Desenfreno. Eso era lo que Nil quería esa noche y eso fue lo que aparentemente tendría durante la fiesta de despedida en aquel lujoso bar de Toronto que había sido reservado toda la noche con barra ilimitada y porque no, mujeres para animar el ambiente aunque Martín había dicho que por muy tentadora que fuera la oferta de una linda chica sobre las piernas, él dejaba esos placeres para los demás solteros. La música emanaba por cada rincón del bar, las ventanas parecían retumbar y las luces iban de un lado a otro dando un ambiente demasiado explosivo. Evan había pensado en beber un par de tragos y después centrarse en cuidar a Nil, quien sin duda, si terminaría posiblemente sin camisa, agitándola al aire después de beber dos botellas de Whisky. No quería que cometiera algún acto irrespon

