Tamara escucha a su mamá echarle pleito a su hermana con toda la razón, porque su casa, sus reglas, pero fuera de su casa estaba Igor, y también necesitaba estar lejos de Grillo. Se escapó en el cuadraciclo de sus padres alhotel, llamó a Igor y lo esperó en la recepción. Él bajó en pijama, cubierto por su bata para dormir. El joven la miró, sonrió de medio lado y extendió sus brazos hacia ella.
—Pensé que había sido un error, pensé que no querías verme.
Ella niega con la cabeza e Igor la besa, la besa despacio, la acerca a su cuerpo y sonríe mientras pega su frente contra la suya.
—¿Te quedas o te vas?
—Me quedo contigo —responde.
El joven toma a su novia de la mano y le pregunta si ya cenó. Ella asiente y le sigue hasta su habitación. Igor no estaba esperando a Tamara, ni sus besos, ni el romance al que ella estaba dispuesta. La joven sonrió y le preguntó qué clase de negocio estaba atendiendo.
—Una red de telecomunicaciones que mi padre quiere instaurar. Hay unos terrenos que tenemos a dos horas de acá para iniciar la producción. Lo más seguro es que vayamos mañana mis hermanos con los socios. No pensábamos traerles, pero me ha quedado bien —responde Igor y se quita la bata de dormir, la camisa, y vuelve a acostarse. Le hace una seña a Tamara para que se acueste y ella le pregunta si tiene un pijama. Él busca una camisa para ella y la joven se da una ducha corta para quitarse la arena que se le pegó del viaje. Revisa los productos de higiene de Igor y se pone un poco de colonia, luego la camisa y un bóxer que le roba, y va a acostarse a su lado. Él está casi dormido, pero se asegura de cobijarla, de rodearla con el brazo por la cintura y darle un beso en la frente antes de quedarse dormido.
Ella se queda acostada de medio lado sin saber quién está huyendo más: si Grillo, de todo su malestar emocional debido a sus padres, o si ella, porque es incapaz de reconocer sus sentimientos hacia él. Sentimientos que no debería experimentar cuando tiene a un hombre que traslada su vida tan cerca de donde está, que ha venido, que está muy presente, le gusta, la hace sentirse querida incluso.
Usualmente, cuando esas cosas pasaban, podía hablar con Grillo o con Verónica, pero su amigo nuevo era el problema y su amiga de toda la vida estaba en serios problemas.
Tamara no se da cuenta de cuándo se queda dormida, pero escucha a Igor en la ducha y se despierta. Él sale unos minutos más tarde, ya bañado, con el pelo recién cortado porque se lo baja él mismo, al igual que la barba, en bóxer buscando su pantalón para el día y la camisa. Ella sonríe.
—Buenos días, muñeca. ¿Dormiste bien?
—Tengo que irme —se queja mientras sale de la cama.
—Puedes quedarte y descansar —responde, y se inclina para besarla. Ella se ve angustiada y oprime los labios en una sola línea. Él entiende que es por el aliento probablemente y le indica dónde hay un cepillo de dientes. El celular de Tamara suena un par de veces mientras ella está en el baño, e Igor no puede evitar leer el mensaje:
Tamara, tu mamá está saliendo a hacer yoga, le dije que iba por ti, que saliste a hacer deporte y a traer el pan, pero la verdad es que no sé dónde estás. Es normal que los papás se enojen tanto como la tuya. Verónica ha dormido con ellos, y tu cuñado en el sofá.
Llámame, le tengo miedo a Alma.
Tamara vio a Igor un par de segundos antes de extender su mano para pedirle el teléfono.
—¿Por qué estás leyendo mis mensajes?
—Muy atrapantes, se me fue la vista. —Reconoce, y de inmediato ofrece una disculpa que a Tamara le suena sincera.
Llama a Grillo en cuanto lo lee y le dice dónde está.
—¿Crees que nos dé tiempo de almorzar?
—Sé que nos da tiempo de tomar un café juntos ahorita, y si me haces hueco en la tarde también otro café. Y si quieres venir a pasar la noche, eres bienvenida.
—¿Cuándo tienes que marcharte?
—El lunes. Es lo más que voy a estar en MainVillage, pero a finales de semana estaré de regreso.
—Mmm.
—¿Qué tal va tu propuesta hacia tu padre?
—Complicado. Te voy a contar, pero tenemos una regla de no competición.
—Me encanta, estás confiando en mí. —Ella sonríe y le da un sorbo a su bebida. Le comenta del proyecto, la posibilidad de hacer una residencia musical, una isla de música, para sostener los trece conciertos que daría Grillo y después subarrendar para festivales musicales, lo cual retrasaría un año la gira, pero representaría mucho dinero para los involucrados y sobre todo para los propietarios del nuevo espacio. Igor lo consideraba una experiencia de inmersión musical y su novia asintió.
—Lo será.
—Jummm, ¿y cómo se lo estás vendiendo a tu padre?
—Le dije que eres su competencia de negocios.
—Entonces no me quieres presentar como tu novio, pero sí como su competencia en un proyecto millonario.
—Son dos cosas muy diferentes. —El teléfono de Tamara suena y esta se pone en pie. Él le da un beso. Se despiden y caminan juntos hacia la salida, de la mano, con un beso. Igor le pide que se tomen un café juntos.
Grillo se baja para saludar a Igor y a Tamara, a quien le entrega una muda de ropa deportiva. Ella sonríe y le da las gracias antes de ir al baño a cambiarse. Los dos hablan un poco de la residencia: Grillo, lo que ha absorbido por parte de Tamara, e Igor, lo que ha visto que funciona con otros artistas. Sobre todo, la idea de establecer a MainVillage como un lugar musical de forma turística. Abría muchas oportunidades para todos.
Tamara sale vestida con el pelo humedecido y las mejillas sonrojadas. Los dos asienten.
—Los papás intensos hacen hijos locos.
—Tú y tus hermanas son horribles.
—Déjame —responde, y Grillo se ríe. Igor le da un beso a su novia y le recuerda que la gracia de ser hijo es que un día creces y te mudas, y no tienes que fingir tanto. El joven la acompaña a la puerta del auto y la abre para ella.
—Qué caballeroso.
—Lo soy, y soy un excelente empresario —responde, y le da una tarjeta—. Oficialmente puedes decirle a tu padre que, si él lo deja pasar, yo apoyaré el proyecto.
—No tienes detalles ni tienes que hacerlo.
—No los tengo, pero es una excelente oportunidad, me encantaría unirme.
—¿Quieres que trabajemos tan juntos? —pregunta Tamara con el rostro arrugado, e Igor se ríe, le da un beso en la mejilla y extiende su mano hacia Grillo, quien le da un apretón.
El joven conduce de vuelta a la casa en silencio, y ella también. Los dos tienen mucho que decir, y él mucho más que perder. Unos metros antes de llegar a casa le dice:
—Tamara, tengo serios problemas emocionales, pero te quiero, como para toda la vida, como para ser parte de mi vida incluso cuando sea viejo y arrugado. Y lo de ayer me supo fatal porque me puse tonto y meloso, porque me estaba refugiando en ti...
—Grillo, fue un pésimo momento. Yo estaba intentando sabotear mi relación con Igor. Él vino, me enteré, y pensé que lo estaba haciendo para manipularme. Y que no estoy lista, o que simplemente venía a echar un polvo. Y por un segundo pensé que, si lo hacía contigo, tendría que terminar con él. Pero de mi lado lo mismo: mi amistad contigo vale mucho más que mis propios desórdenes mentales. Y necesito dejar claro que no puede volver a repetirse. Si voy a entrar a pelear por darte todo y más a nivel laboral, no puedo ser tu pareja. Y la verdad, quiero a Igor, quiero lo que ofrece y no voy a mancharlo por la idea de un “nosotros” que pasa ochenta horas semanales juntos.
Grillo siente algo de pena, le pesa el pecho. Es como si el mundo se le hubiese sentado encima y lo entiende, lo tiene claro: Igor es la imagen de su padre. Si Tamara fuese su hija y tuviese que elegir entre Igor y él, él la empujaría a elegirlo. Y lo más importante: si tuviese un tercio de claridad en la vida, pelearía por el amor de Tamara, pero simplemente no era merecedor de alguien como ella.
Fingió una sonrisa y asintió.
Grillo ke dio un abrazo y le prometió nunca poner nada en contra de su amistad.
Tamara sonrió y Alma les tocó la ventana, luego pegó los ojos contra el vidrio, los dos rieron y bajaron del auto para desayunar con la familia e ir a muerte contra el patriarca.-
Yo ya me porté bien, les toca a ustedes que han estado congeladísimas, frío, ice en los comentarios, pónganse la de la emoción a comentar.