Capítulo 66 – Las tretas de Gerardo.

2756 Words
Gabriela Desde que mi hermana se casó, mi vida dio un giro de 180 grados, ya que la otra mitad aún gira alrededor de mi padre y sus planes siniestros con sus hijas. Ava fue la primera carta utilizada para sus propósitos ambiciosos, ella no lo sabe, pero hay una razón poderosa por la cual papá no dudo en aceptar su matrimonio y nos apresuramos a salir de nuestro país. Semanas después de la partida de mi hermana a su nueva vida, un señor de aspecto intimidante, aún más que mi padre, rodeo de la casa con al menos diez camionetas y eso para no exagerar. Mi tía y yo veníamos llegando del mercado cuando todo paso frente a mis narices y nos moríamos del miedo. Parecía una redada policiaca, el hombre con pinta de mafioso bajó de una de las camionetas seguida de dos hombres más jóvenes y se plantaron en la puerta con la intención de invadir nuestra humilde morada. Esa tarde fue la primera vez que vi miedo en mi padre, obligado por la presión de los hombres armados, abrió la puerta y los dejó entrar, mi tía y yo entramos detrás de ellos, la abuela al verlo se puso un poco pálida y mi madre solo nos miró preocupada. Flashback — Sea bienvenido a mi humilde casa, señor Beltrán, ¿Qué lo trae por aquí? – hablo mi padre con la voz titubeante. — ¿Me tomas por tonto San Miguel? – pregunto el hombre con voz severa. — Porque lo dice, ¿acaso no he saldado ya mi deuda con usted? El señor Beltrán lo ignoró la pregunta de mi padre y entró como si nada hasta la sala de visitas y se sentó en el lugar de mi padre como amo y señor del lugar. Papá claramente sabía qué hacer en su presencia porque se apresuró a llamar a mi madre para que le trajera una botella de su mejor tequila, vasos tequileros, sal, limón y algunas botanas para los invitados, rápidamente servimos. Mi cuerpo se sintió un poco incómodo al notar que uno de los dos hombres que lo acompañaban, sus hijos supuse, me mira con escrutinio siguiendo cada uno de mis movimientos, poniéndome muy nerviosa. El hombre del cual desconocía el nombre tomo uno de los vasos que serví, se lo trago de golpe y luego tomo un limón para chuparlo sin apartar la vista de mí, retiro la cáscara de su boca, se relamió los labios y me guiño un ojo, provocándome un escalofrío. El hombre no era feo, se veía como de unos 30 años, alto, un poco robusto, nada exagerado, cabello n***o, nariz promedio, ojos penetrantes y facciones que gritaban peligro. El otro también era alto, pero se veía un poco más joven, sus facciones eran parecidas, lo único que difería el color de ojos, uno los tenía cafés y el otro color miel, de igual manera se veía peligroso. Después de servir, papá nos pido retirarnos y nos fuimos a la cocina, pero la curiosidad pudo más que el miedo y me quede espiando en una esquina sin ser vista. — Señor Beltrán, aún no me dice el motivo de su honorable visita. — el hombre sonríe con sorna. — Gerardo, Gerardo, Gerardo… ¿Acaso crees que puedes hacer promesas y romperlas cuando se te dé la gana? – mi padre guardo silencio. — yo te di lo que necesitabas en el momento que estabas a punto de perderlo todo, te salve de que te cortaran la mano y vinieran por tu familia… entonces, ¿es así como me pagas? — Agustín yo… — Calla, que no he terminado – levantó la voz y hasta mí me hizo temblar. — te dije que Sebastián quería a tu pequeña hija para él, acordamos esperar a que cumpliera los 19 años para que nos la entregaras en matrimonio y ahora resulta que no solo me insultas pagando la deuda, sino que la has casado con otro hombre. — mi sangre se heló y la cabeza me exploto, intento entender como mi padre se había involucrado con alguien así y sobre todo como pudo comprometer a mi hermana de esa manera. — Agustín mi hija se ha enamorado y que debo hacer, si como padre uno solo espera que sus hijas sean felices. — casi se me cae la quijada al suelo al escuchar el cinismo con el que ha respondido. — Ja, ja, ja — se burló de él. — una rata avariciosa como tú, no piensa en nadie más que en sí mismo… no me vengas con tonterías… mira, no viene aquí por explicaciones ni por excusas estúpidas, vine porque con o sin deuda, debes cumplir tu promesa. Sabes que no soy un hombre con el que debes jugar. — Lo sé, pero no puedo hacer nada… mi hija ya está… — He dicho que no me interesan tus excusas, mi hijo quiere a su futura esposa, ¿no es así Sebastián? — Así es padre… sabes Gerardo, no somos personas de paciencia… tal vez no seamos de ningún cartel o mafia directamente, pero te aseguro que mis contactos lo harán pagar por su insolencia si se los pido. — hablo el hombre más joven que ahora sé, se llama Sebastián. — he esperado durante mucho para tener a mi bella Ava entre mis, brazos y durmiendo en mi cama, lugar donde perteneces… y un hombre