Capítulo 76 – Confesión accidental

1586 Words
Ava Nuestro primer día en ese maravilloso lugar comenzó con un agradable desayuno acompañado de una deliciosa taza de chocolate caliente, el cual me sale exquisito. Después del desayuno salimos a dar un paseo, ya que para eso fuimos, no dirigimos a la zona de esquiar, algo realmente impactante para mi hermana y para mí. Obviamente, ninguna sabía cómo hacerlo, así que, Kayden y Eros se encargaron de nosotras mientras los demás disfrutaban del día, excepción de Cass y Ken, todos comenzábamos a creer que generar una reconciliación entre ellos era una misión casi imposible. Por nuestra parte tuvimos al menos unas diez caídas, pero valieron la pena porque la experiencia fue divertida, también subimos al teleférico, no paraba de gritar emocionada cuando comenzamos a descender hacia la cima de la montaña. El sitio era mágico e increíble, algo que jamás habíamos visto, algo nuevo. Obviamente, todo fue documentado y compartido en nuestras r************* , como lo sugirió Monik. Solo espero que sirvan de algo para apaciguar a la prensa. La pareja en crisis estaba tan distanciada que parecían un par de piedras sin emociones, era triste y frustrante verlos así, fue hasta que a Orlando y las niñas comenzaron una guerra de bolas de nieve que se integraron y se acercaron un poco. Kendal la miraba como si quisiera decirle algo, pero Cassie lo ignoraba y se alejaba de él, entonces todos compartimos una mirada de complicidad y comenzamos a atacarlos al mismo tiempo hasta hacerlos caer juntos. Y el complot tuvo éxito, pues ambos comenzaron a reír y Ken le robo un beso a su chica. Antes de volver a casa fuimos a comprar subvenir para hacer una parrillada y también algunos recuerdos para mamá y la tía Teo. El día había sido genial, llegamos a la casa un poco agotados, pero felices y sonrientes, sin embargo, noté que mi hermana estaba un poco seria y ansiosa, me acerque a ella y le pregunte lo que la preocupaba. — No es nada, Ava, solo estoy un poco cansada. — No mientas, te conozco bien y sé que algo te preocupa, estabas disfrutando del día, te veías feliz a lado de Eros y de la nada tu buen humor desapareció. — exclame un poco molesta por su negativa a hablarme como siempre lo hacíamos. — Gaby sabes que independiente de la gente que nos rodea, solo confiamos al cien en la una y la otra, así que, dime, ¿Qué pasa? – insistí, ella me miro dudosa. — dime por favor o es que, ¿acaso ya no confías en mí? — Cómo puedes pensar eso – me encojo de hombres evadiendo su mirada, la escuche suspirar. — está bien… te lo diré, pero aquí no. Entonces me tomó de la mano y me arrastro hasta a mi habitación, allí me contó sobre los planes perversos de mi padre y la señora Ivana para hacer que enamore a Kendal. Ellos planean hacer que Gaby interfiera para hacer que él se separe de su esposa y así, luego, ella se convierta en su esposa y pueda darle el hijo que ellos tanto desean. Quede en shock. — Definitivamente… esa mujer es el diablo. — dije sorprendida apenas saliendo del impacto de sus palabras. — es que no logro comprender, ¿Cómo puede ser tan mala con la pobre Cassie y su propio sobrino?, ¿Quién se cree para interferir? – bueno es que después de conocerla sé que no podemos esperar nada bueno de ella. — Se me cayó la venda de los ojos – exclamo triste – juzgué que era una buena persona por su manera de tratarme desde que me conoció, pero luego de esto al fin pude ver su verdadera cara. — Te tardaste, te dije que esa mujer no era de fiar. — me burlé de ella. — Cierto me lo dijiste muchas veces. — afirma – bueno, ahora es tu turno de hablar, anda dime, ¿Por qué la odias tanto?, ¿te ha hecho algo malo? – negué mirándola a los ojos, no sabía si debía hablar o no con ella, aunque también necesitaba contárselo a alguien para desahogarme. — Descubrí su más sucio secreto. — abrió los ojos como platos. — Tan malo es. — No es malo, es horrible y bajo. — hice una mueca de desagrado, ella parpadeó esperando que fuera más clara. Suspire antes de soltarlo. — descubrí que es la amante de mi suegro – dije y en ese momento la puerta se abrió abruptamente descubriendo a Karin. — ¿Qué has dicho Ava? – mi cara se puso pálida, quien menos imagine que se enteraría, ella entró cerrando la puerta con seguro. — no te quedes callada, repite