Capítulo 81 – Jugando la última carta.

2988 Words
Montserrat Tras mis intentos fallidos para llamar la atención de Kayden, atraer a mí y separarlo de esa maldita mosca muerta, me quedé sin recursos, solo me faltaba apostar con mi última carta y la más difícil de todas. Con la repentina renuncia de Dylan a nuestra alianza, mis planes cambiaron radicalmente, así que solo me quedaba utilizar el espectáculo, el medio más seguro para fastidiar a mi amado. Camilo Lynch, odia los escándalos y ahora sabrá de mi existencia y mi relación con su nieto, le haré saber que se ha equivocado al obligar a Kayden a casarse con esa niña. Porque la única que puede estar a su lado, soy yo. El día que intente fastidiar a Ava mostrándole esa parte de su esposo que tenía la seguridad de que no conocía, al final la única fastidiada termine siento yo al enterarme de que esos dos ya compartían la cama. Ardí en ira y celos, porque supuse que después de acostarse con ella se daría cuenta de que no es digna de complacerlo, pero para mi gran decepción el hombre se había enviciado. De que otra manera podría explicarlo. Pero sin importar nada, yo jamás me daré por vencida, porque Kayden Lynch era mío y no iba a permitir que ella me lo quitará con su cara de niña buena. Necesitaba aliados, ya que el estúpido de Matthew se negó a ayudarme, intento de mil maneras convencerme de olvidarme de él y de darnos una oportunidad. Pobre, siempre ha estado enamorado de mí y por eso lo he utilizado a mi antojo y uso personal, no voy a negar que su nivel de depravación y actividad s***l supera el de Kay, pero no lo quiero a él, no lo que quiero. Así que me aventure a buscar alianzas, por otro lado. Jordán Michell, era el dueño de una de las empresas de entrenamiento y periodismo más exitosa del país, he trabajado para él y mi hermano quien es su socio en algunas ocasiones como imagen de sus promocionales. Frente a mí tenía una de las ventanas más grandes para hacer que el mundo supiera que la verdadera mujer de Kayden Lynch era Montserrat Pannini. Sin embargo, es obvio que favor con favor se paga y debía convencer al hombre para que me ayudara aún más. Anteriormente, lo hizo presentándome a un reportero amarillista que odia a Kayden porque una vez lo humillo, él fue quien público el video y se ha encargado de mover sus recursos en su contra. Jordán me ayudo no muy convencido, pues lo hizo a espaldas de mi hermano, su mejor amigo y socio, si Malek se entera me mata, pero no me arrepiento. No obstante, mis planes fueron frustrados nuevamente cuando esos dos, en lugar de entrar en conflicto, se fueron de luna de miel a Aspen. Estuve a punto de ir detrás de ellos, pero mi amiga Leila me aconsejo que no lo hiciera. Flashback — Maldita sea – grité furiosa lanzando el teléfono con fuerza hacia la pared al ver las fotos de esos dos disfrutando de su fin de semana en la nieve. — ¿Qué pasa?, ¿Qué culpa tiene el móvil? — Estoy colérica… yo pensé que con lo que hice él vendría a rogarme para que parara, entonces le daría mis condiciones. — ¿Condiciones? — Obviamente, lo haría regresar conmigo a cambio de parar las publicaciones… pero le llamé y me trato de manera hostil. — Y que esperabas, Monse, has sacado del closet su relación, de una manera muy escandalosa… los videos subidos de tono que compartiste no solo lo dejan como un infiel a él. — frunzo el ceño. — tú has quedado como una zorra, por dios eres una figura pública, me extraña que el demonio de tu madre no este aún aquí. — Eso es lo que menos me importa… no me arrepiento de lo que hice, pero parece que no fue suficiente porque el muy idiota solo me hizo a un lado y se la llevo de paseo. — Es su esposa… es algo que a estas alturas deberías entender y aceptar. — Pero… tú, ¿de qué lado estás? — Obviamente del tuyo, eres mi amiga y te adoro, sin embargo, no puedo dejar que te sigas hundiendo en hasta el fondo de tu necedad… entiende que Kayden ya no te ama. — Me niego – me levanto del sofá – debo