No esperaba vivir así mi vida de casada, sola en un lugar vacío, ¿de qué sirve tener tanto y a la vez nada?. Ojalá pudieras estar aquí conmigo, con nuestro hijo. La cama es enorme, la habitación es enorme, toda esta casa es increíblemente grande, me siento tan pequeña, tan débil. Sentada sobre el suelo, en una esquina de la habitación se queda allí, inmóvil, callada, solo sus sollozos se pueden escuchar. ─No. ─se levanta despacio, seca sus lágrimas y sonríe. ─no vamos a seguir llorando, no hoy. ─habla acariciando su vientre, que ya está un poco abultado. ─Vamos a vivir aquí, seremos una familia, tu y yo, aún no sé cómo haremos lo del parto, pero ya veremos, aún faltan varios meses para eso, en cinco meses ya sabré que hacer. ─sonríe, pese a que aún brotan lágrimas de sus ojos. En el hos