sin palabra como tú no me hará quedarme con las ganas… así que arréglalo. — Yo… yo… veré que puedo hacer - dijo inclinado la cabeza. — Oh, oh, el hombre no ha captado la orden – dijo el otro. — Gerardo, no me interesas que tengas que hacer, quiero a mi mujer de vuelta o toda tu familia pagara las consecuencias. — dijo Sebastián con severidad, haciéndome templar del pánico. — Señor San Miguel — interrumpió el gordito. — la chica que nos atendió, ¿es tu hija? – pregunto el pervertido que no me quitaba la mirada de encima. — Sí, es la mayor Héctor, ¿Por qué? — La quiero y no acepto un no por respuesta. — dijo y en ese momento sentí que el mundo se me derrumbaba encima, mi cuerpo comenzó a temblar del miedo y la ansiedad en espera de su respuesta. — No hay problema, ella no está comprometida, lo arreglaré – respondió y ese fue mi tiro de gracia – solo deja que me ayude a conseguir a mi otra hija. — un jadeo se escapó de mi boca llamando la atención del hombre que me ha pedido y me sonrió de manera maquiavélica. Muerta del pánico, tuve que alejarme antes de que las lágrimas me traicionaran por el dolor y la enorme pena de tener un padre así, ¿qué pecado cometimos para merecer un padre como Gerardo San Miguel? Fin del flashback. Luego de esa visita, papá apresuro las cosas para irnos lo más rápido posible a Florida sin decir nada, y yo tampoco fui capaz de hablarlo con nadie, no sabría cómo y de todos modos que podrían hacer ellas ante lo que se avecinaba. Solo me quedaba esperar a reunirme con mi hermana, para buscar una solución juntas, pero luego de enterarme de como era su vida matrimonial en ese momento, decidí esperar un poco. Además, de que conocí a Eros, juro que jamás me había sentido tan plena y bonita como me siento a su lado, desde que nos conocimos hubo una especie de chispa entre los dos y poco a poco fui cayendo en esa red viciosa a la que le llaman amor. Es por eso que me siento perdida en una especie de un laberinto sin salida, lo peor es que no sé qué trama mi padre, creí que con la aparición de Dylan haría algo para llevarse a Ava. Pero sin duda algún plan siniestro debe estarse maquilando en su perversa cabeza, porque solo la enfrento y al golpeo como es su costumbre, Gerardo San Miguel, solo sabes usar la fuerza bruta para arreglar los problemas. Los días fueron pasando como si nada, el tiempo se nos agota y lo peor es que no había podido hablar de este tema con nadie y fue cuando la señora Ivana se acercó a mí, dándome ese calor de confianza o tal vez era el hecho de que me sentía algo desesperada por hablar con alguien. Honestamente, desde que la conocí hubo una extraña conexión ente nosotras o al menos es lo que yo sentí, aunque, por otro lado, mi hermana le tiene cierto recelo que la verdad, no comprendo y ella tampoco me lo quiere decir. Sin embargo, la señora ha sido tan buena conmigo que dudo mucho que sea una mala persona, pues he sido testigo de su preocupación por su familia. Por mi parte, estaba a punto de explotar con tanto caos en mi cabeza, ella llegó en el momento oportuno y sin más desahogué esa carga que me estaba matando con ella y luego de escucharme, prometió ayudarme con mi situación. Luego de lo ocurrido con Cassie, ella me pidió que me acercara a Kendal de manera amistosa y lo apoyara en el proceso de duelo por el cual estaba pasando y así lo hecho, ya que su esposa se niega a tenerlo cerca. Durante los últimos días, he aprovechado mis idas a la mansión Lynch, por el hecho de que la señora Ivana hablo con mi padre en privado para solicitar su autorización de ir seguido a su casa, por alguna extraña razón mi padre solo acepto. Eso fue raro, pero sin duda me hizo feliz, porque podía salir de casa más seguido, podía ver más seguido a mi hermana y también podía ver a mi amado Eros, pasar tiempo, aunque sea corto con él es increíblemente mágico. Me siento en las nubes cuando estoy con él y sobre todo cuando me besa… el día del incidente en la pizzería me robó el primer beso y me confesó que le guste desde el momento en que me vio bajar del auto para ver a mi hermana. Debo confesar que mi corazón latió como un loco de la felicidad porque yo sentí lo mismo, fue amor a primera vista y el beso que me dio fue el más dulce y sincero que me habían dado en mi vida y solo me besaron una vez y fue por accidente. Ese día paso de ser el más feliz a ser el más aterrador de mi vida, después de que papá me golpeara para sacarme la verdad sobre la aparición de Dylan. Ese día descargo su enfado conmigo, me golpeo de una manera tan brutal que me dejo marcar y moretones en todo mi cuerpo, pero lo que más me dolió fue ver a mi hermana casi de la misma manera. A pesar de estar casada, que la siguiera maltratando, me daba odio y deseaba que cuando Kayden se enterara