Lo del policía no era verdad, al menos no del todo. Linda no parecía tener demasiadas amigas, de hecho, todo parecía transcurrir con mucha más calma que el ambiente que habían creado los hombres. La prometida de Martín era una mujer delicada con gustos calmados que no encontraba gocé en el alcohol o en los hombres desnudos, al menos, ninguno que no fuera Martín. Abby vió un poco sorprendida la poca cantidad de mujeres que Linda tenía invitadas, su madre era de mal carácter así que tampoco se encontraba allí, lo que daba un ambiente un tanto tétrico, si había un par de hombres de buen ver a la distancia en aquel club que había escogido, pero todo era demasiado pasivo. —Se que pensaras que soy demasiado aburrida, pero ¡Dios! ¿Que se supone que debo hacer una noche antes de mi boda? Est