ir a Aspen. — ¿A qué? — A recordarle que no les será fácil deshacerse de mí. — Santos cielos, es que has perdió la cabeza… si vas allí lo único que ganaras es que te odie más… Monse dignidad por favor… joder, eres una modelo guapísima, tienes a más de uno detrás de ti y tú te aferras a alguien que no te quiere. — Pero yo lo quiero a él… — Como digas… te sugiero que no hagas una estupidez… ellos no están solos y dudo mucho que sus hermanos te den la bienvenida. — ¿Cómo sabes eso? — Porque sigo el perfil de Orlando – cabe mencionar que ella fue novia del esposo de Karin, luego de su ruptura fue anunciado el compromiso de esos dos y ella quedó destrozada. — ellos, sus hijas, Kendal, su esposa, Kendry y dos más están de fin de semana con ellos, así que cálmate no se fueron de luna de miel. Considero que solo lo hicieron para evadir a la prensa en lo que intenta borrar todo. — En ese caso, debo prepararme para mi siguiente golpe. — Estás loca – me rio y ella me imita. Fin flashback. Era momento de pagar mi deuda y convencer a mi aliado de ayudarme una vez más. A Jordán le gusto, lo sé porque mi hermano me lo dijo aquella noche que salí de fiesta con ellos, su plan de cupido era acercarnos. Mi hermano me adora y verme sufrir por Kay le duele, así que pensó que Jordán me ayudaría a olvidarlo, pero eso jamás pasará. Me metí en mi papel de seductora antes de presionar el timbre de aquella mansión lujosa, elegante y extravagante como el dueño. La puerta no demoró en abrirse y el hombre se quedó sorprendido ante la belleza sensual en fundada en un vestido n***o, nada discreto, que apareció en su puerta y sonrió. — Vaya, vaya, pero, qué sorpresa… ¿A qué debo el honor? — Nada en especial solo viene en busca de un buen amigo… ¿Puedo pasar? Jordán sonrió haciéndose a un lado, invitándola a pasar, cerró la puerta detrás de él y luego camino detrás de mí, mientras devoraba mi cuerpo, puse sentir lo pesada y penetrante que era su mirada. Al llegar a la sala me giré para verlo a los ojos, sonreí al ver la lujuria en sus ojos, me acerca a él caminando de manera sensual para saludarlo de beso, el cual deposite cerca de su boca solo para provocarlo. No lo voy a negar, el hombre estaba como quería y se me antojaba jugar un poco con él. — ¿Quieres un trago? — Porque no… — respondí coqueta mientras me sentaba y él se acercaba al pequeño bar. — ¿Vino o algo más fuerte? — Lo dejo a tu criterio. — sonrió. — Así que ya terminaste de jugar a perseguir a Kayden Lynch y ahora vienes a jugar ¿conmigo? – pregunto sin tapujos mientras nos servía whisky en las rocas. — Digamos que es un tiempo fuera – sonrió divertido, camino hacia mí me entrego el vaso y se sentó a mi lado. — Entonces, ¿Qué te trae por aquí en esta bella noche? — Diversión… y una deuda pendiente. — respondo coqueta y este sonríe negando ligeramente con la cabeza. — No te estoy cobrando por un favor, pero si quieres diversión quién soy yo para negarme. — dijo levantándose, extendió su mano. — para que perder tiempo con romanticismos innecesario. — tome su mano y me dejé guiar hacia la plata alta donde supuse estaba su habitación. Al entrar al interior, Jordán no perdió tiempo en atacar mi cuello mientras se deshacía de mi vestido, el cual no demoró en caer al suelo, dejándome solo en mis pequeñas bragas de hilo n***o. Sus manos exploraron mi cuerpo con suavidad, apretó mis pechos, jugo con mis pezones, todo mientras su boca jugaba con el lóbulo de mi oreja, provocando un cosquilleo excitante. Un gemido de placer escapo de mi garganta cuando su mano descendió y se coló entre mis bragas, sus dedos jugaron con mi intimidad hasta el punto de llevarme al infierno. El hombre era un maldito experto en esto, nada se iguala a Kayden, pero si puedo compararlos, cuando mi cuerpo comenzó a temblar bajo su toque descarado, desertó sacando su mano, me hizo girar para verme a los ojos con deseo. Sin más unió mi boca con la suya, llevándome a pasos lentos hasta la cama, donde