canción que te ponga feliz. — ella ríe… toma su teléfono, busca en su lista de reproducción y luego hizo sonar counting stars de one republic, una de mis canciones favoritas. — Hay muchas, pero esta… me encanta desde que la escuche por primera vez, no lo sé, me contagia y me pone feliz. — dijo comenzado a cantar – Gaby y yo la poníamos cuando teníamos un mal día. Sin esperarlo, desconecto los auriculares para hacer sonar la canción en altavoz, se levantó de mi regazo, comenzó a cantar y bailar con sensualidad. Ava era tan natural en todo que me embriagaba de amor. Se dejó llevar por el ritmo de la música, dejándome totalmente hechizado con sus movimientos. ¡Guau!, se veía jodidamente ardiente, mis ganas de poseerla se encendieron de inmediato, mi imaginación perversa voló imaginándola sobre mí… Kayden contrólate un poco, pronto, pronto la tendremos de nuevo. Me dije a mi mismo ante el impulso de saltar sobre ella. Sin embargo, la pequeña tortura supero mis fantasías provocando las llamas de del deseo, al darse cuenta de que solo la observaba, se acercó a mí, me tomo de la mano y me hizo levantar. Hábilmente, me incitó a bailar, cantar y seguirle el ritmo hasta que termino la canción. — Ahora es tu turno, muéstrame tu canción favorita. — dijo al quedar frente a frente con la respiración agitada. — Aunque suene raro, esa es una de mis canciones favoritas. — Bromeas – negué. — es algo loco, no lo crees. — Pienso que es mágico, que tengamos cosas en común. — Apreté su cuerpo contra mío. — hay muchas canciones que me gustaría cantar y bailar contigo, pero hoy quiero mostrarte lo que realmente me gusta y no había tenido oportunidad de mostrarte. — entonces la tome de la mano y la lleve hacia mi estudio, ella se paró en seco y me vio aterrorizada… me reí porque sabía la razón. Ava suponía que detrás de esa puerta había juguetes sexuales, bueno, eso es lo que le hice creer cuando preguntó. — ¿Tienes miedo? — No, ¿por qué?, ¿debería? — negué — entonces dime, ¿qué hay allí dentro?, no quiero entrar y encontrarme con cosas extrañas. — hizo una mueca de asco chistosa, reí a carcajadas mientras abría la puerta. — no te burles de mí Kayden. — me regaño. — Solo entra y lo descubrirás – dije al entrar y dejar la puerta abierta para ella, demoró un par de minutos antes de entrar y al hacerlo se quedó boquiabierta. — ¿Qué es todo esto? – preguntó sorprendida al ver todo mi equipo de música. — Bueno, tu pasión son las fragancias, el dibujo y los instrumentos… la mía es crear mi propia música en mi torna mesa, digamos que soy DJ en mis tiempos libres y este es mi pequeño estudio. Respondí encendiendo todo mi equipo para mostrarle mi talento, hice mi magia y ella estaba maravillada, tanto que se puso a bailar. Verla disfrutando de algo que me apasiona, calentó mi corazón, Ava es un ser tan especial que me hace desear ser mejor por ella y para ella olvidándome de mi pasado y todo lo demás. — Guau… eres increíble Kayden, me has dejado sorprendida. — Te dije que tenía un talento oculto… no eres la única – la tome entre mis brazos para sentarla en medio de mis piernas. — Me gustaría que algún día me acompañes a alguna de mis presentaciones, tenía la intención de que fuera en la fiesta de mi amigo, pero no se pudo. — Bueno, supongo que habrá otras oportunidades y yo con gusto estaré en primera fila disfrutando. — dijo para luego besarme, al separarse me miro con curiosidad, y su cara me hizo reír. — ¿Qué pasa?, porque el cambio de humor. — Puedo preguntarte, ¿algo? – asentí mientras besaba su cuello. — ¿Por qué no te dedicas a hacer lo que te gusta?, digo tus hermanos son buenos en lo que hacen en las empresas a su cargo y no juzgo tu trabajo, he oído que también eres bueno. La cuestión es si tienen tanto dinero como para regalar o comprarse un país entero. — exagera un poco, bueno no, si podríamos… — ¿Por qué no hacer algo que te apasiona? – sonreí alejándome de ella. — Por el abuelo, desde que se retiró y entregó la empresa, dispuso que todos debíamos hacernos cargo juntos como familia, por esa razón todos estudiamos carreras afines. Aunque si soy sincero ni yo entiendo su necedad de mantenernos unidos, viviendo bajo el mismo techo, sus reglas y condiciones. — respondí y ella se quedó pensativa. — Y nuestra vida siempre será, ¿así? – la tomo de la cintura para subirla a la mesa y colocarme en medio de sus piernas. — Espero que no… la verdad es que yo tengo planes futuros diferentes a los de