WASHINGTON Le importaba una mierda que la demandaran. ¡Allen podía hacer lo que deseara! No le sería sencillo limpiar la mierda que le lanzaron al día siguiente. Lo que había pasado con Evan y Abby sí que había sonado, pero no tanto como los escándalos sexuales de Joffrey y otros escandalos mediaticos de su padre con algunas secretarias que lamentaban haber trabajado para él siendo un hombre tan horripilante, especialmente cuando se trataba de acosarlas o de intentar mirar sus largas piernas cuando ellas no se daban cuenta. Era incómodo y lo peor de todo era que no era una mentira, aunque Martha, por el bien de aquellas mujeres, deseara que hubiera sido de esa forma. —El señor Harrison no tiene problemas con que la información se divulgue, fue algo que pasó pero se negara a dar ent