me hizo sentarme. Bajo mi atenta mirada se deshizo de la ropa hasta quedar desnudo frente a mí, ¡Dios!, era un jodido adonis, incluso tenía mejor cuerpo que él. Su m***bro resalto frente a mí, a escasos diez centímetros de mi boca, su mano lo tomo y comenzó a estimularlo lenta y deliciosamente. Se me hizo agua la boca, un antojo por pasear mi lengua sobre su grosor para luego llevármelo a lo profundo de mi garganta, me invadió. Estaba deseosa, caliente y excitada, necesitaba con urgencia ser follada, y no es que no hubiera tenido sexo, sino que Matthew ya no me complace como antes. Me dejé llevar por mis instintos y lo devoré hasta hacerlo terminar, luego me cogió duro y sin contemplaciones, tuvimos sexo hasta terminar agotados y satisfechos. Me quedé dormida después de obtener mi último orgasmo, no supe más de mí e incluso olvidé a lo que había ido a ese lugar. Desperté toda adolorida, me dolían hasta las uñas por toda la actividad que había tenido, sonreí al recordar todo lo que hice con Jordán la noche anterior, ese fue uno de los mejores revolcones que había tenido en mi vida. Lo tenía que reconocer, encontré a alguien que se compara con Kayden. Jordán era un hombre atractivo, energético, vigoroso, activamente resistente y gentil en el sexo, además, tenía un p**e realmente potente y enloquecedor. Tenía un cuerpo de muerte, parecía modelo triple “x”, su piel morena, abdomen marcado, piernas y brazos tonificados, cabello n***o, ojos cafés, labios gruesos y unas manos enormes, me hicieron tocar el infierno con cada azote y caricia que me dio. Pero maravilloso, pero, aun así, cada vez que dormía con otro hombre, los remordimientos venían a mí haciéndome sentirme la peor, amaba a mi primer amor de una manera enfermiza y tener que hacer esto para recuperarlo era lo más bajo. Sin embargo, no me arrepentía de nada, hice lo que tenía que hacer y esa noche me tragué mi orgullo perdiendo la poca dignidad que me quedaba, antes de jugar mi última carta, la cual me saldría muy cara. Reaccioné al sentirme sola, busqué a Jordán por toda la habitación, pero no lo hallé, después de estirar un poco mi cuerpo, me levantó de la cama para entrar al baño. Tomé una relajante ducha y al salir me encontré con mi ropa sobre la cama, escucho un ruido proveniente del closet, me asomé encontrándome con Jordán casi listo para salir a trabajar, al verme se acercó a mí. — Buenos días, ¿dormiste bien? – preguntó acercándose a mí, repaso sus dedos sobre mi hombro mojado provocando una extraña sensación agradable. — Buenos días… dormí bien… gracias por lo de anoche, fue algo increíble. — sonrió mirando mis ojos. — Jordán yo… — Sh, sh… no digas nada, primero vístete y luego hablamos mientras desayunamos, ok – dijo antes de darme un beso y salir. Después de vestirme, baje para reunirme con él en el hermoso comedor victoriano que tenía, la noche anterior no tuve mucho tiempo de observar el lugar y sin duda, Jordán era hombre con muy buen gusto. El diseño de la decoración era moderno y muy extravagante en tonos cálidos y oscuros. — Toma asiento, comamos, debes tener mucha hambre después de toda la actividad física que tuvimos anoche. — dijo con diversión y ella sonrió al recordar. — Un poco… gracias. — respondí divertida. — por cierto, tu casa es hermosa. — Lo es, me costó una fortuna y vale cada centavo. — respondió con arrogancia, comenzaron a comer en silencio hasta que él preguntó. — Dime, ¿Qué buscas de mí Montserrat? — Tu ayuda y compañía. — Te puedo dar mi compañía… será todo un placer, pero no te ayudaré más con lo que planas hacer. — respondió cortante. — ¿Por qué? — Porque no me gusta meterme en las relaciones ajenas y deberías hacer lo mismo… dime, ¿te gusta ser la amante?, porque hasta donde yo lo veo es lo único que eres para Kayden Lynch. — Tú no lo entiendes, nuestra relación es complicada… él ahora está confundido porque su familia lo obligo a casarse con ella sin amor solo para controlarlo… pero es solo cuestión