—¡Mi niña! —chilló mi mami al verme esperándola en el aeropuerto. Nos dimos un abrazo y le cogí la maleta, que luego Nyx me quitó. —Mami, qué bonito verte. —Nykolas, te agradezco mucho todo —dijo agarrándole las manos—, todo lo que has hecho. —No es nada, señora Leyla. —Geralt... —Suspiró enojada y se mordió la boca—. Vamos al hotel Hache. Reservé allí. —Vale, mami... Salimos en un taxi del aeropuerto, en dirección al famoso hotel Hache, uno de los mejores de la ciudad. Uno que no competía con el de mis padres porque estaba fuera de liga. —Voy a comprar un apartamento... Ayer estuve buscando y no logré decidirme entre estos tres —comentó mamá y me pasó la tablet. Uno de los apartamentos era un lujo, con una pared de vidrio que dejaba disfrutar de una vista impresionante de la ciuda