mi familia, pero antes de realizarlos necesito tiempo para reunir el dinero suficiente por mi propia cuenta. Cuando eso suceda voy a enfrentarme a ellos y decirles. “Voy a mi propio camino sin el apellido Lynch” — ¿Qué quieres hacer? — Montar mi propia productora de música – le confieso y sus ojos brillas emocionados. — Eso es grandioso amor – me abrazó y me dio un beso en la mejilla. — Ahora pregunto… Ava, ¿tú está dispuesta a seguirme en mis planes? – ladea la cabeza. — Siempre… donde tú estés, ese es mi lugar y mi hogar. — respondió haciéndome infinitamente feliz y no dude en besar de nuevo sus dulces labios con pasión. — Qué bueno que piensas así, porque yo también quiero que tú cumplas tus sueños. — me miró curiosa, me separo de ella por un instante para buscar la carpeta que escondí hace días y que no tuve oportunidad de entregarle. Se la entregó y ella me mira incrédula. — ¿Qué es esto? — Ábrelo y descúbrelo por ti misma. — dije volviendo a meterme entre sus piernas, mientras ella leía atenta hasta que sus ojos se llenaron de lágrimas. — ¿Esto es real?, dime que no es una broma Kayden. — sus emociones la traicionaron. — Por supuesto que es real amor mío… te inscribí en una de las mejores universidades de química. Inicias el próximo semestre, aunque me temo que el primer año lo tendrás que estudiar desde casa, ya que es un secreto. Bueno, solo para el abuelo y la tía Ivana, los demás lo saben y te apoyan al igual que yo, solo dame tiempo para que el abuelo lo acepte sí o sí. — Esto es… no tengo palabras para expresar lo feliz que me haces – me abrazo entre sollozos, bese su frente. — Ava, tienes derecho a estudiar, crecer y a cumplir tus sueños, no quiero que seas una esposa frustrada como lo fue mi madre por mucho tiempo, quiero que hagas lo que te gusta y pienso que ni mi familia ni nadie tiene derecho a impedírtelo. — sonrió feliz y luego se puso seria. — Pero, y que haremos con el asunto del bebé, tu abuelo y tu tía comenzarán a hacer presión después de lo que paso con Casie. — sonrió divertido por sus miedos. — Muñeca, ¿en verdad quieres tener hijos a temprana edad? – pregunté y ella negó. — Y, ¿tú? – suspiré. — Honestamente en mis planes de vida nunca estuvo la idea de casarme ni tener hijos, nunca me vi como un hombre de hogar. — ella me miro parpadeando, reí. — hasta que te conocí y mi mundo cambio rotundamente, pero sé que aún eres muy joven y ambos tenemos sueños por cumplir… así que demos un paso a la vez y luego vendrás los hijos, los cuales espero que sean niñas, solo para fastidiar a la tía Ivana. — bromee y ambos reímos. — No te molestes, pero tu tía no me pasa… creo que es una arpía, y odio como trata a Cassie, a tu hermana y a las niñas. — A nadie la soporta de hecho, solo el abuelo y mi padre… desde que mi tío murió y el abuelo le dio la responsabilidad de la casa, se considera la jefa de todos. Supone que tiene el derecho a meterse en nuestras vidas. — dije recordando el tema de Gaby. — Por cierto, ¿sabes desde cuando es muy amiga de tu hermana?, he notado que pasan mucho tiempo juntas y ahora tu hermana con ese nuevo look, bueno, nos dejó sorprendidos a todos. — dije, pues ya no parece la Gaby que conocí, hasta Eros se quedó impactado con su repentino cambio, ahora viste mejores ropas más a la moda y elegantes, además, también se cortó el cabello hasta los hombros. — Desde hace tiempo he notado que son muy cercanas y no me agrada mucho, pero tampoco puedo prohibírselo, es una adulta. — hizo una pausa y me miro sería. — hay algo que no te he contado— tararee para que prosiguiera, pues estaba demasiado entretenido con su aroma. — hace dos días vino y me dijo que a partir de esta semana comenzaría a trabajar como asistente de tu hermano, tu tía será su tutora por acuerdo con mi padre y que también se vendría a vivir a esta casa. Desde ayer se fueron de compras y cambiaron su imagen. — ¿Qué cosas perversas estará tramando mi tía?, algo me huele mal. — A mí también y espero estar equivocada… cambiando de tema. — voltee a verla. — gracias por esto me has hecho realmente feliz. — Ese es uno de muchos regalos que tengo para ti – dije, pues, hay mucho más para dar, como la luna de miel en Tailandia, el piano que mande a hacer para ella y otras cosas más que están por venir. — Más regalos. — Muchos más… te mereces todo muñeca, pero ahora es momento de agradecer con mucho amor. — dije atrapando su boca.
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