de tiempo para que se fastidie y la deje para volver a mi lado. — respondí casi desesperada. — Él solo necesita un poco tiempo para… — Para estar con su bella esposa… quien no querría pasar tiempo con esa belleza de mujer. — mi cara se desfiguró ante sus palabras, rio divertido. — ¿Te gusta? — Por supuesto, soy hombre y sé apreciar la belleza cuando la veo… a quien no le gusta la carne fresca como la señora Lynch, esa mujer es un verdadero deleite. — vire los ojos, odio que todos se refieran a ella como si fuera la octava maravilla del mundo. — No lo puedo creer, ¿Qué es lo que le ven a esa mosca muerta? — Tiene una hermosa cara de inocencia e ingenuidad que la hacen ver angelical, es el sueño húmedo de muchos hombres. — Es broma, ¿verdad? – digo con sarcasmo. — pensé que tenía malos ratos, no malos gustos. — Ja, ja, ja, los celos son peligrosos Monse, la niña es bella, acéptalo y deja de sufrir. De no ser así, no habría conquistado a su esposo… — Eso es estúpido, Kayden lo que está es emocionada con ella, como lo dijiste carne fresca para su deleite y cuando se aburra se dará cuenta del error que cometió. — No hay peor ciego que el que no quiere ver… solo tú crees estas patrañas, querida… en fin, si no hay otro asunto por tratar, te dejo debo ir a trabajar. — se levanta. — te quedas en tu casa y cuando quiera repetir solo llámame. — Jordán espera – lo detengo, me levanté y caminé hasta quedar frente a frente. — si me ayudas puedes pedirme lo que quieras. — respondí dispuesta a todo. — Y, ¿si quiero algo que no me puedes dar? – fruncí el ceño. — Monse, me gustas y te quiero para mí, por lo tanto, no voy a mover un dedo para entregarte a otro. Pierdes tu tiempo conmigo porque no volveré a ayudarte, a tu hermano no le agradara y no pienso poner en riesgo mi amistad con él por tus caprichos enfermos de supuesto amor. — Jordán, por favor… no tengo a quién más acudir, eres mi única alternativa. — suplique desesperada tomando su mano. — Monse, ten un poco de dignidad, esto que sientes no es amor… entiende. — negué porque no me entendía en lo absoluto, se acercó a mí, coloco su mano en mi mejilla y me hizo verlo a los ojos. — cuando estés lista para dejarlo atrás puedes venir a mí, yo puedo ayudarte a sanar y olvidar. — me dio un beso y luego simplemente se fue. Sin más tomo su bolso salió de la casa, para subir a su auto, tomo el teléfono para conectar una llama a sus manos libres, para hablar mientras conducía. Me niego a darme por vencida, me niego a acepta que esa mocosa sea mejor que yo y me quite del camino tan fácilmente. — Mamá. — Te has tardado en hablar… tenías que esperar a que tu vida sea un pozo sin fondo… por dios Monse, eres una tonta, lo tenías en tus manos y lo dejaste escapar. Luego haces un escándalo afectando no solo tu reputación, sino tu dignidad, solo por un hombre. — Lo siento mucho – respondí porque tenía razón, tal vez no fue la mamá más atenta, pero sí la que me enseñó que una mujer siempre debe atrapar al hombre antes de que otra te lo quite. — mami, necesito tu ayuda, por favor… si no vuelve a mí soy capaz de acabar con mi vida. — dije al borde de las lágrimas y la desesperación. Creí que Jordán me ayudaría, pero nada salió a como lo tenía planeado. — ¿Cómo es que tengo una hija tan estúpida?, creí que crecer sola te había hecho madurar un poco y conocer a los hombres… ¿Cuántas veces no te advertí que te alejara de Kayden, he?, desde que se fue te dije que si no lo atrapaste antes no lo harías jamás, pero nunca me haces caso, ahora eres el hazmerreír de todos, eres la amante rompe hogares. Y ahora amenazas con ir en contra de tu vida. — Por favor… te lo ruego ayúdame… lo amo y no pudo vivir sin él, nunca te he pedido nada... por favor. — Pronto estaré contigo… sé paciente y deja de hacer estupideces. — Gracias mamá. — mi última carta estaba lanzada, solo debía esperar a que Leonora Porter de Pannini hiciera su voluntad.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD