Abby jugó un poco con las espumas de la gran bañera mientras Evan detrás de ella se mantenía recostado con los ojos cerrados. Había sido una magnífica mañana, no podía quejarse en absoluto. Había despertado atrapada en esos fuertes brazos y nada pudo haber sido mejor que eso. El baño de espuma fue una tentación así que la oportunidad y la invitación de Evan a entrar con él a la bañera no fue desaprovechada en absoluto. Estaba contenta aquella mañana, pensó en que tal vez el sentimiento de culpa la consumiría pero eso no ocurrió. Era su esposo no había cometido un crimen o algo parecido, solamente se había dejado caer en el abismo del deseo y había pasado una magnífica noche. —He estado pensando que alguien debe mantener a Nil bajo control. Es un poco incontrolable, estoy seguro que no

