—Si mamá, Abby está bien, tuvo un poco de gripe hace unos días pero ahora está mejor. Me gustaría que cuidaras a la bola de pelos que nos regalaste por unos días, viajaremos a Canadá para la boda de Martín, pasado mañana y no tenemos con quien cuidarlo. Siendo sincero yo hubiera optado por dejarle agua y croquetas y ya está. —¡Evan, cómo vas a decir eso! Es un ser vivo, tienes que ser responsable. Con gusto voy a cuidarlo, eres un completo salvaje. No puedo creerlo. —Yo no quería un perro. —No, no querías un perro, pero te lo regaló tu madre y es un buen entrenamiento para cuando tengas tus hijos. Hay que ser responsables en todo sentido siempre. No lo olvides. Abby quien estaba preparando el desayuno sonrió porque la mujer estaba en el altavoz. Evan robaba mientras tanto algunas f

