Días después...
No había pasado más de quince minutos cuando mis padres llegaron a casa, Nyx los saludó y luego se despidió de mí con la mano y con una sonrisa bastante hipócrita en el rostro.
«Ahora es el momento».
Fui en busca de mi hermana, debía prepararme para ejecutar el plan.
—Hablé con Leksito.
—¿Con quién?
—Alekséi… Leksito… Es bello —explicó Liss. Tenía la habilidad de poner sobrenombres ridículos a la gente.
«"Chiquita"… Sí, soy baja de estatura, pero era estúpido recalcarlo».
—Ah… Tonta. ¿De qué hablaste con él?
—De tu plan, tonta.
—¡Liss! ¿Qué le dijiste?
Ya me había delatado… Ahora todo iba a ser más difícil.
—Que necesitaba su celular para un favorcito.
—¡Por Dios! ¡Estás loca!
—Mjm, y mira lo que te conseguí. —Sacó sus manos de detrás de la espalda y en ellas tenía el preciado aparatito.
—¡Liss! ¡Por Dios! Me vas a causar un infarto.
—De nada —canturreó.
—Nyx le avisó de nuestra apuesta a él, pero… No entiendo por qué nos ayuda entonces.
—Porque…
—Porque qué aburrido que estén todos los días en casa —interrumpió Alekséi con hastío—, porque joder a Nyx está bien y porque… Quizás las pueda ayudar en otra cosa —explicó más animado.
—¿En qué otra cosa? —pregunté con demasiado interés.
—Ya luego les cuento. Nyx no tiene mucho de haberse ido, así que calcula unos treinta minutos más o menos y haz lo que vayas a hacer.
Me embargó una extraña euforia al escuchar a Alekséi, no había hablado tanto con él como con Nyx, pero era tan agradable su compañía que en un instante me animé por ese último secretito que luego nos iba a comentar.
—Vale, pero ¿será que él verá su celular?
—Quizás, va a cenar y luego… —Se quedó callado unos segundos y retomó el habla—: Apresúrate, no te tomes más de media hora —comentó un poco incómodo.
—¿Sabes si va a cenar con Celeste?
Alekséi me miró con una genuina mueca de sorpresa en su rostro. Los ojos de miel se volvieron enormes y parpadeó con rapidez, como si sirviera para eliminar esa expresión.
—No sabía que supieras de… Pero sí, estará con ella.
Liss y yo nos sonreímos y nos despedimos del amigable guardia con la mano. Los planes no podían salir mejor.
Nos fuimos a mi cuarto y Liss comenzó a buscarme ropa que me hiciera ver “irreconociblemente sexy”. Sacó una falda corta, unos tacones aguja y una blusa muy ceñida. Fue corriendo a su habitación y volvió con unas medias panty y maquillaje.
Me vestí con rapidez y al mirarme en el espejo casi no me reconocí. Las medias me hacían ver las piernas más largas junto con los zapatos negros de tacón aguja. La falda vino tinto me llegaba un poco más arriba de las rodillas, Liss me la subió un poco más y por poco me tapaba el trasero; la blusa marcaba muchísimo mi cintura y resaltaba —a mi parecer— mi escaso escote, cosa que me hizo sentir algo incómoda… Traté de taparme un poco con el cabello y Liss solo lo echó hacia atrás y me azotó el trasero mientras gritaba “¡Estás que ardes!”.
Me maquilló con un labial oscuro y un delineado sencillo, me dijo que me sentara en el sillón e hiciera poses.
Me costó al principio, pues la ropa era bastante reveladora y mostraba mucho mi cuerpo… Y aunque estaba conforme con el, no iba por allí con ropa tan chiquita.
Luego de varias fotografías me sentí más cómoda, hice muecas y poses como si lo hiciera todos los días, Liss tomó tantas fotos como pudo y escogimos las más pícaras para enviarlas.
Busqué el número de la chica en mi libreta, lo agregamos a la aplicación de chats de “Leksito” y comenzamos a mandar las fotos.
El pecho me saltaba por los fuertes latidos de mi corazón, sentía la boca seca y ya no me podía arrepentir.
Iba a ganar esa apuesta sí o sí.
Vimos que “Celeste” se conectó al chat, le grabé una nota de voz diciéndole: “¿Disfrutando la nochecita con mi Nyx?”.
Apenas la mandamos, nos desternillamos de la risa. Volví a grabar otra nota: “Aprovéchalo hoy que lo dejé libre, mañana regresa conmigo”.
La envié y la chica no contestaba.
«¿Será que sí está funcionando?».
Dudosa, busqué un chat con Nyx y le di a la opción que iniciaba una video llamada.
«Que por favor conteste…».
La video llamada fue aceptada y lo primero que se vio en la pantalla fueron los ojos azules de Nyx.
—…Celeste ven, te digo que es una broma de la mocosa que cuido… Mira, la tengo en video llamada…
Me indigné por su “mocosa”, así que le grité:
—¡Oye! Serás idiota, no me niegues Nyx.
Liss y yo nos quedamos observando la pantalla del celular y se escuchaban unos gritos al fondo, Nyx abrió los ojos con sorpresa y apenas pude entender unas pocas palabras:
—¡…un falso, un mentiroso…!
—Celeste, es en serio… Es una jodida apuesta que hice…
La pantalla del celular no mostraba mucho, se movía con rapidez y no entendía la imagen. Luego se quedó quieta la imagen, pero no se veía nada, era oscura y aunque aumenté el brillo del celular, no pude detallar nada.
Se escuchó al fondo varios gritos femeninos seguido de un silencio arrollador. Liss y yo nos miramos a la expectativa de saber qué había sucedido.
La imagen volvió a moverse y la cámara enfocó el rostro de Nyx, se notaba claramente enojado y serio, estaba sobándose una mejilla y luego me habló:
—Has ganado.
Y finalizó la video llamada.