¡Noche de domicilio! Mamá y yo habíamos decidido que los viernes pediríamos comida por domicilio, para variar de la —deliciosa— comida casera. Estábamos viviendo en una zona con mucha comida gourmet, así que los viernes de domicilio eran la excusa perfecta para ir probando todos los menús de los llamativos restaurantes sin salir de casa. —Ma, ya le avisé a Nyx para que nos acompañe... De algún modo debía hacer que Nyx se relacionara más con mi madre, porque mi método era más suave que su idea de plantarse de frente y soltar la verdad sin importar las consecuencias. Al menos quería demostrarle indirectamente a mi madre que Nyx era el chico a mi medida. Que era perfecto entre sus imperfecciones y era el lado salvaje y arriesgado de la vida que yo no conocía. —Está bien Amy, Khaled me esc