defendiera a mi hermana. Los días siguientes me quedé en casa recuperándome, me entere de la tragedia que viven en la casa Lynch, y fui a verlos cuando las marcas eran casi invisibles gracias al maquillaje. Eros intentó comunicarse conmigo muchas veces, pero simplemente lo evite, obviamente no quería que me viera en ese estado, aunque días más tarde lo descubrió porque a diferencia de Ava, a mí me había roto el labio y la ceja, Eros ardió en ira y estaba dispuesto a enfrentarse a él por mí. Esa sensación de preocupación, seguridad y protección que me transmitió fue única, pero, aun así, lo detuve, porque simple y sencillamente Eros la llevaba de perder y a mí me iría peor. No es que me importe el estatus social de una persona, sin embargo, Eros era solo un guardaespaldas, un don nadie sin dinero para mi padre, así como Dylan para mi hermana y ponerlo al tanto de nuestra relación, era hacer que me aleje de él para siempre, lo cual me mataría en vida, porque lo amo. Esta tarde, como todas las anteriores, Eros fue por mí a casa para llevarme a la casa de los Lynch, pero antes nos tomamos el atrevimiento de demorarnos un par de horas para ir de paseo y disfrutar de un helado a la orilla de la playa. — Esto es hermoso – dije dejando que los rayos del sol y la brisa del mar golpearan mi cara. — Tú eres hermosa y muy dulce, Gaby, Gaby – bromeo y volteé a verlo con una enorme sonrisa. — ¿Por qué siempre eres tan dulce? – pregunte ladeando la cabeza y él acercó a mí para darme un beso leve. — Porque tu dulzura me contagia. — me sonrojé Tomados de la mano caminamos por la playa, me había quitado los zapatos para sentir la arena colarse por los dedos de mis pies, era la sensación más increíble del mundo. Ava y su esposo ya me habían traído antes, pero sin duda lo disfrutaba más a su lado, de pronto la angustia y el dolor me invadieron al recordar que este sueño pronto terminaría. Tal vez la señora Ivana me ha dado una esperanza para librarme de ese matrimonio, sin embargo, hasta no ver hechos no podré estar tranquila. — Que pasa bonita de caramelo – sonreí ante su manera de llamarme, me toma entre sus brazos y me acerca a él. — ¿Por qué te noto triste? – Eros me saco de mis pensamientos. — Nada, bueno, es solo que me gustaría que mi vida fuera diferente. — ¿Cómo diferente? — Libre para gritarle al mundo que estoy contigo y que te quiero — me tomó entre sus brazos y yo recargue mi cabeza sobre su pecho para escuchar los latidos de su corazón. — quiero ser libre de irme contigo hasta el fin del mundo y alejarme de la vida tóxica de mi padre. — Un día de estos lo haremos, solo ten un poco de paciencia y dame un poco de tiempo. — Es que ese es el problema, el tiempo. — ¿Por qué? — inquiere alejándose de mí para mirarme a los ojos — Gaby dime que pasa, llevas días comportándote de manera extraña y eso sin contar que no me gusta para nada, verte muy cerca del joven Kendal. — sonrió. — ¿Estás celoso? — Sí, mucho… y no me cambies el tema. Lo miré a los ojos por un momento, Eros es ese tipo de hombre que te transmite paz y seguridad cuando está cerca. Físicamente, es alto, de cuerpo atlético, digo fue soldado en algún tiempo y se mantiene en forma por su trabajo, tiene el cabello largo atado en una coleta, barba corta, bien definida y arreglada, ojos color miel, cejas pobladas, nariz un poco puntiaguda y labios delgados. Tiene una pequeña cicatriz en la ceja izquierda que lo hace lucir peligroso, maduro y sexy a sus 33 años, es sin duda el hombre de mis sueños. — Es complicado Eros. — No importa, sabes que puedes confiar en mí, yo daría hasta mi vida por ti sin pensarlo. — y que un hombre te diga esas cosas dios, te eleva al jodido cielo, sin más lo besé. Necesitaba sentir de esa medicina que solo sus labios, sus besos y sus palabras podían darle a este corazón que sufría en silencio. Al separarnos lo miré a los ojos, respire profundo y lo deje salir. — Mi padre me ha comprometido mi mano a un hombre que apenas conozco y por la primera y única impresión que me dio al conocerlo, sé que es peligroso. — dije y Eros me vio con cara de ¿qué? — A ver, a ver… más lento… ¿Cómo que te ha comprometido, así como lo hizo con Ava? – asentí y le conté todo. — Gaby, tu padre es… Dios, no tengo palabras para describir lo horrible que es. — Lo sé, pero Eros… prométeme que no dirás nada hasta que yo lo hable con mi hermana, si mi padre se entera de que se sobre esto… no sé qué sería capaz de hacerme. Lo único que sé es que no quiero casarme con ese tipo tan nefasto. — No lo harás bonita confía en mí… pero creo que no deberías demorar tanto en decirle a tu hermana que su matrimonio y su vida peligran. — asentí y me aferré a él como si mi vida dependiera de ello.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD