La mesera. Martín se quedó atónito pero la conversación logró ocultar su rostro que cada vez comenzó a sacar más conclusiones. Su mente rara vez lograba traicionarlo pero esta vez rogaba por estar en una mentira. No quería pensar en Evan como una persona que era capaz de engañar a medio Estados Unidos nada más por poder. Quería pensar que su amigo no era esa clase de hombre. Pensaba que Evan era una persona que sabía respetar su moral y que sabía que la mentira nunca traía nada bueno. Evan nunca fue la clase de hombre que ocultaba relaciones, ni tampoco tomaba decisiones apresuradas. Su boda había sido demasiado rápida que ni siquiera les había dado tiempo de procesarlo, sin embargo, sus explicaciones fueron de lo más convincentes y por ello había intentado darle el beneficio de la dud