lo que has dicho. No tuve más remedio que contarle como los descubrí después de mi confesión accidental. La mujer caminaba de un lado a otro con los puños apretados, ardiendo en rabia y maldiciendo a la mujer que se atrevió a meterse con su madre. Me sentía mal por revelar algo así, pero me había escuchado y, por otra parte, no podía seguir guardándomelo, necesitaba saber cómo lidiar con algo que no me tenía intranquila. — Kayden, ¿los sabe? – negué. — No he tenido la oportunidad, tengo miedo de que se enoje y no crea en mi palabra… admito que lo he intentado, sin embargo, cada vez que estoy a punto de, algo pasa y me interrumpe antes de pronunciarlo. — Supongo que es mejor así – fruncí el ceño – mi hermano es demasiado impulsivo, Ava, sobre todo cuando se trata de mamá, si a Caro su mejor amiga no la puede ver ni en pintura desde que se enteró de que fue novia de mi padre. Él no piensa antes de actuar y te aseguro que no dudara en enfrentarlos armando un escándalo tan grande que la casa estallaría. — me mira – no voy a negar que si por mí fuera la desenmascaraba enfrente del abuelo para que la corra por zorra y traidora. Pero lastimosamente, el abuelo no está en su mejor momento, su salud es complicada y lo que menos quiero es provocarle un infarto. Porque nos guste o no, él la aprecia tanto que ha depositado demasiada confianza en ella. — Entonces, solo debo, ¿callar? — No puedo… es mi madre y debo decirle lo que pasa a sus espaldas. — asentí de acuerdo. — Es que aún no me la creo, digo el señor Kilian actúa tan cariñoso con su esposa, que me es imposible entender cómo puede hacerlo, además, Monik es mil veces más bella que la señora Ivana. — dijo Gaby luego de procesar la información. — A veces las apariencias engañan Gaby, sobre todo en las familias donde la mayoría son matrimonios por convenio. Enamorarse de verdad no es fácil, sabiendo que hay aspectos, dinero y negocios de interés de por medio, lo digo por experiencia. — sonrió un poco triste. — amo a mi esposo, por suerte tuvimos química desde que nos conocimos y eso ayudo a que la relación fluyera. Pero siempre hubo dudas sobre si el afecto era real o fingido, no es fácil confiar en alguien que está impuesto por los demás y no elegido por ti mismo. — la miro sorprendida y me sonríe. — mamá y yo somos quienes entendemos mejor tu situación porque ambas la hemos vivido, y que mi padre haga esto me hace odiar más a esa mujer. — Karin… yo… lamento mucho, no habértelo dicho antes, la verdad es que no sabía cómo… no quise que me vieran como una calumniadora, después de todo ella lleva años en la familia y yo… — Y tú eres honesta y transparente… así que no pienses de esa manera – expresa con sinceridad – te entiendo, yo en tu lugar me sentiría igual. — Entonces, ¿Qué haremos? — Por lo pronto lo mejor es esperar un poco, considero que primero deben arreglar la situación en la que la loca de Monse los ha puesto, aunque dudo que podamos evitar se entere de algo que llegará a sus oídos de cualquier manera. Y si algo odia el abuelo, es que no le den la cara y le digan la verdad. — Y tiene razón… confieso que yo también estoy aterrada, tengo por la reacción de mi padre… — Tranquila que nosotros te respaldaremos. — agradecí con abrazo, el afecto que ellos me tiene me hace sentir menos sola en esa familia. Tuvimos una larga charla que concluyó en que después de solucionar el asunto del escándalo, hablaríamos no solo con mi esposo, sino con el resto de los hermanos. Ya que todos merecen saber lo que pasa entre sus padres y sobre todo porque su madre los va a necesitar. Los demás nos llamaron para iniciar la parrillada en la alberca, la cual estaba cerrada y a temperatura para poder disfrutar de una tarde maravillosa entre amigos. Nos integramos al festín, las chicas y yo nos encargamos de preparar los acompañamientos para el asado y poner la mesa, mientras que los chicos se debatían en quién era mejor parrillero. Cuando todo estuvo listo al fin, no sentamos en la larga mesa y entre risas, anécdotas divertidas de los hermanos, tuvimos un almuerzo satisfactorio y tranquilo, tanto que nos olvidamos de todo. Sin duda el viaje fue un acierto, supongo que todos necesitábamos tomarnos un respiro de la loca realidad que nos rodeaba día a día.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD