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1505 Words
Al día siguiente, casi no le presté atención a la clase, tenía en mente seguir viendo mis documentales y una serie de motociclistas que me habían recomendado la noche anterior. Cuando el profesor me dio la espalda, miré hacia donde estaba Nyx y me sorprendió verlo leer el libro de historias medievales. Sonreí satisfecha y volví mi vista al pizarrón. La clase finalizó cargada de deberes e informes, comencé a recoger mis libros y Nyx se acercó a ayudarme. —Gracias, aunque no es necesario. —Tengo hambre y eres lenta —dijo exasperado, obstinado. Sin pensarlo le puse mala cara y él se rió de forma irónica. —Te vi leyendo el libro. —Me ha gustado... —Se siente bonito escuchar eso. Él dejó de guardar mis cosas y su gesto se volvió serio, frío y casi pude ver los pingüinos a mi alrededor. —Oye… ¿Podemos hablar? —Estamos… hablando, creo. —Me reí. —Sí sí… Pero de algo serio. —Vale… Me estás poniendo nerviosa. —No, tranquila. —Me miró con el gesto neutro y continuó—: Mira, Alek y yo estábamos pensando en proponerle a sus padres que las dejen salir bajo nuestra guardia. —Así como ¿escoltas? —Sí, a ustedes no les pasa nada y Alek y yo salimos de aquí porque… ¡Joder! Que solo tengo un mes y me estoy volviendo loco —vociferó y su voz resonó en la biblioteca. —Me gusta tu idea. —Bien, aunque es algo que todavía no hablaremos con ellos. —¿Sabes? Hace unas semanas yo había pensado en algo parecido, pero ese día apostamos y cambié de prioridad —reflexioné en voz alta. —Y vas a seguir recordando mi humillación… —comentó jocoso—. Te gustó verme hundido y jodido. Me reí por varios segundos y mis carcajadas resonaron en los pasillos de la biblioteca. —Eres pesado… Te pedí disculpas varias veces. —Mjm… Extrañamente me emocionaba mucho la idea de salir con Liss acompañada por los guardias, ellos eran geniales y ya se habían ganado mi aprecio. Conforme los días pasaban, las clases se volvieron más tediosas, se acercaban las pruebas finales de cada materia y el contenido impartido era más complicado que al comienzo del año. Los profesores me mandaron muchísimos informes y guías para estudiar… Y lo menos que quería era estudiar, solo quería que llegaran las vacaciones. Estaba a un mes de terminar clases, Liss iba a terminar la secundaria y yo pasaría a último año. Ella estaba muy entusiasmada buscando universidades o institutos donde pudiese estudiar diseño de modas, la idea de imaginarla haciendo realidad sus propias creaciones era fantástica. Pensaba que si puedes imaginar algo, puedes crearlo o llevarlo a cabo, en eso se basa el pensamiento creativo ¿no? Mientras Liss me contaba que le había gustado una universidad que quedaba algo retirada de casa, Mickjail llevó el correo y nos entregó dos lindos sobres que llevaban nuestros nombres y no tenían remitente. Con la curiosidad picando mis manos, abrí mi sobre; los chillidos de Lissandra no me dejaron centrar mi atención en la tarjetita y traté de ver su tarjeta. Lucía como una invitación… —¡Chiquita! Seré la pareja de la fiesta de graduación de Dario. ¡Iiiih, qué emoción! —¡Felicidades, Liss! Entonces supondré… Saqué la tarjeta impresa en serie con un diseño bastante esmerado y leí para mí… Guau. —Dave me ha invitado… —¡Qué genial, Chiquita! —interrumpió alegre. —Oh sí, yuju —solté con ironía. —No me digas que no quieres ir… —Sí me gustaría… «Pero no como pareja de Dave». —¿Buscamos que ponernos cuando terminen las clases? —Obvio. —Sonreí. Eso era terapia para mí. Durante clases miraba las manecillas del reloj, mi cuaderno no tenía muchos apuntes, uno que otro garabato de fórmulas —que posiblemente solo yo entendería— y la fecha del día. Solo faltaban minutos para que la clase terminara, la manecilla grande debía llegar al doce y la pequeña al tres. —…y así despejas la ecuación, Amelia. No olvides los signos. Es todo por hoy. —Muchas gracias, profe. —No hay de qué. El profesor Logan recogió sus cosas y salió de la biblioteca. Me levanté de mi asiento y fui hasta donde estaba Nyx, que jugaba con su celular aparentemente concentrado. —Nyx. —¿Uhm? —Adivina. —Uhm uhm —gruñó e hizo un pequeño movimiento horizontal con su cabeza. —Anda… —pedí mientras le halaba la manga del saco—. ¡Nyx! —…y ya perdí —respondió bajando el celular a su regazo. —¿Adivinas? —insistí. —No. ¿Qué? —¡Vestidos! —dije emocionada, con una sonrisa de oreja a oreja. —¡Oh claro! Pero cómo no iba a adivinar eso, si era obvio. Lógicamente… Vestidos. —Ay, pero qué odioso. —Uhm… —Hizo una pistola con su mano y la apuntó a su sien, la disparó y luego hizo una mueca de dolor. —Qué patético. —Dah, lo que digas… —soltó con indiferencia. Caminó hasta mi puesto y con cuidado fue guardando mis libros, lo ayudé recogiendo mis lápices y metió la cartuchera en un bolsillo de la mochila. Se la guindó en el hombro y señaló la puerta un poco desesperado. Caminamos charlando hasta la habitación de Liss, que esperaba afuera dando saltitos y sonriendo con exageración —al punto de dar algo de miedo—, apenas me tuvo de frente me haló por el brazo hasta el vestidor y comenzó a pasarme vestidos. Cada vestido que me lanzaba era más llamativo que el anterior, o más escotado, o más corto, o más brillante… La verdad, no sabía por cual decantarme, pues todos me parecían demasiado escandalosos. Llamé a los chicos para que nos ayudaran a escoger —tal vez una opinión masculina sería la ideal—, Alekséi se asomó dudoso y Nyx entró como Pedro por su casa. Tomé dos vestidos, uno largo azul oscuro cuya tela era iridiscente y seguro se vería precioso bajo luces o en movimiento; y el otro vestido era color magenta, bastante corto y coqueto, para pasar la noche bailando. —Nyx, para un baile de graduación… ¿cuál? —pregunté alzando ambos vestidos. Él observó ambos y me miró dudoso, hizo ademanes de hablar varias veces, pero seguía sin emitir sonido alguno. —Chiquita, el azul… ¡Debes! Asentí hacia Liss y entré al vestidor a buscar algunos zapatos que combinaran. Escuché cuando Liss le preguntó a los chicos por sus elecciones y Alekséi le sugirió ir de un color oscuro. Ella se quedó con un vestido vino tinto oscuro, cerró la puerta y me dijo que la ayudara a cambiarse. Tras varios minutos batallando con el cierre de la espalda, se lo pude subir. Se veía bella. Toda una Goldman. Le busqué unos zapatos en tonos piel y se complementaba por completo el atuendo. Orgullosa, Liss salió del vestidor y los chicos la elogiaron luego del par de poses de súper modelo que hizo. Volvió al vestidor conmigo y la ayudé a quitarse el vestido. Tomé el vestido azul y me desvestí para colocármelo, Liss me ayudó a cerrarlo en mi espalda baja y a abrocharlo en mi cuello. Me miré en el espejo y resaltaba mis caderas —que eran un poco anchas a mi parecer, pero no me importaba— y dejaba mi espalda al descubierto en un sexy escote un poquitín bajo. Liss me dio unos zapatos fucsia neón que contrastaban con el oscuro vestido, me los puse y me encantó la combinación. Salí del vestidor y Alekséi silbó y me dio un par de cumplidos que sin duda me hicieron sonrojar, Nyx tenía su celular en la mano, me miró un par de segundos para elogiar mi apariencia y regresó su atención al móvil. —Iremos a tomar café con Sara, señoritas Goldman… —avisó Alekséi. —Okii, ¿nos traen? —Sí sí, en unos minutos… Eh, no. No somos servicio —rezongó Nyx. —Tarado —chilló Liss. —Fea —contrapunteó Nyx. Liss comenzó a darme empujoncitos para sentarme en la peinadora e intentó hacerme algún peinado que me recogiera el cabello, pero mi cabello no tenía ánimos de colaborar y se soltaba con cualquier intento de trenzado o cola; por lo que ambas desistimos y me cambié a mis cómodos shorts y mi fresca playera. Liss y yo pasamos la tarde hablando de la fiesta, nunca habíamos ido a un baile de graduación y menos siendo pareja invitada de uno de los graduados. Fantaseamos sobre lo genial que iba a ser —aunque me ponía nerviosa ir con Dave, lo mucho que bailaríamos, las fotografías que tomaríamos…
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