Capítulo 11 – Las candidatas.

2313 Words
Capítulo 11 – Las candidatas. Ava Nuestra familia solía ser una de las familias de hacendados más respetadas de todo lugar, cuando el abuelo Genaro aún estaba con vida, pues era dueño de una gran extensión de tierras, cabezas del mejor ganado, locales y tiendas de insumos básicos. Luego de su muerte, papá, quien heredo todo al ser su único hijo, en lugar de administrar y seguir aumentado el crecimiento del negocio familiar, solo se dispuso a despilfarrar dinero y vivir como rico, lo que nos llevó a una terrible crisis económica. Y para sobrevivir tuvo que vender poco a poco las propiedades familiares, hasta quedarse con solo una parte. Ahora vivimos del alquiler de inmobiliario gracias a ellos, podemos vivir tranquilos y podemos estudiar. Mi padre no estudio y tampoco trabaja porque solo sabe mandar y andar en apuestas de todo tipo, él siempre creyó que el dinero que heredó de su familia le sería suficiente para vivir sin preocupaciones. A eso le llamo falta de visión y conformismo y otras cosas, pero me reservo la palabra. El día del tan esperado almuerzo para la elección de la futura esposa del estúpido Lynch llegó y como lo dijo mi padre, solo fueron él, la abuela y Gaby, a quién la abuela le compro un bonito vestido. Mientras ellos estaban fuera, la tía Teo y yo pasamos tiempo juntas, me cuenta sobre sus aventuras de juventud, mientras me ayuda a hacer algunos aceites y esencias las cuales he estado vendiendo aún vendedor del mercado a escondidas. Quiero ganar un poco de dinero, por si algún día me pongo valiente y decido huir de este infierno, yo no soy como Gabriela, que no paro de sonreír como estúpida durante todo el día, desde que supo de la cena. Está muy ilusionada y me da miedo que le rompan el corazón. — Mi niña – me llama la tía, volteo a verla. — ¿ya sabes que vas a estudiar? — Diseño gráfico. — ¿Eso te gusta? – cuestiona un poco preocupada, pues ella conoce mis verdaderos planes. — creí que estudiarías química. — Me gusta mucho, tía, y es una carrera que papá aprueba. — tomo algunos de mis dibujos y se los muestro – mira, no son malos, supongo que tengo talento, también los he pasado a la computadora. — Vaya, claro que tienes talento… de hecho tienes muchos mi niña, la verdad es que eres muy inteligente y todo lo que haces es perfecto. — cómo no amarla. — Gracias tía, ¿sabes?, me gusta la química, mi interés en ellos lo conoces, y espero que más a delante se me dé la oportunidad de estudiar esa carrera también, por lo pronto me quedaré con diseño gráfico, me gusta y tiene un campo muy abierto en la industria. — suelo leer mucho. — En ese caso, te deseo mucha suerte, mi niña, tú puedes hacer todo lo que quieras, y siempre contaras con mi apoyo. — ¿Por qué eres tan buena con nosotras? – la abrazo y ella me corresponde. — Porque veo mi reflejo en ustedes y espero verlas feliz algún día. — A deferencia del demonio que tenemos por abuela, tú eres un ángel… gracias por ser tan buena con nosotras. — Exageras – se sonroja – y tu abuela no es mala, solo tiene un carácter más frío y difícil de complacer, pero las adora. — Dudoso… muy dudoso, pero bueno, supongo que si Gaby logra casarse con ese hombre la va a adorar más. — soy un poco sarcástica, pero veo que mi tía se pone triste. — ¿Qué pasa?, ¿dije algo malo? — No, mi niña, es que no dejo de pensar que habría sido de mi vida si hubiera dejado de esperar a aquel que nunca volvió por mí como lo prometió y hubiera seguido con mi vida. — Poco sabemos sobre ese tema, porque es algo muy difícil para ella, lo único, por los malos comentarios de la abuela, es que ella estuvo muy enamorada de ese tal Camilo. Cuando se fue prometió volver para casarse con ella y llevarse lejos. Pero eso nunca paso y él se casó con otra mujer, rompiendo el corazón a mi tía, ella quedó tan decepcionada del amor que se negó a casarse y se quedó soltera. Cuando el abuelo murió, se vino a vivir con su hermana y vive de la herencia que les dejo su padre. Para cuando cayó la noche, ellos regresaron y la sonrisa de mi hermana contestaba a la pregunta que no puede hacer, ¿cómo les fue?, cenamos y cuando nos fuimos a dormir, ella me contó que la tía de susodicho quedo encantada con ella. Tanto que la eligió a ella para ser la esposa del tal Kayden Lynch, el cual vendrá en tres días para conocer a la familia y formalizar el compromiso. Mi hermana se veía tan feliz e ilusionada que no me quedo más que felicitarla y desearle lo mejor. Gabriela Desde que tengo memoria siempre he cuidado de mi pequeña hermana, porque es más valiente que yo, y su rebeldía simplemente nos ha metido en muchos problemas. Se puede decir que nuestra infancia no fue como la de cualquier niño, como podría serlo con el padre que nos había tocado. Aun así, tratamos de verle la mejor cara a la vida y sobre todo al tenemos la una a la otra, Ava y yo nos apoyamos en todo, nunca ha habido discordia de ninguntipo entre nosotras, cada una es como es y nos aceptamos tal cual. El problema no está en nosotras, sino en mi padre y mi abuela, que desde que crecimos me han comparado mucho con Ava, puesto que, ella es mucho más bella físicamente y también es mucho más inteligente que yo. Aunque ella lo niegue y a veces me incomodan sus comentarios, la verdad es que a mí no me importa, no me gusta competir contra ella, porque sé por qué cada una tiene su propia personalidad… además, yo amo a mi hermana, no hay nada que no haría por ella. Acabo de graduarme y desde antes comencé a reflexionar sobre mi futuro, sabía que papá nos ha preparado todo este tiempo con tantas clases de todo tipo, para cuando llegue el momento buscarnos las mejores oportunidades de atrapar un buen marido. Una de las mejores familias y la verdad es que no me molesta. Con tal de salir de esta casa donde hemos pasado más momentos terribles y traumáticos que buenos, en toda nuestra vida. Es por eso que desde que me entere de mi posible matrimonio con una familia rica y sobre todo del extranjero, lo admito, mi corazón brinco de felicidad y mi cabeza comenzó a imaginarse una historia de amor, de cuento, de hadas. Deseo de corazón que mi futuro esposo sea un hombre bueno y sobre todo que sin importar la razón de nuestro matrimonio nos dé una oportunidad para conocernos y ser felices. De cierto modo, vivir toda una vida tan reprimida de tus propias emociones, limitada y explotada hasta el cansancio, me hace creer que solo casándome con cualquier hombre que esté dispuesto a darme mi libertad es mejor que quedarme aquí. Mi mayor sueño es salir de este infierno al que llamamos hogar y en el futuro ayudar a mi madre y a mi hermana a salir de aquí. Ava no cree mucho en el amor, para ella es algo innecesario para ser feliz, mi hermana considera el amor como algo superficial, para lo cual ella no se considera que está hecha, ya que le tiene miedo al dolor y a que su pareja se convierta en alguien como nuestro padre, según mamá, papá no siempre fue tan malo, pero eso está en duda. Aun así, ella fue la única de las dos que tuvo la oportunidad de conocerlo gracias a Dylan, un chico muy lindo, amable y respetuoso que adora a mi hermana y aunque ella lo niegue, sé que ella también lo quiere mucho, solo se reprime un poco. Saber que ella tiene un poco de eso, lo confieso, me provoca un poco de envidia y felicidad a la vez, porque verla sonreír cuando lo ve es bonito. Los días pasaron volando y al fin llego el día del tan esperado almuerzo con la nuera del Sr. Lynch, quien busca a la mejor mujer para su sobrino. La abuela me compro un bonito vestido para lucirlo ante los demás, mi vestido reflejaba elegancia y frescura como ella dijo, sencillo y discreto. Al llegar al restaurante, uno de los elegantes y caros de la ciudad, nos invitaron a sentarnos en una larga mesa donde había más de diez chicas dispuestas a ser elegidas. Almorzamos y luego la señora Lynch, nos fue entrevistando una a una en una mesa privada, no lo niego, estaba que moría de los nervios. Cuando al fin fue mi turno, entre a la habitación, mientras caminaba hacia ella, la observe tomar un sorbo de su copa de vino con un porte y elegancia que me hizo admirarla. Supe antes de asistir que la señora Ivanna también era regia, era paisana de nosotros, su familia era humilde y que ella también tuvo la oportunidad de casarse con un Lynch. — Buenas tardes – saludé educadamente. — Adelante, toma asiento y relájate que no muerdo. — Gracias. — Dime, ¿Cómo te llamas?, ¿Qué edad tienes?, ¿a qué te dedicas?, ¿a qué se dedica tu familia?, no sé cuéntame algo interesante de ti. — solté un largo suspiro antes de responder. — Bueno, mi nombre es Gabriela San Miguel Fonseca, tengo 23 años, los acabo de cumplir, mi familia se dedica al arrendamiento de propiedades y la ganadería, mi padre es dueño de una hacienda al norte del estado. En cuanto a los datos personales más relevantes de mi vida, pues puedo decir que acabo de graduarme en Economía y comercio internacional, hablo 4 idiomas, toco el chelo y me gusta la lectura, no sé qué más puedo agregar. — de repente me sentí en una entrevista de trabajo, era un poco extraña con la situación, y el jugueteo de mis manos se lo confirmo a la señora que no deja de estudiar todo de mí, incluso mi manera de sentarme y actuar. — Dime Gabriela, ¿Por qué quieres casarte?, por lo que me has dicho y puedo ver que eres una mujer muy preparada, podrías trabajar en lugar de casarte. — sonrió antes de responder. — El estudio es una exigencia en mi familia, mi padre se encargó de darnos las mejores oportunidades de aprender, no mentiría si digo que no me gustaría trabajar y ejercer mi carrera. Pero la verdad es que soy más de hogar. Me gustaría casarme y tener hijos, aún joven, para disfrutar de ellos. — ella me regala una sonrisa. — Me agradas Gaby… ¿Puedo llamarte así? — Por supuesto. — Bueno, Gaby, la verdad es que eres la más bella de las chicas que han asistido al almuerzo, se nota que muy inteligente, sencilla y educada. Además de que puedo notar que te han instruido adecuadamente para ser una dama de sociedad, tu porte y elegancia me lo confirman… me gustaría que hicieras una última cosa para mí. — su mirada me intimida un poco. — ¿Qué cosa? – pregunte curiosa. — Levántate por favor y camina para mí… así como si modelaras – hago lo que me pide y ella solo me observa en silencio. — perfecto, pronto sabrás de querida, solo déjame agregar que a mi sobrino Kayden le vas a gustar de eso, estoy segura. — anunció provocando un chispazo de emoción en mi corazón. Al salir la abuela comienza con su interrogatorio sobre lo que me han preguntado y lo que he respondido, le cuento todo y ella sonríe satisfecha, pues antes de asistir ella me instruyo con lo que tenía que hacer y responder. Luego de atender a la última candidata, la señora Ivanna volvió a la mesa, me dedico una sonrisa y anunció que yo era la candidata que había elegido para conocer primero a su sobrino y que de él dependía lo demás. Los demás invitados se despidieron de ella y cuando fue nuestro turno, nos informó que en dos días vendría su sobrino en compañía de sus padres para conocerme y tomar una decisión. Agradecimos la atención y luego volvimos a casa, mi padre y abuela estaba más que felices, durante todo el camino no hicieron más que hablar de todo lo que harían con el dinero que la familia les daría como dote. Es una costumbre que algunas familias aún conservan y el señor Lynch por lo que escuche era un hombre de tradiciones. Al llegar a casa fui abordada por mi hermana… — Has vuelto, cuéntame, ¿Qué paso?, ¿Cómo te fue con esa gente? – pregunto ansiosa, sonreí como una tonta feliz y enamorada, aun sin conocer a mi futuro esposo. — Ella dijo que él vendrá a conocerme y todo depende de él. — ¿Qué?, entonces no lo has conocido, ¿aún no sabes cómo es? — No, pero supongo que es guapo. — ¿Quieres que lo busquemos en internet?, para saber cómo es. — No quiero que sea sorpresa. — Ok… como digas. — responde tomando mis manos y luego me mira a los ojos. — me gusta verte feliz hermana. — agrega sonriendo. — Lo estoy Ava, no te imaginas cuan ilusionada estoy con este posible matrimonio, esta es mi gran oportunidad, así que solo espero superar las expectativas de Kayden Lynch. — Lo harás, no solo porque eres hermosa, sino muy inteligente y una bella persona. — Gracias por apoyarme. — la abrazo. — Siempre hermana... Te amo..
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